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Isabel Henao es una profesora de moda

Isabel Henao es una profesora de moda

REVISTA JET-SET

La diseñadora, una de las preferidas de María Clemencia de Santos, inspira a las niñas en el mundo de la moda. Con Fashion Project sus alumnas, entre las que están las hijas de periodistas, escritores o empresarios nacionales, aprenden a crear colecciones, a idear una portada de revista y pensar en su propia marca de ropa.
Aunque la diseñadora antioqueña no está presente en todas las clases, ella es la jefe de Proyecto Final de cada una de las alumnas en las diferentes temporadas. Dice que este reto le despertó su vocación de docente.
Por: Revista Jet-set.21/9/2016 00:00:00

En el taller de diseño de Isabel Henao no solo hay telas, canutillos, hilos y vestidos. Desde el segundo piso se oyen las voces de un grupo de niñas en pleno proceso creativo. El salón de clases del Fashion Project que ya lleva cinco temporadas, siempre está lleno de alumnas, inspiradas por la carrera de más de una década de la diseñadora antioqueña.

La idea de compartir su experiencia en la moda con las pequeñas, que tienen desde 5 a 15 años, surgió por el interés de algunas de las amigas de su hija Simona Gaviria Henao. Lo que empezó como una diversión esporádica después del colegio en las que aprendían a hacer un tutú u otros diseños, se fue transformando en un proyecto tan bien estructurado que ya parece una pequeña universidad. “Nuestro deseo ha sido educar a las siguientes generaciones, desde la creatividad y el desarrollo de estilo personal, más que del consumo”.

Las primeras pupilas, entre las que están Daniella Hanaberg, hija de la directora de la revista Nueva, Alexandra Pumarejo; y Martina Vásquez, que heredó el amor por el arte de su padre, el escritor Juan Gabriel Vásquez, llegaron hace dos años. “Ahora tienen tal capacidad de idearse cosas nuevas que me sorprenden todos los días, porque es un proceso natural sin ninguna influencia exterior”. Las más avanzadas ya saben de patronaje, e Isabel se emociona al verlas dibujar cada una de las piezas. Están tan seguras de que el mundo de la moda es lo suyo, que una de ellas, con solo 10 años, ya tiene página de internet y marca propia, y otra de 15, ha diseñado vestidos de baño que son un éxito entre sus amigas y en los bazares de su colegio.

Isabel les ofrece lo que ella hubiera querido tener a su edad. Se recuerda feliz como la típica niña que vestía a las muñecas con los retazos de tela que le regalaba la modista de su mamá, pero esa era la única manera de expresar su espíritu de diseñadora: “Habría sido increíble tener a esa edad todas las herramientas que aquí les damos para soñar”, comenta.

Cada proyecto es tan diferente como la niña que lo hace, porque desde el inicio les inculcan el concepto de la personalidad creativa. En compañía de Daniela Torres, Isabel les enseña a encontrar su ADN, lo que las hace únicas. Desde la primera temporada, les ayuda a descubrir sus propios colores y texturas. Un día a la semana, de 4 y 30 a seis de la tarde, reciben instrucción sobre inspiración, teoría del color, ilustración, modelado, diseño de colección, o estilismo. “Hay niñas de 5 o 6 años que ya saben de estampación digital y han hecho sus telas con colage y dibujos originales. No me imagino lo que van a hacer a los 20”.

También hacen una sesión de fotos en la que aprenden a trabajar en equipo, a compartir ideas y tomar decisiones. Sus maestras les enseñan que cada detalle tiene una razón de ser, “que un vestido azul habla de una emoción específica”, por ejemplo. En la segunda temporada descubren la historia de la moda, y acumulan herramientas técnicas a través de diseñadores destacados. Cuando aprenden sobre tejidos, hablan de Coco Chanel; o si el tema son los estampados, se refieren a Emilio Pucci.

Cada final de temporada, que dura un semestre, las alumnas tienen un desfile de presentación de sus trabajos, que son expuestos por modelos reales y no por ellas mismas, porque en Fashion Project se cuidan de no crearles una sensación de competencia de quien es la menos alta, la más flaquita, o la más bonita: “No les inculcamos los ideales de belleza que se imponen. Las impulsamos a proyectar emociones, antes que el sentir estético”.

Aunque en este proyecto no existen exámenes, ni calificaciones, tampoco es un juego de niñas. El mundo de la moda que las rodea es tan real como las colecciones de Isabel. En la pasada Fashion Week de Bogotá en mayo, más de 15 estudiantes estuvieron en el desfile de Iris, la colección de otoño inspirada en esta flor y los trazos del artista James Nares. “Ellas estaban felices, muy arregladas para la ocasión y cada una a su estilo. Además, me sorprendieron con sus comentarios sobre la paleta de color, o la textura de la primera parte. Son unos personajes”.

Este viaje incluye un trabajo de campo, en el que visitan casas textileras, o van a comprar hilos y lanas, para aprender a elegir lo que le va mejor a su inspiración. Las alumnas también fueron a la exposición del colombiano Ruven Afanador en LaSalle College, “lo hicimos para que se familiarizaran con que la moda es un engranaje en el que todos nos necesitamos. Que la expresión no solo viene desde el diseñador, sino también del estilista y del fotógrafo”. Para Isabel, esto que empezó como un proyecto para compartir con las niñas su pasión por la moda, ha ido creciendo a tal punto que ya tienen clases electivas para las alumnas del Colegio Nueva Granada de Bogotá, y tutorías especiales para jovencitas que están a punto de presentarse en facultades de diseño en diferentes partes del mundo.

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