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Jimmy Herrera, la voz que emergió del silencio

Jimmy Herrera, la voz que emergió del silencio

REVISTA JET-SET

Es el primer estudiante autista graduado con honores en la Facultad de Música de Los Andes. Luego de 12 audiciones en Alemania, su voz de tenor clásico le dio un cupo en el prestigioso Conservatorio de Hamburgo para continuar su formación vocal.
Jimmy fue tenor principal del coro de la Universidad de los Andes, donde cantó Réquiem de Mozart y El Mesías de Händel
Por: 24/9/2015 00:00:00
Jimmy Herrera reconoce que una de las características de su condición de autista es que no hace contacto visual. Pero la mirada del joven tenor que acaba de conseguir un cupo en el Conservatorio de Hamburgo es firme y feliz. Cuando cumplió dos años y no emitía ningún sonido, los médicos le sentenciaron a su madre, Lucero Herrera, que su único hijo jamás hablaría. Jimmy, quien el 19 de octubre cumple 29 años, no solo se comunica muy bien en español, inglés, italiano, latín y algo de alemán, sino que además canta como los ángeles. Esa fue la opinión del maestro holandés encargado de hacerle la audición en el Conservatorio de Hamburgo, una de las escuelas de música privadas más importantes de Alemania. Las notas del Comfort Ye… Every Valley, del oratorio El Mesías de Händel, interpretadas por Jimmy, lograron convencer al músico de que el autismo no es un impedimento para que el colombiano curse un año de perfeccionamiento de su técnica vocal, piano complementario y teatro, antes de empezar su programa de posgrado. “Hablar otros idiomas me abre muchos más espacios para mi profesión. La ópera no solo se canta en italiano, como tampoco hay música litúrgica solo en latín. Por eso me empeñé en aprenderlos”, aclara.
Jimmy llegó a Alemania con el título de Maestro en Música, con énfasis en composición, violín y canto, que le otorgó la Universidad de los Andes en 2011. Las calificaciones, que lo situaron como el mejor de su promoción e hicieron que su graduación fuera con honores, le abrieron las puertas a 12 audiciones en diferentes ciudades de ese país. Durante dos meses, él y su inseparable madre recorrieron el territorio de sur a norte. La prueba de Hamburgo fue la penúltima. Aunque ha superado muchas de las manifestaciones del autismo, Jimmy necesita de la compañía permanente de Lucero, ya que para él es difícil manejar el dinero y se desubica fácilmente con los cambios de planes o de horarios. “Las personas autistas son muy literales, por eso Jimmy no ha logrado pasar el examen TOEFL para acreditar que sabe hablar y escribir perfectamente inglés, pues la mayoría de las preguntas son planteadas con metáforas”, comenta. 
Es amante de la música de la Nueva Escuela Francesa del siglo XX, pero también de John Lennon y Fito Páez, sueña con llenar escenarios como el tenor invidente Andrea Boccelli. “Quiero que las personas entiendan que las discapacidades no son impedimentos para hacer lo que uno se propone. En Colombia, el 95 por ciento de los autistas no hablan, y yo soy la prueba de que es posible”, dice. En su carrera musical ha tenido que sortear varios obstáculos. El principal de ellos ha sido el desconocimiento de las personas acerca del autismo, que él define como una inteligencia especial para desarrollar una pasión específica. Pasó por muchos colegios antes de graduarse de bachiller con notas tan altas que recibió una beca para estudiar en el Programa Infantil y Juvenil de Música de la Facultad de Artes de la Javeriana. Al terminar el colegio se presentó en más de cinco universidades antes de que lo aceptaran en Los Andes, y al finalizar la carrera, cuando comprobó que tenía derecho a que el Icetex le condonara el préstamo, tuvo que interponer una tutela. “En diciembre pasado, las universidades Nacional, Distrital y Pedagógica admitieron públicamente ante el Ministerio de Salud que no están preparadas para enseñarles a personas con autismo. Y lo más grave es que el Gobierno les adjudica a ellos becas para las personas con discapacidades”, comenta Lucero, quien aparte de ser la principal promotora del talento de su hijo, también es abogada.
Ahora que ya consiguió el cupo en Hamburgo, y después de luchar para que el Icetex le diera una beca para artistas jóvenes talentos, Jimmy alista maletas para viajar el 23 de septiembre e iniciar su nuevo reto. “Valió la pena luchar por que se cumpliera la Ley 1346 de 2009, por medio de la cual se aprobó la ‘Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad’, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 13 de diciembre de 2006”, recalca Lucero.
Jimmy sonríe ante la vehemencia de su mamá, y con la tranquilidad que transmite, concluye que para él la música es mucho más que sonidos, “es un mundo de sensaciones y sentimientos, que me permiten expresarme”. Dice que está emocionado ante la posibilidad de estudiar fuera del país y algún día ser el tenor principal de Pagliacci de Leoncavallo y cantar frente al público de la Ópera Alemana, de Berlín.
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