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George Clooney y Amal Alamuddin boda de película en Venecia

George Clooney y Amal Alamuddin boda de película en Venecia

Revista Jet-set

Los fastos de cuatro días por el matrimonio del hombre más deseado del mundo con la brillante abogada libanesa fueron una mezcla de magia hollywoodense, boato italiano y alta costura. Su costo de 13 millones de dólares equipara la celebración con los enlaces reales.
El señor y la señora Clooney a la salida de su matrimonio civil, que bajó el telón de los festejos el 29 de septiembre, en la Alcaldía de Venecia. Ella vistió un conjunto de blusa y pantalón exclusivo de Stella McCartney y gran pava del sombrerero J Smith Esquire. Foto: AP.
Por: Edición 29210/10/2014 00:00:00
“Venecia ofreció su más bella luz otoñal y la pareja mostró un carisma cinematográfico del que La Serenísima fue el marco perfecto. Parecía ver a los Kennedy de la pantalla grande, la imagen ideal de una pareja poderosa, bajo la promesa de un futuro radiante”, dijo Paris Match, al describir este derroche de suntosidad que hacía rato no protagonizaba una estrella top de Hollywood, ahora que las luminarias prefieren las bodas íntimas o secretas.

El influyente Clooney, dueño de una fortuna cercana a los 180 millones de dólares, “decretó” no uno sino cuatro días de festejos con motivo de su matrimonio con Amal Alamuddin, la abogada libanesa, afincada en Londres, que se anota el hito de hacerlo desistir de su famosa promesa de no volverse a casar nunca más, tras su divorcio de su primera esposa, la actriz Talia Balsam, en 1993. La legendaria opulencia de los palacios de la urbe del Adriático, la catedral de San Marcos con su emblemático

campanile, entre otros monumentos, le dieron un realce de cuento al acontecimiento, cuya estrella, por supuesto, fue la novia, con su gran estilo y belleza árabe, halagada con un ajuar digno de una reina moderna. Cada aparición de la libanesa, al vaivén de las aguas del Gran Canal, era un espectáculo, comenzando por el modelo rojo de Alexander McQueen, la casa que creó el traje de bodas de la duquesa de Cambridge, con el cual se presentó en su ladies’ night, en el hotel Aman Canal Grande. Mientras, su amado disfrutaba de su última rumba de soltero en el restaurante Da Ivo, en compañía de amigos como el actor Matt Damon, el cantante Bono, su gran compinche de toda la vida John Lambros y su socio en los negocios Rande Gerber, esposo de la top model Cindy Crawford, también presente en la antiquísima urbe de los dogos.

Al día siguiente, 27 de septiembre, el hotel Aman Canal Grande, cuya sede es un palacio del siglo XVI, adornado con frescos del genial Giovanni Battista Tiepolo, acogió en sus regios salones el casamiento. Pero antes de que el romántico acto comenzara, el Gran Canal presenció el desfile por sus aguas de los cerca de cien invitados, quienes llegaban en los típicos taxis acuáticos o vaporettos, ataviados de gala ante una multitud entusiasta de público y fotógrafos sedientos de buenas tomas. Las mujeres, que ven en el guapísimo Clooney al “señor perfecto”, aullaron enardecidas cuando él apareció con sus padres, Nick y Nina, ataviado con magnificencia, como siempre, con un esmoquin de su gran amigo Giorgio Armani. Nina condujo a su hijo al altar, y cuando empezaba a caer la tarde otoñal, Amal descendió por la escalera de honor del recinto, envuelta en un modelo de encaje francés “simple y majestuoso”, según Paris Match, bordado con perlas y diamantes, de Óscar de la Renta. Por únicas joyas llevaba el anillo de compromiso con diamante de 7 quilates, valorado en 750 mil dólares, que le regaló Clooney, más los aretes con perlas de Bahréin, diseñado por la casa libanesa Chatila, obsequio de bodas de su madre, Baria, y su padre Ramzi Alamuddin, de cuyo brazo hizo su entrada.

