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Jean Claude Bessudo es entrevistado por su imitador Juan Pablo Calvás

Jean Claude Bessudo es entrevistado por su imitador Juan Pablo Calvás

REVISTA JET-SET

Hace unos meses los oyentes de La W se divierten con la imitación que hace Juan Pablo Calvás de Jean Claude Bessudo. Antes de este encuentro que planeó Jet-set se habían visto de lejos en eventos sociales pero no se conocían. El periodista entrevistó al presidente del Grupo Aviatur y le pidió consejos para perfeccionar su personaje.
Jean Claude le dio trucos a Calvás para que lo siga imitando: “Jamás dejo una llamada pendiente, un email por contestar o una decisión por tomar”. Durante la entrevista, Juan Pablo lo imitó varias veces y Bessudo se divirtió oyéndolo.
Por: Revista Jet-set.20/12/2016 00:00:00

A Juan Pablo no le pareció difícil imitar la voz de Jean Claude. “Él habla bajito, con un tono afrancesado en que arrastra la ‘rr’ y se ríe todo el tiempo, incluso cuando regaña”, dice. Tienen en común que los dos se graduaron del Liceo Francés, Bessudo en 1962 y Calvás en 2002. En el colegio, monsieur Calvás ya era reconocido por sus dotes de buen imitador y su principal ‘víctima’ era el prefecto de disciplina.

Los lunes antes de las izadas de bandera se paraba frente al micrófono y con una voz idéntica al del legendario señor Vanegas decía: ‘Buenos días, por favor silencio’, y todos se callaban. Nunca lo sancionaron, porque según él, era demasiado ‘ñoño’. En la Universidad Javeriana remedaba a Pacheco, otro personaje que saca a relucir de vez en cuando en La W hablando de toros.

Cuando Julio Sánchez y Alberto Casas supieron de la habilidad como imitador lo animaron a hacerlo al aire. Él siente que eso ha sido clave para bajarle un poco el estrés al noticiero y hacer reír de algún modo a los oyentes que se cansan de oír tanta información negativa.

Cada vez que parodia a Bessudo, los amigos del empresario francés lo llaman para darle consejos sobre cómo mejorar su personaje. El periodista solo había visto a Jean Claude en eventos sociales y lo había oído en la radio pero nunca habían hablado, como en esta ocasión. Este fue el resultado.

Juan Pablo Calvás: –¿Cómo se enteró de su imitación en La W?

Jean Claude Bessudo: "Porque todo el mundo me mandaba mensajes diciéndome prenda La W. Todavía no he tenido el placer de escucharlo pero creo que podría ofrecerle un puesto en mi oficina y así usted me reemplaza. (risas)".

Pero tenemos que hacer un guion de cómo es Jean Claude atendiendo el teléfono…

"No, improvise. Trate de resolver los problemas, de no mandar a la gente al carajo y si lo putean déjese putear, para eso le pagan el sueldo".

¿Entonces no escucha radio?

"No, solamente a Darío Arizmendi cuando me entrevista en Caracol Radio".

¿Y por qué no escucha La W donde es un personaje?

"Muchas gracias, pero dan tantas malas noticias todo el día que prefiero no oír radio. Eso me recuerda el consejo que le dio el presidente Gaviria a Ernesto Samper cuando le entregó la Presidencia. Le dijo: ‘Ernesto, si quieres gobernar jamás veas los noticieros por la noche porque te emberracas, llamas a los ministros a putearlos y no puedes dormir’. Para mí es exactamente a la inversa, empezar el día escuchando radio me parece jartísimo".

¿Y no le pica la curiosidad de oír la imitación?

"No, quizás esa es una forma de timidez mía".

Los que me han escuchado imitarlo me preguntan por qué si usted lleva más de 50 años viviendo en Colombia sigue teniendo la ‘rr’ tan marcada

"Uno de mis compañeros de pupitre en el Liceo Francés me dice que yo lo hago de aposta".

Y es que yo también lo creo…

"No, cómo se te ocurre, lo que pasa es que los franceses jamás perdemos el acento, eso es cultural. Yo, por ejemplo, solo entiendo el idioma inglés cuando lo habla otro francés, y viceversa. Eso es gravísimo".

¿Y no ha intentado suavizarlo, ir a un fonoaudiólogo?

"Tampoco es tan grave el problema, aunque a veces hay palabras que no logro pronunciar y simplemente las borro de mi vocabulario. A veces hablo rápido para tratar de disimular que nos las puedo decir y se me entiende todavía menos".

En La W hemos construido a un Jean Claude cascarrabias con su asistente Pablo María, ¿eso es verdad?

