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Jaime Bayly “La política está llena de locos”

Jaime Bayly “La política está llena de locos”

Revista Jet-set

El excéntrico escritor y presentador de televisión desenmascara en su novela La lluvia del tiempo la vida del expresidente peruano Alejandro Toledo. De esta manera, Bayly retoma las historias enmarcadas en el mundo de la política, una excusa perfecta para abordar con Jet-set su relación con el poder, su enemistad con Vargas Llosa por culpa del mandatario Ollanta Humala, y el distanciamiento de Uribe y Santos en Colombia.
Jaime Bayly recordó que cuando se opuso a la candidatura del expresidente peruano Alejandro Toledo, el protagonista de su nueva novela, la gente que había en un puesto electoral le arrojó tomates y pintura en la cara. Foto: Imagen Reina/14.
Por: Edición 2961/12/2014 00:00:00
El periodista y escritor peruano Jaime Bayly le da nuevos aires a la novela política con La lluvia del tiempo que presentó en Colombia. La historia, que en principio parecería un culebrón mexicano, es el retrato brutal del expresidente Alejandro Toledo a partir del episodio en que trató de esconder a una hija que tuvo fuera del matrimonio. La nueva obra de Bayly recorre los pasillos que esconden las intrigas de los palacios gubernamentales, el poder sin máscaras y las traiciones políticas. Esta es la conversación que sostuvo con Jet-set a su paso por el país.

En septiembre aseguró que quería ser el candidato presidencial de Perú por el movimiento Acción Popular. –Cuando lo dije en Lima tal vez estaba intoxicado o embriagado. No pisaba juiciosamente la tierra firme. Una candidatura mía no le conviene a nadie. Cuando voy a mi país me jalan la lengua y me tientan la vanidad.

¿No será que en el fondo sí desea ser candidato? –Cuando regresé a casa y recordé mi vida de escritor tuve la certeza de que ese era y sigue siendo mi lugar.

¿Los escritores y periodistas, en el caso de Mario Vargas Llosa, que se lanzan a la política pierden credibilidad? –Claro. Eso de meterse en la política termina mal. En mi caso, estoy conforme con ser escritor y por eso no me he cambiado esta chaqueta. Cuando he dejado de escribir mucho tiempo, por ahí seis meses y hasta un año, la vida se me ha tornado gris.

Pero le gusta la política, hablar y escribir acerca de esto. Su nueva novela, La lluvia del tiempo, retrata un episodio de la vida del expresidente Alejandro Toledo. –La política está llena de locos que he intentado retratar en esta novela. Prefiero mirarlos desde el balcón y reírme de ellos que bajar al ruedo. Creo que allí me cogería muy pronto el toro.

¿Por culpa de la política se distanció de Mario Vargas Llosa? –Tuvimos diferencias desde la campaña que llevó a Ollanta Humala a la presidencia porque yo no soy chavista. Todo lo de Chávez me huele mal y me inquieta. El señor que es presidente de Perú jugaba en ese bando. Mario lo apoyó de una manera entusiasta. Yo me quedé en la oposición, afuera.

¿Qué impacto ha tenido su juego como opositor en el gobierno de Humala? –Por esto no me invitan a las ferias de libro que hace el Ministerio de Cultura de Perú. No estoy en el elenco de sus actividades.

Vargas Llosa fue su benefactor cuando usted arrancaba como escritor y ahora no se hablan. ¿Eso le duele? –Claro. Al principio me ayudó mucho. Tomó el teléfono y llamó a todas las editoriales para que me publicaran. Cuando el primer editor dijo que no, Mario siguió respaldándome. Esto que ha pasado son entredichos, pequeñas escaramuzas políticas. Igual le tengo respeto.

Incluso llegaron a los insultos en los escenarios mediáticos. –Me dijo “bufón”. Pero todos somos bufones por la misma condición humana. Todos estamos entreteniendo a la corte. Por fortuna no soy bufón de Humala. Vargas Llosa y yo somos adversarios políticos, sin llegar a ser enemigos personales.

En Colombia, ¿en qué bando juega: en el uribismo o en el santismo? –Le tengo un cariño especial al expresidente Uribe y no sé por qué. No es que tengamos grandes coincidencias ideológicas. Me parece que tiene cualidades de caudillo, de héroe. Lo he visitado en su finca en Antioquia.

¿Por qué no siente lo mismo por Santos? –Juan Manuel se veía bien al lado de Uribe. Me maravilló de una manera humorística que terminara siendo adversario de él. Fue contaminado por ese venenillo de la política que lo llevó a ser aliado de sus enemigos como Petro y Clara López. Algo ha cambiado en el circo y no sé por qué.

¿Le gusta que los hijos del senador Uribe y los del presidente Santos tomen partido por sus padres en las redes sociales? –Por supuesto. Lo que pienso cuando un hijo defiende a sus padres con tanto ardor es porque algo han hecho bien. Ahí está Mario Vargas Llosa que tiene en su hijo Álvaro a un espadachín. Yo tengo dos hijas mayores y las eché del apartamento donde vivían con su madre. Desde entonces no quieren verme. Si yo fuera candidato de algo, ellas no votarían por mí.

En Colombia surgió una nueva controversia porque la familia de Gabo vendió los objetos personales del escritor a la Universidad de Texas. –Vargas Llosa donó su biblioteca personal a Arequipa, donde vivió cuando niño. Muy diferente a Gabo, quien dio las instrucciones de que llevaran sus pertenencias a Texas. Sabía que allí las van a cuidar. Estar al lado de los objetos de Borges y William Faulkner es un lugar correcto. Creo que no hay que dejarse atrapar por el patriotismo. La cultura es universal y traspasa las fronteras. García Márquez no es propiedad de Colombia. Desde el punto de vista sentimental, me hubiera gustado que le hubieran donado todo a Cartagena. Digamos que allí, cuando era periodista, se empezó a sentir encorsetado por la realidad y quería cambiarla, mejorarla.

¿Si existiera el museo de Jaime Bayly, qué guardaría? –Tengo varias computadoras que han ido expirando como mi primer ordenador que compré hace 20 años. Guardo muchos pasaportes que se fueron venciendo. Me recuerdan que no tengo residencia fija.
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