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Jackson Galaxy el papá de los gatos

Jackson Galaxy el papá de los gatos

Revista Jet-set

Con su programa de televisión Mi gato endemoniado es una de las estrellas del canal Animal Planet. La habilidad para tratar los problemas de los mininos y sus dueños ha hecho de este antiguo roquero, un experto autor de libros como Cat Daddy y Catification, que saldrá al mercado en octubre.
Antes de ser famoso en la televisión, Richard Kirshner (su verdadero nombre) formó parte de la Sociedad Protectora de Animales de Boulder Valley, Colorado, Estados Unidos, desde donde trabajó por más de diez años para salvar a los perros y gatos de la eutanasia. Foto: Cortesía Discovery Chanel.
Por: Edición 29123/9/2014 00:00:00
Un gato le salvó la vida y su vida son los gatos. Jackson Galaxy hoy es famoso por su programa de Animal Planet Mi gato endemoniado, en el que ayuda a solucionar algunos problemas de convivencia entre estos animales y sus dueños. Pero su historia gatuna empezó a principios de los 90, cuando alternaba las presentaciones de su banda de rock, con un trabajo diurno en un refugio para animales abandonados. Benny, un gato gris y blanco al que nadie le aguantaba su mal comportamiento, fue dejado en la puerta. Estaba herido por las ruedas de un carro y no permitía que nadie se le acercara. Solo Jackson, quien vivía su propio drama en el mundo de las drogas, pudo evitar que sacrificaran al animal. Su relación, que él describe como de padre e hijo, duró 14 años. “Durante el tiempo que estuvo a mi lado me enseñó sobre la paciencia y lo que significa el amor incondicional. Benny me exigió tanto y me llevó a tal nivel que prácticamente me obligó a replantear mi estilo de vida desordenado, y me hizo escoger el oficio que tengo ahora”, recuerda desde su casa en Los Ángeles, que comparte con su esposa, Minoo Rahbar, cinco gatos y dos perros.

Jackson se rehabilitó de su adicción, poco a poco dejó su carrera musical, salvó de la eutanasia a animales de diferentes refugios, se dedicó a investigar, a hacer conferencias y consultas privadas, y se transformó en “el hombre que habla el lenguaje de los gatos”. Así lo presentan en su show de televisión, y ese mismo calificativo se lo dan quienes se han beneficiado de sus conocimientos en los tres años que lleva el programa al aire. Si una pareja está a punto de separarse por causa de un gato que rasguña el sofá o no los deja dormir con sus maullidos, Galaxy llega a su casa, recorre el espacio, se acerca al felino, estudia su proceder, deja instrucciones, y en un par de semanas les soluciona el problema a los tres. “Ese es el sentido de My Cat From Hell (nombre del programa en inglés). Me di cuenta de que no quería que siguieran matando gatos porque los dueños no les invertían ni tiempo, ni esfuerzo. Si la gente cree que su gato es un mueble, pues van a salir fácil de él. En cambio, si los consideran de la familia, no se van a rendir con ellos y sus problemas”.

Galaxy prefiere decir que es terapista de animales y de humanos. A estos últimos les hace ver que los principales motivos de los malos hábitos de los gatos vienen del miedo y la ansiedad que les provoca la inseguridad territorial. Y explica que si un gato entra a un cuarto y pregunta: “¿Eso es mío?”, y la respuesta es “no”, ahí empiezan los problemas, porque ellos necesitan sentir que todo es de su propiedad. Cuando recuerda cuáles han sido los casos más especiales con los que ha tenido que lidiar, se ríe a carcajadas. “Es chistoso, porque me pasó lo mismo con el primero que con el último, los dos me cuestionaron sobre mis capacidades. El primero se llamaba Smokey. Cuando llegué a la casa, el gato de 22 libras de puro músculo, estaba parado en lo alto de la escalera. Me vio, salió volando como Superman, y aterrizó encima de mi cabeza. ¡Estuvo a un paso de matarme en frente de todas esas personas, que miraban sorprendidas cuánto sangraba! El último, creo que aún no ha salido el programa en Latinoamérica, fue el de una familia de Portland, Oregón, quienes tuvieron que llamar al 911, porque el gato los había obligado a encerrarse en una habitación y los amenazaba. Afortunadamente los dos asuntos acabaron bien”.

La verdad es que el éxito de Galaxy es fruto de la experiencia. Hace 15 años, cuando dejó de trabajar en los refugios, se asoció con Jean Hofve, una veterinaria especializada en gatos, para crear Spirit Essences, una alternativa de remedios holísticos, basados en más de 30 esencias florales que se ponen en el agua que toman, en su comida o en su piel.

Y como su ideal en la vida es evitar que se sacrifiquen animales por falta de gente que los quiera adoptar y los lleve a sus casas, este hombre de aspecto rudo pero de corazón noble, ha escrito dos libros para inspirar el amor por los gatos: Cat Daddy, publicado en mayo de 2012, en el que narró su historia con Benny y cómo se sanaron mutuamente; y, Catification, que saldrá al mercado en octubre. “Estoy emocionado y me gustaría ir a promocionarlo en Colombia, no sé si sea posible. Es un hermoso libro de diseño y fotografías en las que los amantes de los gatos podrán tener ideas de cómo hacerles la vida más agradable a sus mascotas”, concluye.

Los consejos de Galaxy



¿Qué es lo más importante que debe saber un dueño de gatos? –Hay que eliminar el concepto de que ellos no necesitan atención y que son de bajo mantenimiento. La gente cree que es mejor tener un gato que un perro, porque no demanda tanto tiempo. Cuando un gato se orina en el sofá es porque está ansioso, porque necesita hacer ejercicio y eso depende de uno. Si usted no se puede dedicar a una mascota, pues no la lleve a su casa.



¿Qué piensa de la gente que le quita las garras a los gatos? –Tenemos responsabilidad con los que no pueden hablar. Qué animal te diría: “Me gustaría que me quitara los dedos hasta la falange”. He descubierto que cuando se les quita las garras es como destapar la caja de Pandora para una gran cantidad de problemas adicionales. Creo que es un acto de barbarie.



¿Cómo se lleva mejor la muerte de una mascota? –Lo primero es no sentirse mal por el dolor. Es un duelo normal y natural por la pérdida de un amor incondicional. Un error común es remplazarlo por otra mascota. Una terapia que aprendí en los refugios es ir a compartir tiempo con animales sin dueño, consentirlos, cuidarlos y bañarlos. Es convertir ese dolor en algo productivo. Es una terapia mutua.
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