La ceremonia no fue religiosa ni civil, sino un acto simbólico del amor, que consistió en el intercambio de votos nupciales y anillos de platino, presentados por Sari y Jad, los sobrinos gemelos de Amal, de seis años. Cuando el oficiante, Walter Veltroni, exalcalde de Roma, los declaró marido y mujer, los novios se fundieron en un largo beso. “¡Se siente grandioso ser la esposa de George Clooney!”, le declaró la libanesa a People, una de las revistas que obtuvo la exclusiva mundial del evento.

En la lucida recepción, el señor y la señora Clooney bailaron Always, la misma canción de Frank Sinatra que los padres de él escogieron para su boda en 1959. Luego los asistentes degustaron un menú muy italiano: risotto de limón, agnolotti de limón y ricotta, langosta, beef Chianina, trufas Périgord negras, todo bañado con champaña Alain Navarre y vinos del país. De postres, la torta nupcial de chocolate, ornamentada al estilo art deco, a juego con el comedor del palacio.

Para la rumba, en la que la concurrencia bailó toda la noche, hasta las cinco de la mañana, Amal lució un nuevo vestido, corto de flecos, que evocaba a las flappers de los locos años 20. A la hora de los tragos largos reinó Casamigos, el tequila que Clooney produce con su amigo Rande Gerber.

Pero esta mezcla de alta costura, boato del Venetto y magia hollywoodense no paró ahí. El 28 de septiembre tuvo lugar otra juerga, en los Antichi

Granai della Reppublica (Antiguos Graneros de la República), frente a la legendaria Plaza de San Marcos, decorado con vasos de Murano y sillas de hierro forjado con cojines de terciopelo. Ese día, de nuevo, turistas y habitantes de la ciudad vitorearon al artista y a su mujer, quien cautivó una vez más con su minivestido de encaje con apliques de flores de Giambattista Valli Haute Couture.

El lunes 29, la pareja estaba aún más radiante para el matrimonio civil, en la Alcaldía de La Serenísima, que duró diez minutos, costó 600 euros (algo más de un millón y medio de pesos) y selló legalmente el cuento de hadas, con Sandro, el piloto del bote de Clooney, por único testigo.

Al llamarlos “los Kennedy de la pantalla grande”, Paris Match no bromeaba, ya que cada vez es más insistente el rumor de las aspiraciones del actor de lanzar en un futuro no lejano su candidatura a la Presidencia de Estados Unidos por el Partido Demócrata, por el cual ha hecho campaña en el pasado. “Le hacía falta una esposa a la medida de sus ambiciones. Ahora Amal (abogada especializada en derechos humanos, afamada en toda Europa) está con él. Casándose con ella, George gana credibilidad. El matrimonio es una extraña alquimia que puede ofrecer a la pareja un nuevo destino, siempre y cuando ésta lo desee”, concluyó la revista francesa.

¿Será gay?

George Clooney llega a su segundo matrimonio tras una oleada de conjeturas al respecto de que es gay. Cierto o no, el ganador del Óscar tiene una imagen como símbolo masculino que defender, la cual lo ha hecho rico y multimillonario, de modo que los que creen que es homosexual sospechan que la boda con Amal es una estrategia para acallar las dudas que han circulado en los últimos años. Días antes de su matrimonio tuvo ayuda extra, gracias a las declaraciones de la estrella de cine porno Ginger Lynn Allen, una de sus numerosas examantes, al National Enquirer. “En una escala de 1 a 10, le doy a George una calificación de 11 por su desempeño en la cama. Y en cuanto a ‘equipamento’ diría que llega al 12”, aseguró Lynn, quien tuvo un affaire con Clooney cuando él estaba casado con Talia Balsam, a comienzos de los 90. “Es el hombre más varonil que he conocido”, comentó la artista. “No hay manera de que sea gay”, concluyó Ginger. El Enquirer recordó además que el actor es un donjuán consumado, entre cuyas conquistas aparecen modelos, actrices, estrellas de reality shows y deportistas, como Naomi Campbell, Jennifer Siebel, Renée Zellweger, Courteney Cox, Sarah Larson, Elisabetta Canalis, Stacy Keibler y Kelly Preston, actual esposa de John Travolta, entre otras.
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