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Gérard Depardieu y Jacqueline Bisset: la película de Strauss -Kahn

Gérard Depardieu y Jacqueline Bisset: la película de Strauss -Kahn

Revista Jet-Set

Acompañado por la actriz inglesa, el monstruo sagrado del cine francés se da gusto al protagonizar una cinta sobre el escándalo sexual del exdirector del FMI, a quien aceptó interpretar porque le desagrada mucho.
En el 2011, Strauss-Kahn no solo sorprendía al mundo por el señalamiento de una camarera que lo acusó de violación en Nueva York, sino también por la incondicional presencia a su lado de su esposa, la millonaria Anne Sinclair. Foto: AFP
Por: 8/5/2013 00:00:00
De la nueva cinta, dirigida por el estadounidense Abel Ferrara, se acaban de conocer las primeras imágenes de su rodaje y ya provoca una ola de expectativa bien justificada, pues le pone el foco a uno de los escándalos de poder y sexo más célebres de los últimos tiempos. En el 2011, Dominique Strauss-Kahn era uno de los hombres más poderosos del mundo por ser el director del Fondo Monetario Internacional, FMI, y además sonaba como el seguro sucesor de Nicolás Sarkozy en la presidencia de Francia. Pero un periplo a Nueva York arruinó su brillante carrera, pues Nafissatou Diallo, una camarera del hotel Sofitel donde se hospedó, lo acusó de haberla violado. El mundo quedó atónito al ver las imágenes del ejecutivo arrestado como un vulgar matón en el aeropuerto JFK y en los meses siguientes no hubo día en que los medios no registraran las incidencias del proceso.

Ahora, ese descarnado drama sobre los ricos y poderosos cumple su paso por la pantalla grande, como se pronosticó desde que el caso estaba en furor. Pero como lo han dicho medios como Le Figaro, The New York Post, o el Daily Mail, se trata de una cinta nada condescendiente con Strauss-Kahn, quien tras librarse de la justicia americana por inconsistencia en las pruebas de la demandante, se vio involucrado en otros procesos por abuso sexual y prostitución en París. Y he allí el porqué de la presencia en la obra de Gérard Depardieu, el más grande actor galo, conocido por su ánimo contestatario y de hurgar en las miserias de la sociedad, en especial la francesa. Hace unos meses, en entrevista para la prensa suiza, él definió a Strauss-Kahn como “arrogante y petulante” y remató: “Es muy francés. Lo interpretaré porque no me gusta”.

Depardieu está cumpliendo la promesa de encarnar uno de los hombres más despreciados del globo, acompañado en el reparto por Jacqueline Bisset, la famosa actriz británica que se hizo conocida en 1981 por Ricas y famosas, junto a Candice Bergen. Ella representa a la millonaria Anne Sinclair, la entonces esposa de Strauss-Kahn, quien durante los días del escándalo sorprendió por lo solidaria que se mostró con su infiel marido. Bisset recreará cómo ella contrató a los mejores abogados de la Gran Manzana, a un equipo de investigadores para buscarle el lado oscuro a Nafissatou Diallo y hasta la empresa de relaciones públicas favorita de las grandes firmas para que desprestigiara a la africana.

La producción está siendo rodada en locaciones originales de los hechos, como la salida del edificio donde la millonaria Sinclair arrendó un apartamento por 50 mil dólares mensuales (más de 90 millones de pesos) para que el sátiro de su marido, de quien terminó divorciándose cuando pasó la tormenta, cumpliera su arresto domiciliario. Fue justamente allí donde se filmaron las escenas dadas a conocer recientemente y que recrean el frenesí de la prensa cuando el político salía a una de las audiencias en los tribunales de Manhattan.

La presencia de Depardieu en la película es vista como otra muestra de lo resentido que está con Francia, de donde se fue este año para no pagar sus altos impuestos. Luego de que Bélgica se negó a acogerlo, la Rusia de Putin le dio el pasaporte.

Este gesto le ha valido críticas en su tierra natal, donde además, al igual que Strauss-Kahn, tiene cuentas pendientes con la justicia, aunque no por delitos sexuales. En noviembre pasado fue detenido por manejar su motocicleta bajo los efectos del alcohol, a causa de lo cual podría ir máximo dos años a prisión y pagar una multa de 4.500 euros (más de diez millones de pesos). Este no es su primer lío: en el 2011 pasó la noche tras las rejas por destrozar un carro que estaba parqueado a la salida de un club swinger de París. Y más olímpica fue su actuación cuando se orinó en el pasillo de un avión en pleno vuelo porque no pudo aguantarse las ganas.

De todos modos, a los franceses no les extrañan las aventuras de este auténtico “enfant terrible”, que como sacado de una novela de Victor Hugo ha tenido una turbulenta vida amorosa, es alcohólico y hasta es acusado de la infeliz vida de su fallecido hijo mayor Guillaume, quien decía amarlo y detestarlo a la vez, pues no resistía tener a un ser tan complejo como padre.
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