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El bestiario de Gloria Saldarriaga

El bestiario de Gloria Saldarriaga

REVISTA JET-SET

La diseñadora gráfica quería romper el cliché de las it-girls, que usan su imagen para comercializar una marca, y creó un dibujo de sí misma con el que muestra en las redes sociales su particular ropero. El bestiario, como llamó a su proyecto, ya tiene una propuesta para convertirse en libro.
A Gloria verse personificada en un dibujo le ha parecido muy divertido porque comparte sus experiencias de moda con sus seguidores sin tener que posar y, de paso, se burla de sí misma.
Por: 7/4/2016 00:00:00

Gloria camina por la calle y la gente la mira, las revistas la nombran como referencia de buen gusto y figura con frecuencia en las listas de las mujeres mejor vestidas del país. Debido a esa visibilidad sus seguidores le sugirieron que abriera un blog. “Quería hacer algo de moda pero que no fuera tan obvio como que las marcas me regalaran un par de jeans y tomarme la foto usándolos y compartirlas. Me parece loco el afán de la gente por mostrarse, ese definitivamente no es mi estilo”.

Empezó a pensar qué podía hacer diferente y se le ocurrió crear su alter ego, una caricatura de ella, que le permitiera compartir su particular visión de la moda, sin tanta pose y con un toque de humor. En ese proceso vio en internet las ilustraciones de Natalia Swarz, una caleña radicada en Barcelona, y le propuso que la volviera un personaje. Así nació El bestiario, una serie de viñetas que sube en sus redes sociales en las que muestra su vestuario y estilo de vida.

El gran reto de Natalia fue dibujarla sin haberla visto nunca personalmente. “Nos hemos espiado por Instagram y Facebook, pero parece que nos conociéramos de toda la vida. Hablábamos por Skype y vi miles de fotos de ella hasta que logramos que el personaje tuviera su esencia. Es una de las personas más divertidas y auténticas que conozco. No finge nada, lo que uno ve es lo que es. Ahora con las redes sociales uno se crea imágenes de la gente muy diferentes a la realidad”, cuenta la ilustradora, de 23 años.

A Gloria su caricatura le encanta porque le da licencia para “burlarse de sí misma”. Le parece divertido verse como un personaje de piernas y brazos largos, y pelo despeinado. Es una mujer a la que no le gustan los rótulos, aunque muchos se refieren a ella como una de las it-girls con mayor influencia en el país. “Eso me da un poco de pena. No me imagino levantándome todos los días pensando en qué me voy a poner y con ese término pesándome en la espalda”. Insiste en que no se considera una gurú de la moda ni pretende que El bestiario sea un consultorio para dar tips. Le parece curioso cuando alguien se acerca a preguntarle cuál es el color de la temporada, “mi respuesta es todos”. Defiende la teoría de que la moda es para divertirse, no hay que ponerle reglas ni tenerle miedo. Por eso se atreve a combinar prendas que para el código estético resultarían impensables, o que para muchos son un disfraz. “Quizás peco por exceso de seguridad. La ropa es en un gran porcentaje la actitud. Si uno se siente bien con lo que se pone puede hacer lo que quiera. No soy de las que siente pánico escénico porque llevo un sombrero muy grande, me pongo lo que me gusta sin consultarlo con nadie. No me cuestiono el qué dirán o si será too much”, dice decidida.

Su vínculo formal con la moda empezó en su adolescencia, cuando fue modelo de importantes textileras de Medellín como Fabricato. “Hicimos muchas giras, fue una época muy bonita. Me sensibilicé con todo el tema de las telas, los estampados, etcétera”.

Su clóset es infinito. “Tengo mucha ropa pero todo me lo pongo”. Se inclina por las piezas de los diseñadores colombianos jóvenes y los artesanos. “También me fascina lo vintage, no tengo ningún agüero en ponerme cosas usadas”. En su armario resaltan los sombreros, las carteras y los zapatos. “Yo vivo diciéndoles a mis sobrinas que no pueden calzar más de 37 porque entonces quién los hereda. A veces ellas van y se meten a mi clóset y les parece que hay cosas muy raras, como de la tía chiflada”. Afirma que no compra ropa para la ocasión sino porque se enamora de ella. “Me pasa lo mismo que con un cuadro o una pieza de arte, en eso también tengo mentalidad de coleccionista”.

En la vida de Gloria la línea que separa a la moda y el arte es muy delgada. Tuvo una galería, Alcuadrado, con su esposo Juan Gallo pero la cerró cuando él decidió llamar a la muerte con su propia mano.

“Renuncié a la galería pero no a mis pasiones. Sigo involucrada con el arte aunque no de manera comercial. Me gusta sugerirles a mis amigos qué comprar, ir a las exposiciones y apoyar a los artistas colombianos”, dice. Las paredes de su apartamento en Bogotá están llenas de cuadros con importantes firmas, que reflejan su estilo contemporáneo. “Cuando me preguntan ¿qué hago?, respondo: ‘maravillas’. No tener un trabajo con un horario fijo me permite desarrollar otro tipo de actividades”. Hace seis años toma clases de historia y está a punto de abrir un club de lectura. “Yo siempre digo: no hay nadie más ocupado que el desocupado”, bromea. Escribe una columna mensual en la revista Diners que se llama Sombrero de Mago; hace colaboraciones para marcas como Postino, con quien diseñó una colección de carteras; asiste a casi todas las ferias y eventos de moda; saca tiempo para tomar té con sus amigos, baila salsa; y cuando está sola llena crucigramas. Se goza la vida minuto a minuto sin poses y con naturalidad. Por todo esto es que Gloria está de moda.

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