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Freddie Highmore el psicópata  vino a Colombia

Freddie Highmore el psicópata vino a Colombia

Revista Jet-set

El niño inglés que protagonizó Charlie y la fábrica de chocolates ya tiene 22 años y visitó Bogotá convertido en el asesino de la serie Bates Motel. De este truculento personaje y otros aspectos de su vida y ascendente carrera en Hollywood, dialogó con Jet-set, en perfecto español.
Freddie, nacido en Londres en 1992, a su reciente paso por Bogotá. Es hincha del fútbol y dice que en la reciente Copa Mundo quería ser colombiano ante los triunfos de la selección nacional, mientras que su patria era eliminada. Foto: ©Imagen Reina/14.
Por: Edición 28814/8/2014 00:00:00
¿Qué atractivos trae la nueva temporada de Bates Motel? –La primera temporada estableció la historia y ya estamos muy metidos en el mundo de Norman y la compleja relación con su madre, Norma (interpretada por Vera Farmiga). También pudimos ver el comienzo de la transición de Norman del niño simpático al hombre que va a asesinar. Su reto ahora será descubrir quién es y qué es capaz de hacer. Será interesante ver cómo manipula esa información.

¿Y quién es Norman? –En la primera temporada sufrió episodios psicológicos, pero no recordaba lo que pasaba en ellos. En la segunda, llegará a ser más consciente de eso. He ahí la intriga.

Hay un boom de asesinos en serie en la televisión. ¿Cuál es el distintivo de Bates Motel?
–En las otras series se celebra el hecho de que ellos sean asesinos. Bates Motel como comienza con un niño encantador al que vamos perdiendo, es más bien un sollozo por su condición.

Se dice que Norman sufre un mal llamado trastorno de identidad disociativo… –Kerry Ehrin, del equipo de productores y escritores de la serie, se ha inspirado un poco en esa enfermedad. Para mí lo bueno es compaginar el Norman bueno con el malo para que lo queramos y apoyemos (risas).

¿Cómo se hace para lidiar con un rol tan truculento? –En el escenario me transformo en Norman, pero no en el sentido de querer matar a la gente. En cada toma intento no actuar, porque el secreto de actuar es no hacerlo, sino convertirse en el personaje. Estoy muy metido en él cuando paso por el set, pero después se me hace bastante fácil disociarme. Cuando tienes a un personaje tan enigmático, caes en la tentación de querer presentarlo todo sobre él de una vez. Entonces nos toca parar y entender que no tenemos que hacerlo con Norman. El suspenso y el final son más deliciosos si no lo enseñamos todo.

La serie recrea cómo pudo ser la infancia de Norman Bates, el protagonista de Psicosis, el clásico de Hitchcock. ¿Qué rasgos del filme persisten en la serie? –El vestuario, la casa y el motel son un copia casi exacta de los de la cinta. Como actor, veo a mi personaje convertido finalmente en el Norman de Psicosis. Es como una “precuela”, pero no necesariamente ligada a los hechos de la obra de Hitchcock. Veo la versión de Anthony Perkins (protagonista de Psicosis) como mi reto final.

¿Qué tanto horror traen los nuevos episodios?
–No nos interesa mostrar mucha violencia ni la forma en que Norman mata, sino lo que lo lleva a hacerlo. Por eso no se ha visto la muerte de Miss Watson (su primera víctima). Lo más impactante es lo que pasa antes o después.

Si el clímax de la serie no es el asesinato, ¿entonces cuál es? –Yo diría que es cada escena entre Norman y Norma.
En la segunda temporada el clímax sería en el último capítulo, cuando él, enterado de lo que puede hacer, no mata. En ese instante podemos decir que tiene algo de bueno. En esta serie lo importante no es lo que se muestra o lo que se habla sino el subtexto.

Su familia está muy ligada al mundo de la actuación. ¿Cómo ha influido eso en usted? –Mi madre, Sue Latimer, es agente de actores y eso me ha venido muy bien. Mi padre, Edward Highmore, fue actor, pero paró cuando yo nací. Es curioso pero nunca he visto a mi familia como parte de la industria del cine, sino como algo muy aparte de mi vida de actor.

¿Se involucran ellos en su carrera? –Ahora es un poco diferente porque ya tengo 22 años, pero cuando niño, viajar y rodar películas siempre fue una decisión familiar, porque nos afectaba a todos.

Charlie y la fábrica de chocolates lo hizo famoso en todo el mundo. ¿Qué recuerda de esa época?
–En ese momento, a los 11 y 12 años, no estaba tan consciente de la suerte que tenía al estar en una película importante. Eso me ha ayudado pues nunca he visto a los otros actores con quienes he actuado, Johnny Depp, Kate Winslet o Helena Bonham Carter, como estrellas sino como personas normales con las que me he llevado muy bien.

¿Qué ideas se le vienen a la cabeza cuando le mencionan a Johnny Depp? –Normal, saluda a todo el mundo, no se cree mejor que los demás.

Vera Farmiga… –Mucha energía, cariñosa, somos los mejores amigos.

Kate Winslet… –Cuando actuamos yo era niño y mi relación con ella era más de madre e hijo.

¿Por qué estudió español y árabe en Cambridge? –Nunca vi la carrera como algo vocacional, sino porque siempre me han interesado los idiomas, sobre todo el español y el francés. Me encanta venir a un país, hablar con la gente en su idioma y así adentrarme un poco mejor en su cultura.

¿Qué sabe de Colombia? –Sé de su fútbol. Quería ser colombiano cuando veía lo bien que les estaba yendo en la Copa Mundo, mientras que mi país estaba eliminado.

Muchas estrellas juveniles han caído en una vida de excesos y escándalos con drogas y alcohol. ¿Por qué cree que no ha sido ese su caso? –Porque me he distanciado y no vivo en el mundo del cine, no lo veo como mi realidad inmediata, sino como algo en lo que trabajo pero a veces puede ser falso. Si se vive desde niño en ese ambiente me parece que es difícil tener la perspectiva de verlo como realmente es. Me ha hecho bien estar en Londres y tener mi vida por separado.

Tiene fama de ser muy maduro para su edad… –Quizá sea verdad. En la infancia tuve la fortuna de vivir muchísimas experiencias y eso da cierta madurez y profesionalismo. Si eres niño y estás actuando en una cinta como Charlie, debes aprender que puede ser algo que te gusta pero no es un juego.

¿Le ha hecho falta hacer lo que hacen los adolescentes que no tienen un trabajo tan exigente? –Hacer películas no le ha quitado sino que más bien le ha añadido a mi juventud.

Su madre también es representante de Daniel Radcliffe. ¿Es amigo de él? ¿Cómo lo define? –Somos amigos. Nuestras familias son muy cercanas desde antes de que ambos actuáramos. Lo que más lo distingue es que es muy trabajador. Me impresiona mucho su paso de Harry Potter a estar en un teatro de Broadway cantando y bailando de una manera fenomenal, cuando nunca había hecho nada de eso.
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