"Ahora vamos los dos donde Pablo y le preguntamos a ver qué dice. Con Pablo tenemos la mejor relación del mundo, él es la perfección, es un santo, lo van a canonizar en vida. Además la gente ya no me llama a mí, lo llaman a él".

¿Es Il Pomeriggio la oficina alterna de Jean Claude Bessudo?

"No hombre, primero hay mucho ruido y dos, mucha resonancia. Lo que pasa es que una vez en una entrevista en La W le propuse a Daniel, el hijo de Fanny Mikey, que nos encontráramos en Il Pomeriggio y se pegaron de eso".

El Jean Claude de La W todos los días tiene un almuerzo con un embajador o un evento social…

"Eso es cierto, ahora chequeamos la agenda. A mí me maman mucho gallo con el tema de mi vida social, de las fotos y de mis reuniones con los embajadores. Lo que pasa es que en la parte organizacional es muy importante estar en contacto con la gente. Yo nunca capo un entierro porque son importantísimos, después de Cristo soy el judío que más va a misa. (risas)".

¿Cuáles son las amistades con las que más se ve en esos eventos?

"A veces gente del gremio, de aerolíneas, compañeros de colegio o mis amigas light de estrato 32. Cuando son bastante comunicativas me divierto mucho, además nunca son mal intencionadas, son unas grandes psicólogas".

¿Quién es el lagarto que más llama a las oficinas de Aviatur?

"Hay muchos, uno los detecta enseguida y son bastante surtidos".

¿Cómo se descubre un lagarto?

"Por su extrema buena educación, se presenta tres o cuatro veces, te echa un cuento larguísimo y siempre llama diciendo que lo hacen de parte del señor ministro o algo así".

¿Qué tantos tiquetes le piden?

"Muchos, Pablo te puede hablar con más detalles, él maneja el tema últimamente".

Hay otra característica importante y es que su oficina está llena de peceras.

"La verdad es que no me gusta ver columnas en mitad de los salones y la mejor manera de disimularlas es con espejos o con una pecera".

¿Y eso también es un guiño a su hija Sandra, quien adora los animales?

"No, Dios me ampare y me favorezca, para mi hija Sandra o para mi nieto yo soy el carcelero de Nemo, soy lo peor porque me atrevo a tener unos peces encerrados. Entre las Farc que retienen gente y yo que retengo peces, ella no hace ninguna diferencia, por favor. Además el gobierno lo ha demostrado: uno puede negociar con la guerrilla, pero tú no puedes negociar con un ambientalista".

¿Le gusta que lo imiten en una emisora como La W?

"Y qué puedo hacer. Si todas las veces que vacean a Julio para que no vuelva a tocar un tema lo dejara de hacer, eso serviría para algo, pero nunca sucede. El presidente Gaviria me dijo una vez una frase muy bella: ‘Lo que no tiene solución deja de ser problema’. Y esto no tiene solución. Lo que me parece más grave con la imitación es que gente muy cercana a mí, que está conmigo en juntas semanalmente de empresas como el doctor Leyva, de Corazón Verde, creen que soy yo el que está todas las mañanas diciendo güevonadas en La W. Siete de cada diez se creen el cuento, como los embajadores de Botswana o de Malawi. ¿Así de superficial soy?, imagínate".

¿Qué opina su esposa Danielle de esta imitación?

"Una noche en la que todo el mundo le hablaba de eso se emberracó tanto que al día siguiente me dijo: ‘Hoy no voy a salir, no voy a ir a ninguna de esas invitaciones que le hacen a usted’. Desde aquel día nadie le ha vuelto a tocar el tema. Ella no tiene paciencia".

¿Qué secreto directivo me daría para imitarlo?

"Que cuando quieras contar algo digas primer parágrafo tal vaina, segundo parágrafo tal vaina y así. Y cuando vas a hacer una pregunta tienes que decir: ‘A ver señorita, sí o no’. El colombiano nunca define, está lleno de matices".

Al final de la entrevista, Jean Claude invita a Juan Pablo a subir a su oficina para que conozca a su asistente Pablo, quien desmiente los rumores del malgenio del presidente del Grupo Aviatur y dice que trabajar con él es una delicia. Calvás se muestra muy interesado en conocer todos los detalles de la vida de este empresario para perfeccionar su imitación. Jean Claude, generoso, le muestra que no tiene un solo papel encima del escritorio y todo lo apunta a mano en su agenda, que cada año guarda en un cajón. En la de 2017 ya tiene programados varios eventos. Antes de despedirse le entrega varias hojas con los apuntes de lo que dice en las conferencias que dicta en las que habla de la pasión y otros temas. “Esto es para que cuando hables de mí tengas algo inteligente que decir”, así se despide Jean Claude.

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