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La guía turística de Jean Claude Bessudo

La guía turística de Jean Claude Bessudo

REVISTA JET-SET

A propósito de los 60 años del Grupo Aviatur, su presidente compartió las experiencias de sus mejores viajes por el mundo. La búsqueda de aventuras lo ha llevado a territorios de tribus caníbales, islas deshabitadas y otra donde casi todas las personas están condenadas por pederastia.
Jean Claude Bessudo llegó a Colombia hace 50 años, casi al tiempo en que empezó a trabajar en Aviatur. “Adoro este país. Ni en los momentos de las bombas de Pablo Escobar se me ocurrió dejarlo”, aseguró el empresario.
Por: Revista Jet-set.11/8/2017 15:00:00

Juan Pablo Calvás, el imitador de Jean Claude Bessudo en La W, creía que el empresario de origen francés viajaba únicamente en primera clase y que durante las vacaciones solo se hospedaba en los hoteles más fastuosos de las grandes capitales del mundo. Calvás, como lo dijo en una ocasión, creó ese concepto debido a la continua exposición de Bessudo en todo tipo de fiestas, congresos y cocteles de embajadas que publican las revistas de sociedad.

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“La gente cree muchas cosas de mí. Cuando estoy fuera de Bogotá duermo en hamacas, catres, en el piso y si se puede en la suite más exclusiva de los hoteles cinco estrellas”, dijo el ejecutivo que maneja los destinos del Grupo Aviatur, que fundó su tío Víctor Bessudo en 1957.

Fotos: Archivo particular.

Jean Claude llegó a esta empresa hace 50 años, por los días en que suspendió sus estudios de Ingeniería Comercial en Bélgica, ante la decisión de casarse con Danielle Lion. La pareja se mudó a Bogotá con el deseo de dictar clases en el Liceo Francés, pero el tío Víctor les sacó de la cabeza el interés por la vida académica.

En ese entonces, Jean Claude Bessudo ya se perfilaba como un viajero consumado y dispuesto a echar raíces lejos de su Francia natal. Hoy puede decir que conoce casi la totalidad del mundo: desde ciudades que datan del antiguo testamento hasta urbes nuevas, con pocas historias que contar. Pero ninguna lo ha marcado tanto como el viaje al islote de Clipperton, un pequeño territorio de 6.000 metros cuadrados en aguas del Pacífico, que ha sido tema de disputa territorial entre México, Estados Unidos y Francia desde la época de Napoléon. Hasta esta ‘tierra de nadie’, totalmente deshabitada y donde ondea la bandera francesa, Jean Claude llegó como integrante de una misión científica que visitaba el pequeño territorio en busca de especies nativas y cardúmenes de atún que se encuentran en vía de extinción.

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El presidente de Aviatur y su mujer pagaron 10.000 euros diarios por dormir en una cama-litera y contemplar uno de los pocos bastiones vírgenes que aún quedan en el planeta Tierra. “Nos sentábamos con la mirada perdida en el horizonte. No había nada que ofendiera la vista. No escuchamos ruidos”, recordó Bessudo, quien se demoró cinco días, desde Acapulco, para divisar este territorio coralino.

Ese Jean Claude que de vez en cuando se despoja del saco y corbata de alto ejecutivo también ha llegado a las fronteras de Nepal, Bután e India, que parecen un solo país debido a la monotonía de las nieves perpetuas del Himalaya. Durante seis días, y en compañía de su familia, recorrió a pie una serie de poblaciones que han vivido al margen de los avances tecnológicos, casi ensimismadas ante la dificultad de comunicarse con el mundo exterior debido a la falta de carreteras.

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En la región tibetana no había luz, ni radio y tampoco televisión. Nada sorpresivo hasta que conoció a los más viejos de los poblados, quienes defendían la creencia de que la Tierra era plana. Durante varias semanas los Bessudo-Lion atravesaron ríos y unos cuantos parajes que estaban pegados a precipicios de más de 2.000 metros de altura. Ante la falta de hoteles durmieron en el suelo sobre colchones improvisados de paja.

Otro de sus viajes para enmarcar fue a los territorios británicos en Oceanía, donde conoció que muchos de sus habitantes estaban agobiados por una situación infernal. La mitad de los hombres pagaba condenas por el delito de pederastia. Esta parte de la geografía lo cautivó hasta llegar a Papúa, Nueva Guinea, donde convivió con una tribu de caníbales, como parte de una experiencia que creían lejana, propia de las películas, cómics y series de televisión.

En este rosario de destinos exóticos, Bessudo se ha dado muchas licencias para vivir a sus anchas los privilegios de ser el presidente de Aviatur, por supuesto entre cómodos catamaranes, hoteles cinco estrellas, y refugios del jet set europeo. En varias ocasiones ha sido huésped de la cadena Aman Resorts, la más exclusiva del planeta, según los críticos de periódicos como El País, de España. Las habitaciones son suites con piscina y los turistas cuentan con guías personalizadas en los sitios de interés. “Es el santo grial de los hoteleros”, publicó el prestigioso diario ibérico.

El hotel que Jean Claude Bessudo recomienda a ojos cerrados se encuentra lejos del mundanal ruido. Se llama Peter Island y está enclavado en las arenas blancas de las Islas Vírgenes Británicas. “El lema del complejo turístico es ‘aquí no sucede nada’, traducido al buen colombiano es “aquí no pasa un culo”, dijo el desparpajado empresario. Precisamente este concepto en el que prima la tranquilidad y sofisticación inspiró el Hotel Las Islas de Aviatur, en Barú, que operará hacia finales de este año.

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Por más que recorra el mundo, Bessudo siempre regresará a esta parte de la costa Atlántica. Hace poco tomó un catamarán con paradas largas y contemplativas en San Bernardo, Isla Fuerte, Tortuguilla, Turbo, y Capurganá, en Colombia. También estuvo en Puerto Obaldía y San Blas, en la plataforma marina de Panamá. “Estos destinos donde hay un libro, música barroca y amigos se convierten en viajes internos. No necesito del yoga para tener la mente en blanco y estar en paz”, dijo el inversionista franco-colombiano. En sus aventuras por el mundo no toma casi fotos. Prefiere las imágenes que atesora en la memoria.

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