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Las vidas paralelas de Isabel Preysler y Carmen Martínez Bordiú

Las vidas paralelas de Isabel Preysler y Carmen Martínez Bordiú

REVISTA JET-SET

Las dos mujeres más famosas de España cumplen 64 años. Han sido íntimas durante casi medio siglo, aunque sus historias no pueden ser más diferentes.
Isabel y Carmen, de fiesta en el Museo Guggenheim de Bilbao en 2001. Se conocieron en una fiesta en 1969 y desde entonces solo se han peleado una vez, en 1997.
Por: 12/3/2015 00:00:00
En los años 70, Francisco Franco era el amo de España, al tiempo que las mujeres de su familia reinaban en sus salones más encumbrados. En especial, María del Carmen Martínez-Bordiú, la mayor de sus siete nietos, deslumbraba con su belleza y elegancia y era objeto de venias comparables a las que recibía la realeza a la que su abuelo reemplazaba en el poder, tras la Guerra Civil. 

Todo lo que “la Nietísima” hacía se volvía noticia y si algo era chic en Madrid era pertenecer a su círculo social. La joven, quien vestía de alta costura, era amiguera, noviera y descendiente de nobles. Su padre, el cardiólogo Cristóbal Martínez-Bordiú, marqués de Villaverde, fue el primero en realizar un trasplante de corazón en España. 

Pero, a los 18 años, la Nietísima no mostraba mucha cercanía con las recatadas niñas bien de pura cepa española que la adulaban, sino que volcó su simpatía en una filipina recién llegada a Madrid, Isabel Preysler Arrastía, nacida en el mismo mes y el mismo año que ella, febrero de 1951. Isabel fue enviada a la capital por sus padres a estudiar Secretariado Internacional y vivía en casa de sus tíos Miguel y Tessy Pérez Rubio, quienes la relacionaron con la élite madrileña. 

Las dos jóvenes se conocieron hace 45 años en la fiesta de una amiga común y congeniaron desde el primer momento. Tenían gustos en común, como los viajes y la ambición de brillar en sociedad. Preysler era ya la mujer de modales finos que con el tiempo se convirtió en la más admirada de España, pero en ese momento se ganó la envidia de sus congéneres por ser la preferida de la nieta del dictador. “Ahí viene Carmen con su perrito”, murmuraban las aristócratas cuando las veían aparecer juntas en las recepciones y partidas de caza. Nunca antes se había visto irrumpir a una mestiza en la cerrada escena española con el ímpetu de Preysler, quien fue bautizada despectivamente como “la China”.

Semejante novedad solo pudo ser obra de alguien como Carmen, dueña de un espíritu desenfadado, extrovertido, libre e indiferente al qué dirán. En eso, su personalidad contrasta con la de Isabel, quien le debe su fama de perfecta a su aplomo y discreción. Pese a esas diferencias, la amistad se afianzó y llevaron vidas paralelas. En 1971, Isabel se casó con Julio Iglesias, quien apenas debutaba como cantante, y un año después Carmen hizo lo propio con Alfonso de Borbón y Dampierre, duque de Cádiz, nieto del rey Alfonso XIII, a instancias de una jugada de su abuela, Carmen Polo, la mujer de Franco, quien soñó con que Carmen fuera reina de España si su marido dejaba al duque en el trono. A la postre, el elegido fue Juan Carlos de Borbón, pero ello no le restó brillo social a Carmen, quien siguió dándose la gran vida, lo mismo que Isabel. 

En sus primeros años de casadas, vivían en el mismo edificio de la calle Francisco de Sales, en el barrio Argüelles, de Madrid y se convirtieron en madres casi en simultánea: Isabel tuvo tres hijos, Chábeli, Julio José y Enrique Iglesias; mientras que Carmen tuvo a Francisco y Luis Alfonso de Borbón, actual pretendiente legitimista al trono de Francia.

Luego, les tocó confortarse por sus escandalosos divorcios. En 1978, Isabel dejó a Iglesias por mujeriego, mientras que Carmen, al contrario, era acusada por Alfonso de infiel. Hasta su muerte, su suegra Emanuela de Dampierre la acusó de ninfómana.

En los años 80, los papeles se invirtieron. Por su boda con Carlos Falcó, Isabel se convirtió en marquesa de Griñón, entretanto que la Nietísima dejó de ser duquesa y se fue a vivir a París con el playboy Jean-Marie Rossi, con quien se casó en 1984. Por esos días volvieron a disfrutar de la maternidad, ya que Preysler dio a luz a Tamara Falcó, y Carmen, a Cynthia Rossi.

Las coincidencias no pararon ahí. Las dos fracasaron en sus segundas nupcias, aunque las revistas de España insisten en que Isabel no ha tenido la mala suerte en el amor que ha perseguido a Carmen. En 1988, Preysler fue la comidilla por su romance con el ministro estrella del gobierno de Felipe González, Miguel Boyer, quien dejó a su esposa y su puesto por ella. Se casaron en 1988, tuvieron una hija, Ana, y el cuento de hadas solo llegó a su fin el año pasado con la muerte de Boyer, una de las pocas ocasiones en que España ha visto desen-

cajada a la siempre bien puesta Isabel. 

Carmen, por su parte, tuvo una larga relación con el arquitecto italiano Roberto Federici y volvió al altar con el empresario José Campos en 2006. La unión fue blanco de burlas porque él, apodado “el oso montañés”, no tenía la misma raigambre refinada de Carmen y se decía que nunca se había leído un libro. Los rumores aseguraban que ellos hacían tríos sexuales con la prostituta María de Mora. Finalmente, la desigual pareja se divorció en 2013 y ella inició un romance con el millonario Luis Miguel Rodríguez, el llamado “rey de la chatarra”, que tampoco prosperó. 

En tanto que todo eso sucedía, las reinas del jet set se hacían más y más ricas, a punta de capitalizar su nombre, cobrando por ir a fiestas, aparecer en la portada de ¡Hola! y ser imagen de grandes marcas.

En fin, maridos, escándalos, hijos, tragedias y triunfos han hecho muy movida la vida de estas dos socialites, pero su amistad permanece imperturbable, salvo por una interrupción en 1997. En esa ocasión, Isabel se resintió con Carmen porque no defendió a su hija Chábeli en un talk show en el cual esta se sintió atacada por los periodistas. Pero el enojo no fue más fuerte que los deberes de amiga y se reconciliaron en 1998, cuando Isabel acudió a consolar a la Nietísima por la muerte de su padre.

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