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Gustavo Gómez está en todo

Gustavo Gómez está en todo

Revista Jet-Set

Por la mañana arranca en Caracol Radio en 6 a.m. Hoy por hoy ; de 10:00 a 12:00 dirige la segunda franja del mismo espacio; tiene una columna en SoHo y acaba de asumir otra en El País; hasta hace poco hacía una sección en Los Informantes pero la dejó por su nuevo proyecto de televisión Cero Noticias en el Canal Uno. Además tiene tiempo y humor para mamar gallo. ¿Será que duerme?
Con su esposa, Ligeia Ospina, responsable de la viola en la Filarmónica de Bogotá. Cariñosamente la llama “la Fiera”. Quienes los conocen, saben que no es cierto. Foto: ©Imagen Reina/14
Por: Edición 27926/3/2014 00:00:00
La pregunta más evidente que se le hace a Gustavo Gómez es ¿a qué horas hace todo lo que hace? Se levanta a las 4:00 a.m.; a las 5:00 ya está al frente del programa de radio con Darío Arizmendi en Caracol, y ya se ha leído gran parte de la prensa nacional, incluidos portales de Internet. A las 10:00 a.m. sigue en cabina con un programa más ligero, Hoy por Hoy, donde está hasta el mediodía. A veces se queda media hora más titulando y preparando la información del día siguiente. Después se va a su casa, donde tiene su oficina en el segundo piso, que él llama “el centro de mando” de sus otras actividades. “Hay días que tengo reuniones con los productores de Cero Noticias, y aprovecho para coordinar todo desde mi casa. Salgo poco, trabajo hasta las 6:30 de la tarde y después me la paso con mi esposa, Ligeia, quien toca la viola en la Orquesta Filarmónica de Bogotá, y los niños”. Se acuestan alrededor de las 11:00 de la noche porque “¡qué jartera dormirse a las 9:00!”. Y al otro día vuelve a comenzar su rutina.

Hace un mes, Gustavo arrancó otra empresa al frente del programa de televisión Cero Noticias que se transmite en el recién renovado Canal Uno. Con todo lo que ya tiene encima, ¿por qué echarse sobre la espalda otro compromiso como este? “La verdad, no soy partidario de hacer televisión, acepté porque era una cosa de humor político, y si le puedo dar garrote a los dirigentes del país, ese día duermo muy bien”. Se considera apolítico. “No creo que todos sean deshonestos, pero no sé en qué momento se van a torcer, siempre cuento con eso, tarde o temprano les pasa a todos”.

Y como si eso no fuera suficiente, hace pocos días el periódico caleño El País le ofreció una columna de opinión, la que antes tuvo el fallecido Antonio José Caballero. Para Gómez, además de ser un honor, es un reto. Opinadurías, bautizó su nuevo espacio: “ya entiendo a Danielito Samper cuando dice que padece todo el tiempo para encontrar el tema adecuado para una columna semanal”.

Y encima, tiene tiempo para dedicarse a lo que le gusta. Hay temas obligados con Gustavo. Los Beatles y Star Trek son algunos de esos. Cuenta que además de una muy buena entrevista que le hizo a sir Paul McCartney, tuvo el placer de conocerlo en el aeropuerto en 2012 cuando el músico salía del país. Y como colombiano que se respete, estaba listo con un Sharpie y la boleta del concierto para que se la firmara. Otro momento importante fue el día que entrevistó al actor más importante de Star Trek: “William Shatner ha sido uno de esos personajes raros que colmó mis expectativas y me dio sopa y seco. Yo esperaba que fuera inteligente, pero no pensé que brillara más que una estrella. Es muy cabrón, muy cáustico, muy repentista, muy rápido, tiene un humor casi colombiano”. Igual, quedó totalmente realizado con la conversación que tuvo con Eugene Cernan, el último hombre que pisó la luna. Le queda pendiente una entrevista con un taikonauta (astronauta chino).

No contento con sus deberes diarios, Gómez anda en medio del ojo del huracán gracias a una agria polémica que se desató con el gerente de Canal Capital, Hollman Morris. Hasta Daniel Coronell intervino para poner puntos sobre las íes y responsabilidades a cada uno. Gómez no esquiva la polémica: “me parece desgastante el debate entre colegas, pero tengo la obligación de pronunciarme sobre algunas cosas. No me meto en la vida privada de los demás. Los periodistas tenemos defectos pero hay algunos que debemos evitar. No solo he opinado del señor Morris, también lo he hecho con otros colegas

–con nombre propio– que no vale la pena mencionar ahora”. Por ahora insiste en que lo que tenía que decir con respecto al tema está en la columna que escribió para Semana.com
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