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En primera fila con Franco de Vita

En primera fila con Franco de Vita

Revista Jet-Set

A punto de cumplir 60 años, el hombre que ha escrito decenas de canciones de amor dice que a su edad este sentimiento se vive con más cautela. El artista habló con Jet-set del lanzamiento de Franco de Vita vuelve en primera fila, un disco de dúos que recopila algunos de sus éxitos.
El músico, que nació en Caracas, creció en Italia y vive en España, siente que está pasando por el mejor momento de su carrera, que empezó hace más de 30 años. Foto: Cortesía Sony Music
Por: Edición 27416/12/2013 00:00:00
Antes de empezar la entrevista, su mánager advierte que Franco tiene poco tiempo pues está a punto de subirse a un avión que lo llevará a alguna ciudad del mundo, donde continuará con la promoción de su más reciente disco, Franco de Vita vuelve en primera fila, en el que interpreta algunas de sus mejores canciones a dúo con artistas como Gloria Trevi, Wisin, Víctor Manuelle y los colombianos Gusi & Beto.

Este trabajo es la continuación de Primera fila, publicado en 2011 y del que se vendieron 500 mil copias. “Después del primero sentí que muchas canciones que se habían quedado por fuera, como ‘No hay cielo’, ‘Solo importas tú’ o ‘Somos tres’, merecían estar en un segundo disco”, relató el cantante. Lo grabaron en vivo, en México, donde, además, en enero arrancará su gira de conciertos.

Franco es uno de los pocos artistas que ha logrado trascender en casi tres generaciones. Su música empezó a sonar en la década del 80 cuando debutó con el grupo Ícaro, y más tarde, como solista. Desde entonces sus pegajosas canciones de amor suenan en la radio y son banda sonara de muchas telenovelas.

¿Por qué sacar un disco cuándo la gente cada vez compra menos?
–Sí, es difícil, y encima un disco como el mío que viene con doble CD, DVD y un documental. Pero bueno, nos arriesgamos. Creo en la música y en que todavía hay mucha gente a la que le gusta comprar discos y sentarse a tomar unos traguitos y a mirar los conciertos con la pareja o con los amigos.

Muchos relacionan a un artista que hace un disco de dúos con el ocaso de su carrera.
–No lo siento así. Al contrario, creo que esta es una continuidad. A lo mejor un muchachito de 13 o 14 años oye “No hay cielo” en su versión original y no se identifica porque el sonido es de hace muchos años. Pero si le das un sonido más actual, pues el muchachito se va a identificar, porque ya no va a ser algo que escuchaba su papá. Este disco más bien lo que hace es darle longevidad a mi obra.

Usted es uno de los pocos artistas que ha logrado trascender por tres generaciones. ¿Cuál es el secreto?
–Tratar de hacer música seriamente. Yo nunca tomé esto como un juego, siempre fue mi trabajo. Es lo más importante que tengo en la vida.

Así como en Colombia tenemos al “rey del despecho”, ¿se podría decir que usted es el “rey del amor”?
–Yo canto de todo un poco. Le he cantado al despecho, al amor, a los niños de la calle, a la familia, a nuestra América. Por ejemplo, “Los hijos de la oscuridad” fue una canción que le escribí a los niños de las alcantarillas de Colombia.

¿Ahora asume el amor de una manera distinta?
–Sí claro, cambia la temática porque tú mismo vas creciendo. Cuando te enamoras, y te empalagas con una persona, el sentimiento es el mismo, lo que pasa es que por las vivencias anteriores quizás tienes más prejuicios, te cuidas más, no te lanzas tan fácilmente, eres más cauteloso.

Usted ha dicho que no hay que confundir el sexo con el amor
. –Por supuesto, no hay que confundirlo. Tener sexo para cumplir una necesidad fisiológica es una cosa, pero hacerlo con amor, que es lo más bonito y lo que buscamos todos los seres humanos, es distinto.

No lo imagino a usted en el primer ejemplo.
Bueno… Pues sí he estado (risas).

