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Andrea Casiraghi y Tatiana Santo Domingo reaparecen en el Baile de la Rosa

Andrea Casiraghi y Tatiana Santo Domingo reaparecen en el Baile de la Rosa

REVISTA JET-SET

Tras varios meses de ausencia de los actos del principado, el hijo de Carolina de Mónaco y la nieta de Julio Mario Santo Domingo asistieron a la gala más fastuosa de primavera en la Costa Azul.
Andrea y Tatiana en la sesión de fotos para la prensa que antecedió el Baile de la Rosa. La heredera colombiana se envolvió en un modelo de seda color ciruela finamente plisada, de la colección Resort 2016 de la casa Gucci, de Florencia.
Por: 7/4/2016 00:00:00

La joven pareja tenía extrañada a la prensa del jet-set con sus repetidas ausencias de eventos como el Día Nacional de Mónaco, pero se ha integrado nuevamente a las siempre glamourosas citas en que la familia principesca Grimaldi es la anfitriona.

Elegante como siempre y del brazo de su esposo, Tatiana se unió al cortejo con que los Grimaldi dieron inicio al Baile de la Rosa, una tradición que se remonta a 1954 y cuyo fin es recaudar recursos para la Fundación Princesa Grace.

La heredera colombiana llegó al Salón de las Estrellas del Sporting Club de Montecarlo, ataviada con un modelo de volantes de sedas plisadas color ciruela, adornado con un ribete de terciopelo negro en el escote y un cinturón del mismo material, el cual se acompañaba con un aplique de rosas. El vestido, diseñado por Alessandro Michele, hace parte de la colección Resort 2016 de Gucci.

Tatiana debió evocar su sangre latina durante la noche, ya que el tema central de la sexagésima segunda edición del Baile de la Rosa fue el ambiente de la vieja ciudad de La Habana, que por esas mismas fechas recibía la histórica visita del presidente estadounidense Barack Obama.

Ella al igual que los miembros de su parentela política y los otros invitados fueron recibidos con mojitos y cubalibres, los tradicionales cocteles de la isla. Por supuesto, la fiesta se prendió con sones y salsa, al ritmo de los cuales Tatiana y los demás Grimaldi bailaron toda la noche.

La fiesta fue presidida por Alberto II, el príncipe soberano de Mónaco, en compañía de su hermana, Carolina, princesa de Hanover y suegra de Tatiana. Como el año pasado, la gran ausente fue la princesa Charlene, esposa de Alberto, quien últimamente se exime de asistir a fechas tan señaladas, justo cuando Carolina está presente, lo cual ha acentuado los rumores acerca de la pugna entre las dos princesas. Charlene, por ejemplo, no asistió a los festejos con motivo del matrimonio de Tatiana y Andrea en Gstaad, Suiza, en los que su cuñada fue la anfitriona.

Pero nada de eso, como bien lo saben hacer las buenas familias, se hizo patente en esta brillante noche monegasca, que también tuvo como estrellas a la bellísima Beatrice Borromeo, la esposa de Pierre Casiraghi, el otro hijo de la princesa de Hanover. La aristócrata italiana, hija del conde de Arona y nieta del príncipe De Angera, causó sensación con un ampuloso traje de volantes de tul rojo escarlata, creado para la primavera por la casa de alta costura Giambattista Valli.

Pero si bien Beatrice se robó el show, ni su suegra ni sus cuñadas, Carlota Casiraghi y Alexandra de Hanover, decepcionaron. Las tres lucieron regios modelos de Chanel, quizá la firma más emblemática del allure parisiense.

Tatiana Santo Domingo alternó con invitados como los príncipes Antonio y Lavinia Zu Fürstenberg; los príncipes Carlos y Camilla de Borbón Dos Sicilias; y Karl Lagerfeld, el modisto de Chanel, quien diseñó los decorados de inspiración cubana que adornaron el Sporting Club de Montecarlo.

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