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La casa de Jaime Molina se está cayendo

La casa de Jaime Molina se está cayendo

Revista Jet-Set

La situación de la casona donde murió el artista Jaime Molina, recordado por los vallenatos de Escalona, es lamentable. El inmueble, que necesita un trabajo de restauración con urgencia, espera una mano del gobierno.
El deterioro de la residencia donde vivió Jaime Molina es evidente. Sin embargo, no es la única que se encuentra en el olvido. Decenas de casas del sector histórico de Valledupar también se caen a pedazos. Foto: ©Liliana Corzo/14
Por: Edición 2825/5/2014 00:00:00
La mansión del pintor y caricaturista Jaime Molina en Valledupar tiene el abolengo de su origen republicano, pero se vino a menos después de la muerte del artista hace 37 años. En la capital del Cesar la gente se refiere a esta casa, construida por una baronesa española en el siglo pasado, como si fuera una dama de alcurnia que perdió la prestancia y el esplendor de su pasado. La edificación, ubicada en una de las callejuelas que conduce a la Plaza Alfonso López Pumarejo, clama a gritos por una restauración, pero aún no tiene dolientes que se metan la mano al dril para someterla a un tratamiento de belleza y dejarla como en sus días de gloria.

En esta casona, Escalona compuso una de sus elegías más recordadas poco después de que Molina muriera de un infarto fulminante: “Recuerdo que Jaime Molina, cuando estaba borracho, ponía esta condición: que, si yo moría primero, él me hacía un retrato o si él se moría primero, le sacaba un son”.

El edificio, prácticamente devorado por el crecimiento desordenado del comercio local, refleja un problema de vieja data como es el deterioro del patrimonio arquitectónico del centro de estas construcciones, pero, según denuncias de la Fundación Amigos del Viejo Valledupar, todavía no despega la gestión gubernamental.

Mientras tanto, la vivienda del ilustre pintor sigue custodiada por su sobrina María Rosa Cárdenas, quien sin tregua se ha enfrentado desde hace años a los gobiernos vallenatos con la intención de lograr la reconstrucción del inmueble. Entre las aspiraciones de la heredera se encuentra la búsqueda de exenciones tributarias que le ayuden a aliviar la carga para el mantenimiento de la residencia de valor patrimonial.

En un primer intento por rescatar la casa de su tío, María Rosa presentó un proyecto cuando la Cacica Araújo fue Ministra de Cultura, con el ánimo de convertir el inmueble en un hostal para los artistas de bajos recursos que pasaban por Valledupar. Ella aseguró que insistió ante Álvaro Uribe sin lograr ningún eco, y que los documentos fueron archivados.

La última morada de Molina enfrentó otros infortunios, como el incendio del 2012 que devoró una de sus habitaciones. En la capital cesarense se vive con el convencimiento de que Jaime Molina, engrandecido por los vallenatos de Escalona, merece un recuerdo más digno.
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