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Harry mostró las joyas de la corona

Harry mostró las joyas de la corona

Revista Jet-Set

Tres días de lujuriosas fiestas en Las Vegas terminaron en un nuevo escándalo para el nieto de la reina de Inglaterra. La publicación de unas fotos que lo muestran borracho y desnudo no tiene precedente en la historia de la monarquía.
TMZ.com desató el escándalo al publicar estas fotos de Harry desnudo en su cabaña del Encore Beach de Las Vegas. La Casa Real vetó su reproducción en Gran Bretaña, pero el tabloide The Sun no hizo caso y las imprimió en primera plana. Fotos: Tmz.com
Por: 6/9/2012 00:00:00
La idea del viaje a Las Vegas, como él mismo se lo comentó a alguien que conoció allí, era tomarse unos días de full-on partying, o sea, de rumba total, y qué mejor destino para ello que la “ciudad del pecado”. Allí, el tercero en la línea de sucesión al trono británico llegó con su mejor amigo y “secuaz” de sus travesuras, Tom Skippy Inskip, con quien se hospedó en una suite de más de 700 dólares la noche (cerca de 1’290.000 pesos) del lujoso hotel Wynn, en cuyo casino los asombrados huéspedes los vieron apostando.

Pero se trataba de probar de todo un poco, de modo que al día siguiente el hijo menor de la fallecida Diana de Gales se trasladó con su compinche y su escolta a otro hito de Las Vegas, el hotel MGM Grand, donde alquilaron una cabaña por 1.580 dólares (aproximadamente 2’890.000 pesos). Lo que los llevó allí fueron sus populares fiestas de piscina, conocidas con la marca Wet Republic, descritas por la propia prensa local como reales bacanales en las que cerca de 1.600 asistentes se congregan cuatro veces a la semana en las dos gigantescas albercas del hotel y beben todo lo humanamente posible a lo largo del día. Cuando cae la noche, aseguró el Daily Mail, “las piscinas contienen más orina que agua y las parejas tienen sexo abiertamente”.

Para entrar en calor, desde el jacuzzi privado de su cabaña, donde podían divisar las incidencias de la Wet Republic, Harry y compañía coquetearon con sus vecinas, a quienes convidaron a mojitos de cerca de 190.000 pesos por trago. Pronto, toda la fiesta supo que el nieto de la reina Isabel II estaba ahí. Enloquecidas jovencitas en biquini hacían cola para verlo y enviaban fotos por Twitter a través de sus celulares, contando lo caballero que era, mientras que él ya se había lanzado al agua y se integraba a la rumba dance hasta altas horas de la noche.

Pero aún faltaba otra juerga que sería fatal para la reputación de Harry. Al otro día él estaba en el agua de nuevo, pero esta vez en la piscina de 60 metros cuadrados del Encore Beach Club. Ahí, otra vez, corrieron ríos de vodka Grey Goose, su favorita, y volvieron a asediarlo decenas de bellezas que se desvivían por el beso de un príncipe. En la madrugada Harry y Skippy se llevaron a unas cuantas afortunadas a su cabaña, donde la diversión continuó, pero sin ropa. Ahí, las atrevidas invitadas tomaron fotos con sus teléfonos, ante la mirada impávida de los guardaespaldas del príncipe, que no hicieron nada por detenerlas. ¿El resultado? A las pocas horas, las anheladas imágenes de Harry desnudo le daban la vuelta al mundo a través del portal TMZ.

Se trata del peor escándalo que ha protagonizado el príncipe desde que se disfrazó de nazi, con el agravante de que ahora tiene un honor de militar que cuidar. Al cierre de esta edición, se esperaba que Harry, acusado de desacreditar a la monarquía, pidiera perdón por esta nueva embarrada que divierte a medio mundo, pero le saca canas verdes a su abuela Isabel y a su padre, el futuro rey Carlos.
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