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La esposa del príncipe Carlos, Camila Parker reina desde hace diez años

La esposa del príncipe Carlos, Camila Parker reina desde hace diez años

REVISTA JET-SET

Una década después de su boda con el príncipe de Gales, la duquesa de Cornualles ha pasado de ser la mujer más odiada de Inglaterra a la que los súbditos anhelan ver coronada como su reina consorte.
Camilla pasó de ser la amante del príncipe a su alteza real. Se ha reinventado como duquesa de Cornualles, es patrona de 85 organizaciones de caridad, representa a la reina en actos públicos y usa sus tiaras, como sucedió en esta fiesta en honor de los reyes de Noruega, seis meses después de su boda con el príncipe.
Por: 23/4/2015 00:00:00
Ese 9 de abril de 2005 Camilla no se quería levantar. Aunque estaba a minutos de cumplir el sueño de casarse con el hombre que amó desde muy joven, Carlos de Gales, temía ser blanco de abucheos por parte del público que durante años la detestó por ser la amante del príncipe y por ende la rival de su esposa, la fallecida Diana Spencer. Los británicos y el mundo habían adorado hasta la locura a esta bella y elegante princesa, de modo que era inconcebible ver en su lugar a “la diabla” que formó parte de su tragedia.

Con esos antecedentes, este casamiento no tenía los visos espectaculares del de Carlos y Diana, en 1981. Por preceptos religiosos, al príncipe le tocó conformarse con una boda civil, lo que lo convirtió en el primer miembro de la familia real en contraer nupcias por esa vía. Más humillante resultó que, siendo el heredero del trono más prestigioso del globo, le tocara casarse como un plebeyo, ante un registrador y en un edificio público, la Alcaldía de Windsor. Otro “toque de ridículo lugar común”, como lo llamó la periodista Libby Purves, del Daily Mail, fue que los invitados llegaran en bus a la ceremonia.

Para rematar, tras casarse, los novios tuvieron que acudir a un acto de arrepentimiento y perdón en la iglesia, porque si Carlos engañó a Diana con Camilla, esta última había hecho lo propio con su esposo Andrew Parker-Bowles.

Sin embargo, los miedos de Camilla resultaron infundados. “El matrimonio contó con una cálida recepción. Las calles de Windsor estaban atestadas de gente. Poco a poco, ella ha ido ganando coraje y confianza”, le dijo al Daily Mail la biógrafa real Penny Junor, quien agregó: “El rol de Camilla ha cambiado dramáticamente. En un minuto era la amante y al siguiente ya era su alteza real”.

Los múltiples artículos publicados con motivo de los diez años de la boda, coinciden en ese vuelco de Camilla, quien con el enlace adquiría el derecho de llamarse princesa de Gales, como Diana. Empero, para no herir la sensibilidad de los que aún lloraban la muerte de esta en un accidente de tránsito en París, en 1997, adoptó el título de duquesa de Cornualles, a expensas de otro de los honores de su marido.

Y es bajo ese apelativo que Camilla se ha reinventado, continúa Junor, como parte integral de la familia real. Según una reciente encuesta de la firma YouGov, el 50 por ciento de los británicos vería bien que fuera coronada como reina consorte de Carlos. En otro sondeo, del Daily Mail, 32 por ciento votó por el sí. Hace diez años solo siete por ciento pensaba de ese modo.

La duquesa acompaña al príncipe a sus múltiples compromisos dentro y fuera del país, pero cuenta también con su agenda propia, por ser patrona y presidenta de 85 fundaciones de caridad. “Ella trabaja muy duro. La nueva Camilla se ha convertido en una embajadora de la nación”, considera Junor.

Esta labor ha mejorado su imagen, pero también la han ayudado una agresiva campaña de relaciones públicas y su suegra, la reina Isabel II, quien, según la biógrafa, “nunca ha sentido ninguna animosidad hacia Camilla. Cuando Carlos y Diana estaban en plena guerra, ella fue vista como la causante de ello y como una amenaza para la monarquía. Pero la reina siempre ha sentido cariño por ella. La conoció muchos años antes de que se viera envuelta en la ruptura de los príncipes”.

Isabel, aseguran quienes la conocen, se ahorra un conflicto familiar cada vez que puede y además es receptiva a las opiniones de sus súbditos. “Apenas la gente aceptó a Camilla, ella le dio su beneplácito en público”, explicó Penny Junor. Para el jubileo de diamante, en 2012, no fue Carlos quien paseó con la reina en el landó del Estado, sino la duquesa de Cornualles. Otra muestra significativa de esa aprobación es la presencia de Camilla en la apertura del Parlamento, la ceremonia más pomposa de Inglaterra.

No es solo cuestión de conveniencia para la imagen de familia unida que los Windsor requieren mostrar. El estilo de señora de clase media de Camilla casa muy bien con el de la familia real, al contrario de lo que sucedía con la sofisticación de Diana de Gales. Suegra y nuera comparten gustos como los caballos, los perros y las flores. Ambas son mujeres de campo, como lo han sido siempre por antonomasia los miembros de la realeza y la nobleza inglesas.

Camilla Rosemary Shand nació en 1947 en el hogar del mayor del ejército Bruce Middleton Hope Shand y su esposa, Rosalind Cubitt, cuyos nexos sociales y de parentescos lejanos con la nobleza y la casa real (Camilla es prima en noveno grado de Carlos y su bisabuela Alice Keppel fue amante del rey Edward VII) dibujaron para ella una vida en la élite. Tras estudiar en Suiza y ser presentada en sociedad en 1965, trabajó como secretaria y rompía y se reconciliaba a cada rato con Andrew Parker-Bowles, militar muy amigo de la reina madre Isabel, comandante de la caballería de Isabel II y su auxiliar en ceremonias, además de tener un romance con la princesa Ana, hermana de Carlos, de quien Camilla se enamoró en 1971. Cuando él no resolvió casarse con ella, fue al altar en 1973 con Parker-Bowles, con quien tuvo dos hijos Tom y Laura, quienes le han dado dos nietos.

En 1992, la propia Diana delató el romance adúltero de Carlos y Camilla a través del biógrafo Andrew Morton y en 1995, cuando sus matrimonios estaban rotos, la pareja empezó a exhibirse en público. Ahora que siguen felizmente casados, la gran incógnita gira en torno a si será tratada como reina en el futuro. “Puede ser”, dijo Carlos al respecto en 2010, mientras que la duquesa ha dicho que preferiría ser nombrada princesa consorte.

Expertos legales creen que, a menos que cambie la ley, Camilla se convertirá en reina técnicamente cuando Carlos sea rey. “Aún hay personas que no quieren saber de la duquesa, pero el pueblo terminará por aceptarla. Ella es muy importante para el príncipe. Él está muy orgulloso de ella, la adora, la quiere a su lado, eso es una verdad absoluta”, concluye Penny Junor.

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