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Harry de Inglaterra y Meghan Markle, el escándalo de la Cenicienta negra

Harry de Inglaterra y Meghan Markle, el escándalo de la Cenicienta negra

REVISTA JET-SET

Parece que el romance de cuento de hadas del nieto de la reina Isabel II y la actriz estadounidense acabará en boda. Pero la dicha se sigue viendo empañada por los comentarios malévolos acerca de la raza de la madre de Meghan.
Aunque detesta el escrutinio de la prensa, el príncipe no se molestó con los reporteros que los abordaron. Ya viven juntos en Nottingham Cottage, la residencia de él en el conjunto del Palacio de Kensington.
Por: Revista Jet-set.22/2/2017 00:00:00

La pareja se había mantenido a salvo de las cámaras, pero a comienzos de febrero hizo un movimiento que insinuaba su voluntad de confirmar que está muy enamorada y que lo suyo no es una aventura pasajera, según lo han revelado sus amigos. El hijo de Diana de Gales y la protagonista de la serie de televisión estadounidense Suits, se dejaron ver a la salida del club privado Soho House, en Londres, “una elección poco probable para quien quiera proteger su privacidad”, señaló el Daily Mail.

Era la primera vez que aparecían juntos y aunque los reporteros gráficos no son su grupo favorito, él no puso reparo en que les tomaran fotos, las cuales alimentaron aún más los rumores de un inminente compromiso. El príncipe ya le presentó a Meghan a su padre, Carlos de Gales, heredero del trono; a su madrastra Camilla; a su hermano mayor William y a su cuñada Kate.

Felipe, el abuelo de Harry ha sido tildado de racista por desatinos como decirle al presidente nigeriano, Olusegun Obasanjo (en la foto): “Pareces listo para irte a la cama”, cuando lo vio llegar con su traje típico. Foto: AFP.

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Al cierre de esta edición, se esperaba que hiciera lo propio con su abuela, la reina Isabel II. Por lo general, comenta también el Mail, esta introducción de las novias reales a la monarca tarda meses en llegar, pero Isabel estaría dispuesta a acelerarla porque tiene debilidad por Harry y quiere verlo feliz con su propia familia.

Soho House fue el lugar donde el consultor Markus Anderson, amigo común de los dos, los presentó en julio pasado. Desde entonces han hecho todo por franquear la distancia, ya que ella reside en Toronto, donde se rueda Suits, y él, en Londres. Harry la visita cada vez que puede en Canadá, pero en este momento viven juntos en Nottingham Cottage, la casa de él, en la capital británica, ubicada en el entorno del Palacio de Kensington, donde creció.

Los paparazzi han pillado a Meghan comprando víveres en los alrededores del elegante sector que rodea Kensington. La prensa local insiste en que viven como casados, que ella le cocina a Harry, que estuvieron de vacaciones en Noruega y que él ya conoce al padre de ella.

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Hasta ahí todo suena como el aparente encuentro inesperado de dos almas gemelas. Pero como todo lo que tiene que ver con Harry, quien hasta fue pillado desnudo en una juerga en Las Vegas, el idilio viene cargado de polémica. “La relación es escandalosa, por varias razones: ella es divorciada y mayor que él (Markle tiene 35 y Harry, 32); ha hecho escenas obscenas en Suits y su madre es visiblemente negra, con rastas”, escribió Afua Hirsch, columnista de The Guardian, para describir cómo ven la prensa y la opinión británica el asunto.

Meghan es hija de Doria Ragland, cuyo color de piel ha desatado una controversia entre los británicos, quienes han vivido apegados al mito de la pureza racial de su familia real. Foto: The Grosby Group.

Meghan, efectivamente, es hija de una afroamericana, Doria Ragland, instructora de yoga, mientras que su padre, Thomas Markle, director de iluminación de Hollywood, es blanco. Si se estuviera hablando de otra celebridad, explica Hirsch, este detalle sería nimio. Pero se trata del quinto en la línea de sucesión al trono a punto de introducir a un miembro de otra raza en una institución que es la antítesis de la diversidad o de las llamadas identidades mixtas.

“La terminología lo dice todo: sangre azul es una expresión acuñada en el siglo XVI para distinguir la pureza racial de la nobleza cristiana europea, cuya piel pálida revelaba venas azules, de los judíos, musulmanes y africanos”, recuerda Hirsch, escritora y promotora de derechos humanos. Para ella, el romance de Harry amenaza con hacer estallar viejos problemas no resueltos de los británicos con ese mito de la pureza de la familia real.

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Es muy espinoso y célebre, por ejemplo, el caso de la reina Charlotte, esposa de George III, cuyos rasgos indicaban y siguen indicando para muchos su veta negra, llegada acaso a través de los nexos ocultos de la realeza con la trata de africanos.

Al respecto, Meghan, quien tiene la piel clara, ha dicho sentirse privilegiada con su mezcla étnica, aunque también ha sufrido sinsabores, como oír que su madre es llamada negra en tono despectivo, o que en el colegio pensaran que Doria era su niñera. En su carrera, por otra parte, le han negado papeles por ser muy negra para interpretar a un personaje blanco, o muy blanca para encarnar a uno negro.

Meghan también ha sido blanco de burlas por sus escenas de cama con Patrick J. Adams en la serie Suits, de la cual se retirará este año para dedicarse a su relación con Harry. Foto: USA Network.

Sus amores con Harry desataron una ola de odio tal en las redes sociales y la prensa que, en un hecho inusual en la realeza, el Palacio de Kensington protestó en nombre de Harry por las expresiones agresivas racistas y clasistas hacia Markle.

Los portavoces se refirieron también al modo prejuicioso en que los medios hurgaron en el pasado de ella, hasta exponer que si él creció en los opulentos palacios de su padre, como Highgrove, ella lo hizo en una sencilla casa de Crenshaw, barrio con alta población afrodescendiente de Los Ángeles y uno de los más peligrosos de la ciudad. Según el Daily Mail, si en el sector de Highgrove se reportan 21 crímenes en un año, en el barrio de Meghan puede haber más de 47 en una semana. “¿Caerá Harry por allí para el té?”, anotó el Daily Mail, con una ironía que molestó mucho al príncipe.

En fin, una nueva polémica real está servida y queda por verse cuán dispuesto está el nieto de la reina a romper con las empolvadas tradiciones de su familia.

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