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Jared Kushner e Ivanka Trump, el poder detrás del trono

Jared Kushner e Ivanka Trump, el poder detrás del trono

REVISTA JET-SET

La hija del presidente electo Donald Trump y su marido se perfilan como la pareja más glamurosa e influyente de la nueva era que Estados Unidos estrenará el próximo 20 de enero.
Ivanka hizo echar al gerente de la campaña presidencial de su padre porque quiso marginar a su marido, quien hoy es considerado el artífice del triunfo de Donald Trump. En la foto, en la gala del MET en 2015 en Nueva York, donde brillan como reyes del estilo.
Por: Revista Jet-set.7/12/2016 00:00:00

Ella es la favorita de Trump desde la infancia, cuando era la única de sus hijos a quien le contestaba sus llamadas en la oficina, así estuviera en medio de una negociación muy ardua. Es también la más famosa de los cinco herederos del presidente electo y si bien todos, menos el pequeño Barron, trabajaron en la contienda electoral, Ivanka fue una de sus asesoras principales en cuanto a políticas y discurso.

Jared, al igual que su mujer, tiene un padre constructor, acaudalado y controversial, pero era un desconocido hasta las pasadas elecciones, cuando su involucramiento en la aspiración de su suegro fue tal, que The New York Times lo llamó “el gerente de facto de la campaña”. De hecho, Ivanka hizo echar al titular del puesto, Corey Lewandowski, por “ningunear” a su marido.

Los análisis sobre el sorpresivo triunfo del candidato republicano en noviembre pasado coinciden en que Kushner fue uno de sus artífices, por ser el cerebro, por ejemplo, de sus acercamientos con interlocutores esquivos, como los congresistas republicanos. Así mismo, obtuvo el apoyo de personalidades como el magnate de los medios Rupert Murdoch, o el exsecretario de Estado Henry Kissinger, y escribió varios discursos que tuvieron notable eco. Cuando el candidato fue tildado de antisemita, él, quien es judío, publicó una airada defensa.

Ahora, Trump insiste en que ocupe una posición prominente en su gabinete, pero eso no va a ser tan sencillo en Estados Unidos, que cuenta con una estricta ley antinepotismo y les prohíbe a los funcionarios del poder Ejecutivo, salvo al presidente, “participar en cualquier actividad que vincule de manera así sea casual su oficio con posibilidades de ganancia o pérdida financiera”, como señaló el Wall Street Journal. El diario habló con juristas que advierten que la entrada de Kushner en el gobierno supondría un conflicto de intereses, porque Kushner Company, la multimillonaria empresa de finca raíz de su familia y que él dirige, tiene préstamos millonarios sin pagar de múltiples instituciones y ha recibido financiación de un discutido programa que vende tarjetas de residencia en Estados Unidos.

Al cierre de esta edición el presidente electo no había tomado ninguna decisión, pero ha revelado que quiere hacer de él su ficha clave en las negociaciones de paz entre Israel y Palestina. Como se recuerda, su abuelo judío, Joseph, sobrevivió al holocausto y emigró a Estados Unidos, donde pasó de humilde albañil a rico constructor de viviendas en Nueva Jersey. Su hijo Charles, padre de Jared, agrandó el negoció y amasó su propia fortuna de 500 millones de dólares. Por eso, Trump asegura que su yerno conoce bien a Israel y puede influenciar el futuro de Oriente Medio. Pero The New York Times contactó a personas que llevan años en las conversaciones y afirmaron que nunca lo han visto en nada relacionado con ello. De otro lado, la prensa se plantea esta duda: si estadistas como Henry Kissinger y Bill Clinton no pudieron solucionar tan complicado conflicto, ¿cómo podría hacerlo este joven de 35 años que apenas empieza a abrirse paso en la política?

Pase lo que pase, el carisma y atractivo de Ivanka y Jared seguramente les merecerán protagonismo. Tienen a su favor el que como millennials no son categóricamente republicanos o demócratas y cuentan con amigos tan viejos como Murdoch o tan jóvenes como Paris Hilton. Ivanka, una estrella en las redes sociales, ha hecho adeptos por abogar por la licencia familiar remunerada, el subsidio al cuidado de los niños y el cambio climático. Sin embargo, tendrán el reto de acallar las sórdidas historias que rodean a sus apellidos.

El capítulo rosa de Ivanka habla de la niña que creció en las opulentas casas de Donald y su madre, Ivana, su primera esposa. La fantasía acabó cuando ese padre que tanto venera la defraudó al serle infiel a su madre con Marla Maples. Se aterró al ver el escándalo en los tabloides y le preguntó a Ivana: “¿Entonces ya no voy a ser más Ivanka Trump?”.

Si algo salvó su relación con Donald es que ella le heredó el instinto para los negocios. A los 14 años, montó en cólera porque desconocidos habían abierto una tienda con su raro nombre. “¡Le advertí a papá que lo registrara!”, protestó. Luego, Trump se ufanó ante el periodista Howard Stern de que ella ganaba “a lot of money, a tremendous amount” (mucha plata, una tremenda cantidad), como modelo de Versace y Hilfiger, cuando aún estudiaba en un internado. En 2005 se unió a la Trump Organization y en 2010 ya era vicepresidenta de adquisiciones y desarrollo.

En vez de pagar asesores de prensa, promocionaba los proyectos de la empresa posando sexy para revistas como GQ o Maxim. Su marca de estilo de vida, cuya ropa y accesorios se venden en tiendas como Nordstrom o Dillard’s, le han reportado una fortuna de 150 millones de dólares. En medio de todo eso, ha tenido que lidiar con el donjuanismo de su padre y su mala fama de abusador sexual.

Jared también proviene de una turbulenta familia de judíos ortodoxos modernos, que en 2008 lo hizo romper con Ivanka, luego de tres años de noviazgo, por no ser de su religión. Wendi Deng, entonces esposa de Rupert Murdoch, ayudó a que se reconciliaran, pero Charles, un hombre tan encantador como oscuro, impuso como condición para el matrimonio que ella se sometiera a un complicado proceso de conversión.

Kushner también creció devoto de su padre, el judío más prominente de Nueva Jersey, e igualmente sufrió una horrible decepción cuando lo vio condenado a año y medio de prisión por corrupción.

A raíz del vergonzoso escándalo, Jared tomó las riendas de Kushner Company. Como culpaba a la prensa del descalabro de su familia, compró, por 10 millones de dólares salidos de sus propios negocios, el diario The Observer, que lo convirtió en un árbitro del estatus en Nueva York y le permitió tomar revancha de sus rivales en los negocios.

Los crímenes de su padre han salido a relucir ahora que Jared ha resultado tan polarizador como su suegro y no gratuitamente. Sus amigos creen que su posible llegada a la Casa Blanca será el golpe de gracia de una estrategia fríamente calculada para limpiar su apellido. El vengativo Kushner, afirma The New York Times, se encargó de que Donald no escogiera como su fórmula vicepresidencial a Chris Christie, quien como fiscal general puso tras las rejas a su padre, a quien ve como víctima de una injusticia. Y seguramente no ha de conformarse con eso, cuando su mejor aliado se convirtió de la noche a la mañana en el hombre más poderoso del mundo.

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