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Jairo Martínez quiere ser alcalde de Cartagena

Jairo Martínez quiere ser alcalde de Cartagena

Revista Jet-set

El reloj del manager de artistas marca un tiempo de opciones en la política, la actuación y la música. El cartagenero, que ha vivido más de tres décadas en Miami, quiere ser alcalde de su ciudad, acaba de hacer casting para actuar en una novela de Telemundo y espera regresar como jurado de una nueva edición del concurso Yo me llamo.
Jairo Martínez se ríe de quienes dicen que no tiene capacidades para dirigir la ciudad de Cartagena: “Algo que aprendí de Campo Elías Terán es que para ser alcalde no es suficiente ser popular y tener buenas intenciones, hay que estar preparado, y yo lo estoy”. Foto: ©Camila Reina/14.
Por: Edición 29210/10/2014 00:00:00
Sentado en una de las tantas mecedoras que adornan la terraza de su casa en Cartagena, Jairo Martínez saluda a todos los que pasan por su acera en el barrio Manga. Es la misma casona en la que nació, en donde vivió con sus padres y sus siete hermanos, y la que aún conserva para no olvidarse de sus orígenes. Dice que es más cartagenero que la posta negra, el arroz con coco y los plátanos tentación con Kola Román que todavía le prepara Petra, su nana de toda la vida. Es por ese espíritu amante de lo tradicional que siempre ha querido ser alcalde de su ciudad.

Aunque la experiencia de los artistas que se han lanzado a la política en Colombia no ha sido positiva, o al menos no muy duradera, Jairo está seguro de sus capacidades para ejercer este cargo público. “No soy un farandulero a quien de repente le dio por ser político, ya fui representante a la Cámara por los colombianos en el exterior del 2002 al 2006”, aclara. Cuando se le recuerda que precisamente por esa época lo criticaban porque su silla en el Capitolio Nacional siempre estaba vacía, se defiende tranquilo con un dato: fue el primer congresista en lograr como vicepresidente de la Comisión Segunda que se sesionara en Miami para escuchar las iniciativas e inquietudes de los colombianos que viven fuera del país. Y en esa oportunidad le sirvieron los contactos que había hecho en su trabajo como representante de artistas: “fue una mezcla de farándula y política, nos reunimos en el Hotel Cardozo, de Emilio Estefan, quien nos cedió el salón de conferencias para que también resolviéramos algunos temas del TLC”.

Para refutarles a los que piensan que él se quiere enriquecer con la Alcaldía, argumenta que ha ganado más en sus trabajos con Shakira y los Estefan. “Los cuatro años en el Congreso fueron los más caros de mi vida. Me costó mucha plata, tenía que pagarme los viajes a Miami, Caracas o Barcelona porque no existía presupuesto”. ¿Entonces a qué volver? Mucha gente, incluida su familia, le ha dicho que se enloqueció y le preguntan para qué quiere meterse otra vez en la política. Jairo les responde como un buen candidato: “Mi lema es ‘Quiero cambiar el mundo’, lograr que todos aportemos a la felicidad del prójimo. Porque si se trabaja con transparencia y honradez, si se le pone el corazón a un proyecto, no puede ser una locura”. Pero estas frases de campaña no se leerán en afiches pegados en las calles de La Heroica al lado de su fotografía, ya que una de las propuestas para convencer a los electores de que él es el mejor para Cartagena será combatir la contaminación visual. Además le dará solución a los trancones viales, que hoy son tan monumentales como la ciudad misma, con taxis acuáticos que saldrán del Centro Histórico y de Bocagrande. ¿Qué va a pasar con los cocheros chambaculeros? “En principio habría que regularlos, para que sus caballos trabajen un día sí y otro no. Para mí lo ideal sería que dejaran de existir, pero soy consciente de que hacen parte de la cultura cartagenera y muchos turistas sueñan con el paseo por la Ciudad Vieja”.

Mientras llega el tiempo de las inscripciones para alcaldes, que son en mayo del 2015, Jairo sigue con sus proyectos artísticos y de televisión. Un sketch que hizo para el programa La Fila, de Caracol Televisión, llamó la atención de los productores de una novela de Telemundo y hace un mes lo llamaron a hacer casting para interpretar a un sacerdote. “Es un cura revolucionario, medio open mind, que tiene un proyecto social maravilloso para rescatar pandilleros por medio de la música. Aunque todavía no me han confirmado que fui elegido, no puedo estar más contento, porque precisamente ese es mi proyecto real en la vida y algo que también quisiera trabajar desde la Alcaldía de Cartagena”, cuenta Jairo.

No está seguro de si habrá otra temporada de Yo me llamo, pero ante la propuesta de trabajar de nuevo con Amparo Grisales, no tendría ningún problema. Finalmente, dice, tiene que agradecerle mucho a la diva de divas, “ya que con las discusiones me posicionó, y ayudó a que hoy yo sea tan conocido en Colombia”. En la reciente campaña de Soy capaz, Jairo dijo: “Soy capaz de reconciliar”. Vive un momento de reflexión, pendiente de que la popularidad no lo cambie, “mucho menos después de viejo, porque a veces no nos damos cuenta y perdemos la humildad y la esencia”. Se ve tranquilo, y habla de su deseo de perdonar y perdonarse los momentos en los que la soberbia le ha ganado la batalla. Por eso también decidió pasar la página con la revista que tituló una entrevista en la que él hablaba de su vida personal: Me encanta estar con mujeres, pero también con hombres. “La idea fue hacer una nota bonita y la dañaron. Pero realmente no me importa que la gente sepa con quién me acuesto y que he estado en las drogas, y mucho menos ahora que pienso lanzarme a la Alcaldía. Me conviene que todo quede claro, a la luz pública, para que nadie pueda salir a decir: ‘nooo, si es que éste es un maricón’”. En la vida de Jairo de Jesús Martínez Fernández ya no hay un trapo que le puedan sacar al sol, porque todos los tiene colgados.
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