Suscríbase

Reciba en su correo nuestras noticias y entérese de lo último de los famosos.

El novio de Camila Zuluaga es un diseñador con premios

El novio de Camila Zuluaga es un diseñador con premios

REVISTA JET-SET

Reinhard Dienes se comprometió en diciembre del año pasado con la periodista de La W, Camila Zuluaga. Luego de vivir 10 años en Alemania, el pilísimo diseñador industrial se devolvió a Colombia en 2013 por amor y abrió su empresa Reinhard Dienes Studio, con la que crea espacios y accesorios para reconocidas marcas.
Reinhard en el hotel Click Clack, en Bogotá, para el que diseñó varias sillas y lámparas y participó en la creación de algunos espacios como la barra y el bar.
Por: 23/3/2016 00:00:00

Aunque en Colombia muchos lo conocen por ser el novio de Camila Zuluaga, en Alemania, donde vivió 10 años, Reinhard Dienes es un diseñador industrial que en 2013 ganó el German Design Award, el reconocimiento más importante de Europa. Pero un año antes él había recibido un premio más significativo: en una comida con unos amigos en Bogotá conoció a la periodista con quien se comprometió en matrimonio en diciembre del año pasado. Cuando la vio por primera vez no supo que era la incisiva reportera de La W que cada mañana pone contra la pared a políticos y empresarios. “Yo me enamoré de la mujer, no de la que habla en la radio. Me pareció muy dulce, sencilla e inteligente”, dice con contundencia.

Durante ese año vino por lo menos 5 veces al país a visitarla, tiempo que aprovechó para mirar oportunidades de trabajo. Ya, con el panorama claro, en 2013 se mudó a Bogotá y abrió su empresa Reinhard Dienes Studio, en la que empezó diseñando accesorios. “Arrendé una oficina de 100 metros, compré herramientas y me senté solo a ver cómo iba a sacar esto adelante”. Poco a poco empezaron a llegar los proyectos, uno de esos el del hotel Click Clack, donde hizo parte del equipo creativo y diseñó varios muebles y lámparas.

Reinhard, hijo de madre colombiana y padre alemán, no tiene problema en describirse como un ñoño. Empezó a estudiar diseño industrial en Los Andes y en el cuarto semestre se retiró porque ya había visto casi todas las materias. Eso lo impulsó a seguir su carrera en la exclusiva universidad de Hochschule fur Gestaltung Offenbach am Main, en Alemania, donde se especializó en materiales. Uno de sus profesores fue Bernhard Bürdek, quien creó las leyes que se deben tener en cuenta para hacer un diseño perfecto. De él aprendió que no se trata solamente de crear un producto bonito sino que sea posible producirlo, “cómo lo voy a hacer, cuánto me va a costar, etcétera”.

En sus vacaciones de verano tomaba cursos intensivos. “Para mis amigos era bastante aburrido, pero no me importaba porque yo estaba haciendo lo que me gustaba”, dice sin reparo. Por eso hizo clic tan rápido con Camila, porque ella es igual de apasionada, creativa e intensa que él. En Europa diseñó para reconocidas marcas como Braun, De’Longhi, Lufthansa, Clasicon y el Museo de Arte Moderno de Frankfurt; y llegó a tener más de 28 productos en el mercado.

Llegar a Colombia a tocar puertas no fue fácil. “El método de trabajo de los dos países es muy distinto. En Alemania son más rígidos, aquí son más flexibles. Antes de firmar un contrato hay que hacer mil reuniones, salir a tomarse un café, ir a almorzar, y luego toca volver a renegociar”, dice.

Él es cuadriculado y alérgico a la improvisación, pero en nuestro país ha tenido que acostubrarse y sacar provecho de la situación. “Los diseñadores también tenemos nuestro lado caótico: el mío es mi escritorio y entró en shock cuando alguien me lo organiza”. Él mismo le pone orden cuando va a iniciar un proyecto y, por agüero, estrena cuaderno: “es como arrancar de cero y dibujar nuevas ideas”. Siempre anda con uno dentro de su morral para que no lo pille desprevenido la musa. Pinta en los restaurantes, en los parques o en los aviones. Precisamente en un vuelo hizo el boceto de la lámpara La Grande-enorme para la compañía alemana Anthologie QUartett, con la que ganó el German Design Award, en la categoría de Mejor diseñador extranjero. “Lo más bonito de esta pieza es que es atemporal, mezcla lo antiguo con lo moderno”. El año pasado estuvo nominado al Lápiz de Acero, el premio de diseño más importante en Colombia, por el concepto de Work&Go, oficinas de espacios compartidos, que creó con Solinoff.

Por las mañanas, mientras va en el carro para la oficina oye a su novia en La W. “Admiro mucho su trabajo y su carácter. Nosotros somos muy partners y nos apoyamos en todo”, dice Reinhard. Se parecen en que llevan un estilo de vida saludable. Camila hace yoga y va al gimnasio y él corre maratones y entrena para el Ironman que será en Cartagena el próximo 4 de diciembre. “Mi reto es poder terminarlo”.

A los dos les gustan los planes tranquilos como probar nuevos restaurantes. Su favorito es La Petite Table, en Bogotá, donde los clientes se sientan en la misma mesa larga y prueban las recetas de un chef diferente cada vez. “Ese lugar me transporta a Europa”.

Dice que de Alemania extraña la tranquilidad de caminar por calles en la noche y las estaciones. “Eso genera un cambio en todo: la vegetación, la temperatura, la moda. En verano uno puede ir con los amigos al río a tomarse una champaña y en invierno a esquiar”. También le hace falta la facilidad que da ese país para viajar. “Alquilas un carro y en hora y media estás en París, además los tiquetes son muy económicos”. Sin embargo, por ahora no tiene planes de regresar. “Tengo mi empresa en Colombia y estoy tratando de demostrar que aquí se puede hacer un diseño tan espectacular como el europeo y generar espacios únicos”.

Él quiere que lo reconozcan por su trabajo y no por su relación sentimental, de la que habla poco. No da detalles de su matrimonio: “Va a ser sorpresa”. Dice que quiere ser papá, pero tampoco tiene afán. “Ya tengo mi primer hijo con Camila que se llama Ramón, es un hermoso bulldog”, el cual hace parte del staff de su empresa.

LO MÁS VISTO