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Gustavo Álvarez Gardeazábal “Conozco curas que son homosexuales”

Gustavo Álvarez Gardeazábal “Conozco curas que son homosexuales”

Revista Jet-Set

La misa ha terminado, el nuevo libro de Gustavo Álvarez Gardeazábal, está sintonizado con los escándalos sexuales de la Iglesia católica. Los personajes de esta obra, en la que muchos se alzan la sotana sin culpa y recato, hacen honor a la pluma incisiva del “niño travieso” de Tuluá.
“La curia está llena de sacerdotes gays y muchos son mis amigos, pero nunca hablamos de novios”, dijo a propósito de su nuevo libro La misa ha terminado, una historia de amor entre curas homosexuales.
Por: Edición 27611/2/2014 00:00:00
Gustavo Álvarez Gardeazábal volvió a incomodar a los sectores más conservadores de la sociedad colombiana con la novela La misa ha terminado, un entrecruce de historias de sacerdotes homosexuales en España y América. Si bien la temática gay no ha sido ajena a la obra del valluno, por primera vez la plantea de manera visceral y descarnada, según críticos literarios que abanderan causas de la comunidad LGBT, como el barranquillero John Better. El autor tulueño habló con Jet-set.

¿Cuánto tiempo se tomó entre crear la historia y luego escribir la novela? –Toda la vida. Siempre creí que le debía a la literatura colombiana una novela inspirada en la Iglesia.

¿Y por qué no la escribió cuándo era más joven y rebelde? –Siempre he sido rebelde, pero qué bueno ha sido escribirla ahora que estoy en un proceso de madurez. Escribir a los 68 años no es lo mismo que escribir a los 24.

¿Este libro es una provocación contra la Iglesia? –Todo lo que he escrito ha sido una provocación, incluyendo Cóndores no entierran todos los días, hace 44 años. Desde entonces solo he hecho radiografías del poder en Colombia, y eso molesta a muchos.

La misa ha terminado tenía que escribirla una persona que se declara ateo. Impensable que la hiciera una señora con camándula en mano
. –Curiosamente he recibido comentarios muy favorables de sacerdotes que creen que a la Iglesia le hacía falta que alguien escribiera acerca de esta institución de poder, así fuera por alguien tan procaz y tan vergajo como yo.

Usted dice que tiene amigos sacerdotes. Pero después de este libro varios de ellos le quitarán el saludo. –En mi círculo conozco algunos curas que son homosexuales. El porcentaje de gays en la curia es muy alto. Así que creo que van a entender a los personajes de La misa ha terminado. Quiero recalcar que con estos sacerdotes cercanos hablamos de todo, menos de los novios.

A usted le gusta ser el niño terrible de la literatura colombiana. –He sido un problema para los que llevan las vocería oficial del Estado. Pero no han debido tomarme a pecho porque no fui marxista cuando había que serlo, no me fui a vivir a París cuando había que salir de Colombia. Mi trabajo lo he hecho con las uñas, sin tratar de joder a nadie.

¿Es verdad que el procurador dijo que se va a leer la novela? –Me prometió leerla desde cuando supo que estaba casi lista. Dijo que me daría sus comentarios, sin importar que seamos diametralmente opuestos. Él piensa A y yo pienso Z, y nos hemos sentados horas enteras a conversar. Con él vale la pena hablar.

¿Le preocupa la vejez? –Me acabé de desnudar para el fotógrafo Carlos Duque en Jet-set. Casi a los 70 años lo que tengo es un culo erecto y no mostré el resto porque no se me para.

En el mundo gay se sobrevaloran la juventud y belleza. –Sí, claro, pero hay para todo. Martín Ramírez, el protagonista de La misa ha terminado, es una loca fea y es la que más éxito sexual tiene. Pero se debe admitir que no hay nadie que sufra más que una loca fea, tal como lo digo en el libro.

Nos contaron que usted dice que menos mal llegó acompañado a los 68 años y no solo. –Mi pareja se llama Alfredo Saldarriaga y vivimos felices. Hemos estado juntos más de 15 años, creo. La cifra exacta se me escapa porque no somos de celebrar aniversarios.

¿Le aseguró el futuro a su pareja? –Todos los documentos están en ley para que cuando yo me muera no le quiten nada. No tengo mucho que dejarle, solo unos ahorritos.

¿Y el bebé? –Qué tal yo de papá. Pobre niño. No sería capaz de dañarle la vida a esa criatura. Que los tenga Ricky Martin, el que sea, menos yo.

¿Le gusta el papa Francisco? –Es un personaje de la novela, pero no de los obvios. El lector tiene que descubrirlo. Si Francisco leyera el libro aceptaría que el amor es necesario en la Iglesia, tanto como la muerte. Francisco tiene la misión de purgar esta institución para que pueda recobrar la fuerza.

El tema del homosexualismo en la Iglesia es recurrente en las artes. Ahí están las películas de Almodóvar. –Pero me disgusta Almodóvar. Me parece muy brincón y muy exagerado en la parodia. En cuanto a La misa ha terminado no es una provocación: es una historia de amor.

En su libro, ¿qué tanto hay de su paso por el colegio de curas? –Me eduqué con los salesianos. Era de misa y oraciones. Varios de los sacerdotes que pertenecen a mi vida escolar están en este libro. La realidad se mezcla con la ficción. Todas mis obras tienen algo biográfico.

La portada de La misa ha terminado es san Sebastián, un ícono gay. –Incluso, el lanzamiento del libro fue en el restaurante-bar El Portón de San Sebastián, de Cartagena. Este santo es el patrono de los gays y no sé por qué. Supongo que piden que les entierren más espadas de las que tiene este santo en el cuerpo. Tampoco sé si san Sebastián es más efectivo para conseguir marido que san Antonio.

¿Toma Viagra? –No puedo por el corazón.
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