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Jaime Franco una forma distinta de hacer arte

Jaime Franco una forma distinta de hacer arte

Revista Jet-Set

El pintor exhibe su obra Galería, hecha en barro sobre una pared en la galería El Museo en Bogotá, y estará expuesta al público hasta el 12 de abril, con modificaciones que el artista hará constantemente. El último día borrará la pintura por completo. Franco plantea otra manera de ver y hacer arte.
arteGalería es el nombre de esta obra de 3 × 3 metros aproximadamente, y que cambia todas las semanas, hasta que el último día de la exposición es borrada. Foto: ©Gerardo Gómez/14.
Por: Edición 27926/3/2014 00:00:00
El lunes 11 de marzo Jaime Franco empezó a “montar” la obra central de su exposición Aletheia que inauguró el jueves siguiente en la galería El Museo de Bogotá. En tandas juiciosas de ocho horas, durante cuatro días Franco se enfrentó a la pared como si fuera un lienzo, y con baldes de barro (traído de Barichara y de Apulo, por la consistencia y el color que no se encuentra con facilidad) se dedicó a aplicarlo sobre la pared. No es propiamente un performance, no lo hace con público presente en la galería. Pero si se hace el ejercicio de pasar por la obra durante el mes que va a estar expuesta, se verán notorios cambios de una semana a otra, hasta que al final, se desvanece sobre el muro.

Lo que propone Franco tiene un tono muy distinto a lo tradicional. Es un trabajo cambiante, despojado de esa condición de intocable que suelen tener las obras regulares. El hecho de poder modificarla, que no haya barreras entre el muro y el público, saber que el material es barro común y que después desaparece, acerca mucho más al observador simple, a veces temeroso del arte.

Franco tiene una mezcla de formación curiosa. Nació en Cali, pero se trasladó a Bogotá para estudiar ingeniería en la Universidad de los Andes. Después de un par de años decidió saltar a París donde se matriculó en una escuela de arte. Trabajó en fotografía, luces, sombras y pintura. Esa variedad de estudios se nota en sus propuestas.

El artista plástico planea la obra frente al computador: calculando dimensiones, proporciones, viendo el diseño y pensando los cuadros. Una vez esta etapa se consolida, pasa a ensuciarse las manos, literalmente. Por estos días, su obra está hecha de barro. Aunque ha trabajado materiales tradicionales, desde hace algún tiempo explora texturas y elementos distintos. Como cuando trabajó la Cruz en Suesca, una estructura inmensa enclavada en medio de una finca del pueblo. Fue un esfuerzo titánico: 55 viajes de volqueta, con barro “importado” de otros sitios. ¿Y por qué arte en la tierra, expuesta a la intemperie? “Porque me parecía interesante que el material se mezclara con lo natural, todo lo que eso puede generar, es orgánico en su totalidad”. Un vecino le propuso ayudarlo a cuidar la obra, cortar la maleza, todo lo que estorbara… “¡No! La idea era dejarla quieta, que la invadiera la hierba y todo lo que circulara alrededor. Que la cruz pasara a ser parte del paisaje”. El título de esta exposición es Aletheia, que quiere decir “ocultamientos”. Hace referencia al aleteo de las mariposas, que cuando baten sus alas, ocultan y revelan figuras de manera alterna.

En las obras de Jaime Franco hay un acercamiento a la arquitectura, a unas construcciones que fueron planeadas, pero jamás ejecutadas, trabajadas sobre planos que nunca tomaron forma. El creador pinta estructuras que no existen, que vuelan, como si fueran edificios de un pasado antiquísimo mezclados con visiones del futuro. A veces roza una sensación de ciencia ficción, o de pasado perdido. O como le dijo una niña pequeña cuando vio uno de sus cuadros: “¡pintaste un elefante!”. Jaime se rió y le respondió: “¿y por qué no?”.
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