Suscríbase

Reciba en su correo nuestras noticias y entérese de lo último de los famosos.

Los bebés de Mónaco y su debut en la fiesta nacional

Los bebés de Mónaco y su debut en la fiesta nacional

REVISTA JET-SET

Jacques y Gabriella Grimaldi, los mellizos de los príncipes Alberto y Charlene, cautivaron una vez más a los monegascos en su primera participación en el tradicional día patrio.
La conmemoración despertó en los monegascos la nostalgia por Rainiero III y Grace, abuelos de los mellizos y quienes aparecen aquí, en la fiesta nacional de 1966, con sus hijos Alberto, Estefanía y Carolina.
Por: 4/12/2015 00:00:00
Como todo pueblo pequeño, los súbditos de Mónaco se caracterizan por un enorme orgullo y nada como la fiesta nacional, cada 19 de noviembre, para corroborarlo. Este año, aunque ensombrecida con los execrables ataques terroristas en la vecina Francia, de la cual el país depende militarmente, la celebración tuvo un ingrediente que disipó un poco la desazón: Jacques, heredero del trono, y su hermana melliza Gabriella, se estrenaron en los festejos, en el acostumbrado saludo desde palacio que cierra los actos. 
Luego del Te Deum en la catedral y la parada militar, dos tradicionales y solemnes momentos que se repiten año tras año, los principitos se asomaron al balcón del castillo en brazos de sus padres. Una lluvia de aplausos, que se renovaba una y otra vez, inundaba la explanada frente a la vieja mole, donde se congregaron miles de habitantes para enternecerse con los pequeños. Y no es para menos: los bebés, próximos a cumplir un año el 10 de diciembre, simbolizan la continuidad de su identidad, luego de 700 años de historia, y del excelente nivel de vida del que gozan con la familia principesca Grimaldi, en virtud de lo cual, entre otros privilegios, no pagan impuestos.
Los niños son todavía muy pequeños para comprender el significado del acontecimiento y su lugar en la historia. Jacques, Marqués de Baux, permaneció bastante serio, mientras que su hermanita, condesa de Carladès, se mostró un poco más risueña. Tras un buen rato de aclamaciones, sus padres se retiraron del balcón, pero de inmediato debieron retornar ante la insistencia de sus compatriotas, que saben que pasará un buen tiempo antes de que puedan volver a ver a los bebés.
Los monegascos querían perpetuar este momento en su memoria llevados también por la nostalgia: era la primera fiesta nacional, en más de tres décadas, que un príncipe soberano aparecía en el balcón del palacio con su esposa y sus hijos, desde la época de Rainiero III y Grace, abuelos de los mellizos y a quienes recuerdan como los artífices de su actual bienestar.
Las preciosas mujeres Grimaldi también fueron protagonistas de la jornada, con su característico toque de glamour, sus sombreros, joyas y trajes de diseñador, gracias a los cuales, la prensa internacional y el público no les quitaban los ojos de encima. Carolina, princesa de Hanover y hermana de Alberto, lució uno de sus acostumbrados Chanel, mientras que su hija Carlota se vistió de Gucci. La controvertida Charlene, quien no termina de ganarse el fervor del pueblo, siguió fiel a Akris, de Suiza, que la viste desde que se comprometió con el príncipe.
La representación de la familia principesca en el día patrio contó está vez con nuevas adiciones. La presencia de Louis Ducruet, el hijo de la princesa Estefanía con su guardaespaldas Daniel Ducruet, causó sorpresa, ya que los hijos de Carolina eran los únicos jóvenes que participaban en la conmemoración, lo cual era visto como si los de la llamada “princesa rebelde” fueran de segunda línea. Según la prensa francesa, fue Alberto quien se empeñó en que Louis concurriera, pues lo adora y quiere darle responsabilidades en los asuntos de la familia y el principado como lo ha hecho con el hijo menor de Carolina, Pierre Casiraghi, para demostrar que no hay preferencias.
A propósito, la esposa de este último, Beatrice Borromeo, fue la otra nueva figura del día e hizo más intenso el derroche de elegancia, en lo cual ella es considerada un referente en Europa. Brillaron por su ausencia Andrea Casiraghi y su esposa, la colombiana Tatiana Santo Domingo.
Pero como pasa en todas las familias, el protocolo y apego a hábitos centenarios, no puede tapar las tensiones. Persiste el rumor de que Estefanía y en especial Carolina, no soportan a la sudafricana Charlene, y que el matrimonio de esta con Alberto es una fachada que terminará por derrumbarse de un momento a otro.
LO MÁS VISTO