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Jack Nicholson “No quiero morir solo”

Jack Nicholson “No quiero morir solo”

REVISTA JETSET

El donjuán más famoso de Hollywood dice que ya no lo quieren las mujeres y pasa sus últimos años en el más completo descuido y la soledad.
Hubo momentos de mi vida en los que me sentí peculiarmente irresistible para las mujeres. Ese no es el caso ahora”, reconoce el actor, al referirse a su evidente sobrepeso.
Por: 12/2/2015 18:00:00
Quién lo creyera: el hombre que se pavoneó durante años llevando del brazo a las mujeres más bellas y famosas del espectáculo se queja ahora de ser un fracasado en el amor y de estar harto de la leyenda de monstruo del sexo que circula sobre él. En una franca entrevista que le concedió a la revista Closer, el protagonista de cintas célebres como Chinatown e Easy Rider, develó que lo atormenta el haber llegado a los 77 años sin una mujer que lo cuide en el final de su vida, marcada por las juergas, el alcohol, las drogas y, claro está, el éxito arrollador.

El actor con más postulaciones en la historia de los premios Oscar, 12, reniega de la vida de donjuán que llevó hasta hace poco, porque ello le restó credibilidad ante el género femenino. “Ellas están convencidas de mi reputación de picaflor, de modo que cargo con una maldición por esa idea”, afirmó Nicholson, quien clama a gritos por una oportunidad: “Me encantaría vivir un último romance, pero soy consciente de que eso ya no es muy probable”, declaró el que fuera amante de famosas como Meryl Streep, Christina Onassis, Sharon Stone, Diane Keaton y Anjelica Huston, con quien tuvo una publicitada y tormentosa relación.

Hace poco, Huston detalló en su autobiografía las múltiples infidelidades de Jack y cómo una vez que le habló de matrimonio él le contestó: “¿Casarme contigo? ¿Me estás tomando el pelo?”. Finalmente, terminaron cuando una de sus amantes, Rebecca Broussard, quedó embarazada, por lo cual Anjelica le propinó una paliza a Jack.

El artista, famoso por su cautivadora sonrisa y ese aire de hombre lobo en la mirada, asegura que va camino de morir en la más completa soledad, porque además ha perdido el impulso para salir a la calle en busca de conquistas, después de que en el pasado eso era para él cuestión de casi todos los días.
“Hubo momentos de mi vida en los que me sentí peculiarmente irresistible para las mujeres, pero ese no es el caso ahora”, dijo Jack, al referirse a cómo el sobrepeso y los años se han llevado su atractivo infalible de otros días. Además, según fuentes de Closer, el otrora rey de las fiestas de la Meca del Cine, el más amiguero, hoy lleva una vida de recluso en su mansión de Mulholland Drive, en Hollywood Hills, bajo un estilo de vida que se parece más al de un jubilado gris que al de un gran ídolo del celuloide. Para rematar, el actor está retirado de la que fuera la gran motivación de su vida, la actuación, de modo que poco a poco ha ido perdiendo las razones para cruzar el umbral de su casa. Cansado del estrellato, no ha vuelto a pasearse por la alfombra roja ni a ocupar su silla de honor en los partidos de baloncesto de Los Angeles Lakers, otra de sus más sentidas pasiones.

Varios testigos, entre ellos sus propios hijos, le reiteraron a Closer que el abatimiento del actor se refleja en el modo en que pasa sus días: nunca se levanta antes de la una de la tarde y al hacerlo bebe un vaso de leche para calmar su delicado estómago. Luego, vuelve a tomar una siesta, practica un poco de golf y se ve con algunos amigos. Otras fuentes sostienen que pasa semanas y semanas sin ver a nadie, incluidos sus cuatro hijos, quienes quieren que se mude a una casa más cercana a ellos, pues temen que la muerte lo sorprenda solo en su caserón de ocho cuartos.

La tristeza de Nicholson también se hace patente en el descuido que lo rodea. “Se le ha dado por vivir como un marrano”, le revelaron a Closer testigos, de acuerdo con los cuales en su casa reina el desorden, la mugre, el olor a moho y a rancio. En la cocina, los platos se apilan día tras día, y no es raro ver por el suelo cuadros de genios como Picasso, sin marco, en peligro de arruinarse. A propósito, entre los escasos atisbos de ganas de vivir que expresa Jack se aprecia el renacer de su gusto por pintar y en cómo ha vuelto a deleitarse con su valiosa colección de arte, que incluye obras de Warhol, Matisse y Kandinsky, entre otros.
Es el triste ocaso de un hombre que desde la infancia tuvo una vida afectiva azarosa. En su natal Neptune City, Nueva Jersey, creció convencido de que sus padres eran John Joseph Nicholson y Ethel May. Pero fue solo hasta 1974, cuando ya era famoso, que se enteró a través de un periodista de Time que ellos eran realmente sus abuelos y que su verdadera madre era la que él creía su hermana, June. Lo triste fue que tanto esta última como Ethel ya habían muerto para esa fecha. Ahora parece que las mujeres vuelven a dejarlo solo en el momento culminante y más lúgubre de su vida.
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