Siempre han dicho que la música es un afrodisiaco. ¿Es cierto?
–Sí, la música tiene algo de afrodisiaco, de mágico. Si estás triste te sirve de antídoto para ponerte alegre. Si estás enamorado, igualmente. La música como que se acopla a cualquier estado de ánimo que pueda tener el ser humano.

¿En qué influyó en su carrera ser hijo de inmigrantes italianos?
–Tuve la posibilidad de vivir en Italia y conocer un idioma y una cultura más. Sentir lo que puede llegar a sentir un extranjero me dio muchas ideas de qué hablar en mi carrera. Ha sido muy positivo.

Vive hace 25 años en España, ¿por qué escogió este país?
–Elegí Madrid porque se parecía mucho a Venezuela, el idioma me era muy familiar. En Caracas, vivía en La Candelaria, una zona llena de españoles, por eso cuando conocí España pensé: “si algún día me tengo que mover de Venezuela, este es el sitio en el que puedo estar más cómodo”. Fue un proceso que me tomó tiempo, venía por temporadas de dos o tres semanas, hasta que terminé quedándome.

¿Cómo es su proceso de creación?
–Primero hago la música, una melodía, y luego una frase. Si me gusta, arranca una historia… Ahí, de pronto, sale una canción, pero solo si tienes suerte y los ángeles te acompañan. Musicalmente no tengo mayor problema, lo más difícil es componer los textos.

Ha compuesto canciones para Ricky Martin y Chayanne, entre otros. ¿Es distinto cuando lo hace para usted?
–Sí, es diferente. Cuando hago música para otros artistas me centro en obtener una buena canción, que emocione. Cuando la hago para Franco de Vita entran otras cosas en juego pues quiero renovarme, hacer cosas diferentes. Pienso en: “esto ya lo hice”, “esto ya lo dije”, “ya no tengo edad para esto”, etc. Después, en cualquier caso, quien decide es el público.

¿Qué oye?
–De todo un poco. Oigo mucho la radio porque me informa lo que está pasando en el panorama musical. Luego, hay muchos artistas que sin duda merecen que uno les compre el disco como es el caso de Joaquín Sabina… Y como él, hay muchísima gente haciendo cosas maravillosas.

¿Cómo definiría el momento por el que está pasando?
–Como “muy bueno”. Estoy recogiendo lo que he sembrado todos estos años.

¿Le molesta que todavía se acuerden de usted por las canciones que hizo en los años 80 como “Buen perdedor” y “No hay cielo”? –No, para nada. Prefiero que me identifiquen por mis canciones y no porque me he estado acostando con la rubia de moda.

Aunque en el fondo quisiera… –Si quiero, puedo (risas).

¿En su familia hay artistas? –A mi tío materno le gustaba cantar, y a mi padre le gustaba mucho la ópera, como buen italiano.

¿Si no hubiera sido músico, qué le hubiera gustado ser? –Hubiera podido ser jardinero. Me gusta sembrar y recoger. Creo que poder cuidar de la tierra es un acto maravilloso.

¿Qué viene ahora?
–Luchar por este disco, quiero darle a entender al público lo que significa. Es muy complicado de explicar. Son 22 canciones y 11 invitados de todas partes del mundo. Es un disco muy nuestro, muy latinoamericano y se trata de decirle a la gente que no se olvide de que nuestra música es maravillosa.

¿Habrá tercer disco de Primera fila? –No lo sé. La verdad es que ya veremos. Si este va bien pues esperemos que pueda haber un tercero.

¿Qué significa Colombia para su carrera? –Colombia siempre me ha apoyado mucho, fue uno de los países que me hizo internacional. Donde me encuentro a los colombianos siempre me saludan con mucho cariño. En Madrid tengo unos amigos de su país con los que jugamos fútbol de vez en cuando.

¿Cuándo viene a Colombia? –La gira de este disco empieza en enero en México. Me imagino que antes de mayo estaremos en Colombia, pero todavía no tenemos fecha. Ya les contaré.
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