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¡Qué familia tan feliz!

¡Qué familia tan feliz!

Revista Jet-set

Después de que Gad Elmaleh, el novio de Carlota, se había desaparecido por varios meses, su regreso tras la boda de Andrea Casiraghi y Tatiana Santo Domingo tiene a los Grimaldi de Mónaco más unidos y sonrientes que nunca.
Tatiana Santo Domingo, Carlota Casiraghi, la princesa Carolina y Gad Elmaleh no paraban de reír en su paseo por el glamuroso Gstaad, en Suiza.
Por: Edición 27724/2/2014 00:00:00
Luego de una boda que será recordada por mucho tiempo, bajo la nieve y en una abadía medieval, Tatiana Santo Domingo, nieta del industrial colombiano Julio Mario Santo Domingo, y Andrea Casiraghi no se fueron de luna de miel, sino que prefirieron prolongar la estadía en Gstaad, donde tuvo lugar el matrimonio el pasado 1 de febrero, pero en familia. Tras el fasto que implicaron los dos días de celebración del enlace, los jóvenes esposos, la princesa Carolina y Carlota Casiraghi, madre y hermana de Andrea, respectivamente, fueron captados de paseo por la exclusiva estación invernal de los Alpes suizos, relajados, riendo a carcajadas y proyectando la imagen de un clan que por fin acaricia la dicha. Al parecer, el buen humor que los hacía desternillarse a cada rato de risa corría por cuenta de Gad Elmaleh, el compañero sentimental de Carlota y padre de su hijo Raphaël, cuya presencia completó el cuadro de ventura familiar, luego de rumores según los cuales su relación con la bella Carlota no iba por buen camino. Elmaleh es el rey de la comedia en Francia y no es de extrañar que divierta con su arte a esta familia que ya lo considera uno más de sus miembros.

Mientras que otras familias de sangre azul como los Borbón de España o los Orange-Nassau de Holanda atraviesan por un periodo de trifulcas, líos judiciales y tragedias, los Grimaldi no paran de celebrar por la llegada de nuevos miembros y de otro capítulo de su larga historia de siete siglos en el trono monegasco. En el centro de todo ello está la princesa Carolina, quien, de acuerdo con las fotos se siente muy a gusto con su nuera Tatiana y su “yerno” Gad. Además, su buen semblante es obra de su reciente estreno como abuela por partida doble, gracias a la llegada de Sacha, el primogénito de Andrea, y Raphaël, los primeros miembros de una generación llamada a renovar la savia de esta casa golpeada por la desgracia desde las trágicas desapariciones de la princesa Grace, la madre de Carolina, y Stefano Casiraghi, el segundo esposo de esta última.

Días antes, Alberto, el soberano del principado y hermano de Carolina, era visto festejando eufórico el gol que el Mónaco, equipo de fútbol local, le anotó al Paris Saint-Germain, junto a Gad Elmaleh y su sobrino Pierre Casiraghi, quienes se tratan como dos viejos amigos. Alberto estuvo muy afectuoso con su consorte, la princesa Charlene, lo que también fue destacado por la prensa del corazón europea, la cual sugirió meses atrás que los príncipes llevan vidas separadas y que su unión es una farsa. Así, sin nubarrones opacando sus vidas, los Grimaldi parecen disipar al unísono la leyenda de que están condenados a no conocer la felicidad en el matrimonio, por obra de un conjuro que se remonta a sus primeros años en el trono.





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