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Ivanka Trump, una estrella detrás de Donald Trump

Ivanka Trump, una estrella detrás de Donald Trump

REVISTA JET-SET

Ivanka Trump, estrella del jet set, es el poder detrás del trono en el emporio del escandaloso precandidato a la Presidencia de Estados Unidos.
Tiene 34 años y es la vicepresidenta de desarrollo y adquisiciones de la Trump Organization. Gana millones además con su línea de ropa y accesorios. Lució orgullosa su dulce espera en los pasados Glamour Women of the Year Awards, en el Carnegie Hall, de Nueva York.
Por: 11/2/2016 00:00:00

Se diría que la hija de un multimillonario arrogante, deslenguado, agitador y visceral como Trump es tanto o más insoportable que él, una niñita haragana y convencida de que lo merece todo, pero no hay tal. Ivanka, más bien, saca la cara por su padre, pues lo mejora, al tiempo que él no la perjudica con ese constante barullo que lo rodea, de acuerdo con Tim Teeman, quien la entrevistó para un reciente y revelador artículo de Town & Country.

El magnate y exprotagonista del reality show The Apprentice, quien ha revolcado la contienda presidencial de Estados Unidos con propuestas como prohibir la entrada de los musulmanes o la deportación de inmigrantes mexicanos por considerarlos maleantes, reconoce que su hija les gusta a quienes la conocen desde el primer momento, que es su más cercana asesora y que, de sus cinco hijos, fue la que mejor heredó su “aptitud para los negocios”, como le declaró a la publicación de estilo de vida del grupo Hearst.

Ivanka es el poder silencioso detrás del trono, “el arma secreta de todo el conglomerado de su padre”, señaló Roger Ailes, presidente de la cadena Fox News, acerca de la joven empresaria de 34 años, vicepresidenta de desarrollo y adquisiciones de la Trump Organization. Si bien ella apoya las ambiciones del magnate, aclara, no está en la arena política. “Mis hermanos y yo (refiriéndose a Donald Jr. y Eric Trump) estamos manejando nuestros negocios”, le explicó a Town & Country, y prosiguió: “Yo, estoy más ocupada que nunca. Pero es asombroso ver cómo el mensaje de él ha resonado y lo que ha logrado, sin ser un político de carrera, con un punto de vista muy vigoroso”.

A Ivanka parece no perturbarla esa faceta de polemista sin pelos en la lengua, que ha puesto a Trump en las primeras planas y a liderar las encuestas. Entre sus más recordados

improperios figuran los que les dedicó a la periodista Megyn Kelly y a su rival en la campaña, Carly Fiorina, por los cuales fue tildado de sexista. Su hija lo defiende: “Se pueden también enumerar otros comentarios poco halagadores que ha hecho de hombres. Él es muy neutral en cuestiones de género. Si alguien no le gusta, lo expresa, y por eso causa tanto impacto. Dice lo que piensa, lo cual es refrescante, pues después de conocer a muchos políticos, deduzco que uno no tiene idea si lo que sale de sus bocas casa con sus creencias”.

La heredera es el antídoto que calma esos ímpetus del precandidato republicano, sostiene Politico.com. Entonces, le preguntó el periodista Teeman, ¿lo regaña cuando suelta sus barbaridades? “En el marco político, no. Es su campaña. No siento que ese sea mi rol (...). La gente me pregunta si alguna vez estoy en desacuerdo con él y mi respuesta es que sería un poco extraño que no lo estuviera”.

Ivanka Marie Trump nació y se crió en Manhattan, en el hogar que entonces conformaban su padre y la expatinadora y modelo checa Ivana Trump, con quienes vivía en la Trump Tower, símbolo del emporio inmobiliario de su familia. Cuando tenía 10 años, Donald e Ivana protagonizaron un escandaloso divorcio, aunque ella ve las cosas de modo distinto. “Mis padres nos hicieron esta complicada situación lo más llevadera posible”, recordó.

La ejecutiva, casada con Jared Kushner, con quien tiene dos hijos y espera el tercero, se educó en planteles de élite como Chapin School y Choate Rosemary Hall, en Wallingford, Connecticut. En la adolescencia, se hizo modelo y desfiló en las pasarelas de Versace, Westwood y Thierry Mugler. “No me interesaba ser maniquí, lo que quería era largarme de Wallingford”, reveló a carcajadas.

Con lo que sí soñaba era con seguirle los pasos a Donald en la construcción de edificios, que lo hizo millonario. Desde jovencita, recorría a su lado sus obras, lo que lo inspiraba a escribirle mensajes como: “Ivanka, no puedo esperar a que trabajes conmigo algún día”. El plazo se cumplió cuando se graduó en 2004 como economista, con honores cum laude, en la Wharton School, de la University of Pennsylvania, la misma alma mater de su progenitor.

“Me emociona crear algo que será duradero e impactante”, le confesó a Town & Country la vicepresidenta, quien hoy tiene 40 proyectos entre manos, en lugares como Indonesia, Canadá y Filipinas, y cuya seguridad en sí misma es su rasgo más relevante. “No tiene ninguna afectación como su padre. En las reuniones, mientras que los hombres vociferan, ella nunca alza la voz. Se mantiene calmada y sabe más de cada edificio que todo el mundo”, atestigua una de sus colaboradoras.

Pese a su éxito en la compañía familiar, la glamurosa Ivanka ha sacado tiempo para concretar su anhelo de lograr algo por y para sí misma. Se trata de una línea de ropa y accesorios que le reporta ganancias millonarias, gracias a su preciso enfoque en las mujeres no mayores de 45 años, profesionales, y que comparten una agitada vida laboral con el hogar, como ella. “Nosotras somos capaces de expresar nuestra feminidad de un modo muy diferente a como se hacía una década atrás. Eso es algo que mi marca acoge: una estética apropiadamente sexy y refinada. Es ropa que puedes vestir en la sala de juntas y en una salida con tu esposo”, expresa la hija más conocida de Donald Trump.

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