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La infanta Cristina ¡Hundida!

La infanta Cristina ¡Hundida!

Revista Jet-set

Al borde de ir a juicio por corrupción, la hija del rey Juan Carlos está más sola, desprotegida y afectada emocionalmente que nunca, asegura la prensa española.
“La infanta no es consciente del daño que le ha causado a la Corona”, dice un amigo de la familia real. Un juez la acusa de fraude fiscal y blanqueo de capitales en connivencia con su esposo, Iñaki Urdangarin. Foto: Look Press Agency.
Por: Edición 2868/7/2014 00:00:00
España no termina de preguntarse cómo la hija más desconocida del rey, la que creyó que siempre pasaría inadvertida, protagoniza el mayor escándalo de la monarquía española. Así lo reitera la reciente decisión de un juez de Palma de Mallorca que quiere sentarla en el banquillo, algo nunca antes visto en la familia real, acusada por corrupción, en el marco del caso Nóos, en el cual también está involucrado su esposo, Iñaki Urdangarin. Mientras que los tribunales resuelven si la duquesa de Palma va o no a juicio por fraude fiscal y blanqueo de capitales, varios periodistas se han dedicado a escarbar para mostrar la cara íntima del drama.

Reposados los ánimos por la abdicación de su padre, Juan Carlos I, expertos como José Antonio Zarzalejos, exdirector del diario monárquico ABC, creen que con el lunar del escándalo de su hija menor, el rey se volvió incapaz de defender a la Corona y tuvo que irse. Por su parte, un aristócrata amigo de los Borbón le reveló a la edición española de Vanity Fair la tambaleante posición de la princesa: “Cuesta creer lo desprotegida que queda Cristina. Vamos a ver qué pasa. (...) Es más fácil navegar a través de esta complicada situación siendo hija de un rey que de un exrey. Y si a eso se le añade el hecho de que la nueva reina Letizia nunca ha sido partidaria de Cristina, su estatus es aún más precario que antes de la abdicación”.

Esta rivalidad es cada vez más documentada por los medios ibéricos. En su nuevo libro La infanta invisible, la periodista Paloma Barrientos cuenta que la consorte del nuevo rey Felipe VI, hermano de Cristina, fue una de las primeras que captó que había irregularidades en las cuentas de la familia real. “Hay que apartarse de esto”, sentenció Letizia, y su esposo estuvo de acuerdo con ella, al punto de que cuando se encuentra con su hermana en el Palacio de la Zarzuela, la residencia de sus padres, no le dirige la palabra. Barrientos, directora de El Confidencial, también opina que la reina y su cuñada chocan porque ambas son, a cuál más, perfeccionistas, inteligentes, testarudas y “calculadoras en la medida en que nunca dejan nada al azar”.

En sus reducidas apariciones en público luego que estalló el escándalo en 2011, Cristina, duquesa de Palma de Mallorca, se muestra sonriente, pero la procesión va por dentro. “Desde que se trasladaron a Ginebra (ella y su familia) viven en una burbuja, aislados, sin relacionarse con nadie. (...) Sienten que están siendo utilizados como chivos expiatorios de la corrupción en España y que les va a tocar pagar los platos rotos de todos”. Así trazó el esposo de una de las mejores amigas de la infanta la situación en Vanity Fair, antes de agregar que muchas personas que eran cercanas a ellos hoy los rechazan. De hecho, el traslado de los Urdangarin de Barcelona, donde siempre vivieron, a Suiza, se debió a que sus cuatro hijos tenían que ver cómo a Iñaki lo llamaban “chorizo” (ladrón) y les hacían el feo en el Real Club de Tenis.

“Emocionalmente, la infanta está muy mal”, revela Barrientos en su libro, información que le confirmaron sus allegados a Vanity Fair. Al comienzo, acotaron, ella negaba el problema, y luego se sumió en una profunda rabia. Ahora, empieza a tolerar paulatinamente su calamidad, aunque “sin poder evitar una tristeza profunda y la decepción de sentirse abandonada, psicológicamente hundida”, continúan sus amigos.

En su familia, Cristina solo cuenta con el apoyo de su madre la reina Sofía y su hermana la infanta Elena. Si algo contribuye a su congoja es que no ha podido reconciliarse con su padre. De acuerdo con un amigo de este último, “la infanta no es consciente del perjuicio que su marido le provocó a la Corona y aún no se ha disculpado con el rey”.

Como se recuerda, las autoridades tienen serios indicios de que Urdangarin malversó cerca de 6 millones de euros de recursos públicos de las Baleares y Valencia, en una complicada trama a través del Instituto Nóos y la firma Aizoon, en la cual la infanta era su socia, por lo que resultó salpicada. Sin embargo, dice Paloma Barrientos, “Cristina de Borbón ha querido ser señora de Urdangarin por encima de todo. Ha antepuesto esto a la Corona y casi se la carga”. No obstante, la duquesa reconoce que sí hubo irregularidades, pero no como para que ella y su marido fueran acorralados de forma tan agresiva.

Al cierre de esta edición, la defensa de Cristina había recurrido a la decisión de llamarla a juicio, mientras que fuentes cercanas al tribunal anunciaron que vienen nuevas sorpresas para más vergüenza de la realeza. De Iñaki se pronostica que será condenado, pero no irá a la cárcel si devuelve el dinero que ingresó a sus cuentas. Como quiera que sea, la infanta deberá reconocer que su estatus de intocable ya es historia, así como su vida fácil y suntuosa en la que jamás imaginó ser tratada como cualquier hija de vecino y no como una infanta de España.
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