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El fenómeno de las Kardashian

El fenómeno de las Kardashian

REVISTA JET-SET

Nadie entiende cómo una familia disfuncional, con fama de vulgar, ha logrado crear un imperio a partir de un reality show que va a cumplir ocho años, algo casi imposible en la televisión gringa.
Khloé Kardashian, Kourtney Kardashian, Kim Kardashian, Kris Jenner y Kylie Jenner, protagonistas de Keeping Up with the Kardashians, en la fiesta de los 50 años de Cosmopolitan en el restaurante Ysabel, de West Hollywood, el 20 de octubre. “Son famosas por ser famosas”, dicen sus críticos.
Por: 5/11/2015 00:00:00
Fuera de la peculiaridad de que todos sus nombres comienzan por K, esta podría ser una familia sin ningún misterio. Pero a diario están en los tabloides, revistas, programas de chismes y, por supuesto, son la comidilla en las redes sociales. Todo gracias a su reality show, Keeping Up with the Karda-shians, el cual acaba de cumplir ocho años y lleva once temporadas al aire, una proeza en un mercado cuyas series exitosas duran en promedio cuatro a cinco temporadas, y la mayoría no pasan de la primera.
El programa sigue las vidas de personas que “solo son famosas porque son famosas”, como lo formulan sus críticos, y porque existe el reality. Ninguno de ellos hace algo en especial: no practican el canto ni el baile, los dos talentos que enloquecen a los estadounidenses. Tampoco escriben, ni hacen cine. No brillan en los deportes ni como artífices de algún negocio original, aparte del de la celebridad o el culto a la personalidad, por obra del cual son millonarios. 
El fenómeno de Kim Kardashian, su miembro más popular, es la base de un imperio que solo en el último año le reportó ganancias por más de 52 millones de dólares, según Forbes, provenientes del reality, proyectos de moda, publicidad, productos de belleza y aplicaciones informáticas, entre otros negocios. Se calcula la riqueza de los Kardashian en 300 millones de dólares, de acuerdo con Celebritynetworth.com.
Kourtney, Kim y Khloé Kardashian son hijas del primer matrimonio de Kris Jenner (Houghton, de soltera) con el abogado Robert Kardashian, de raíces armenias. Su hermano, Rob Kardashian, no aparece mucho porque vive acomplejado con su gordura. En 1995, el padre saltó a la palestra como defensor del jugador de fútbol americano O.J. Simpson, en su publicitado juicio por los asesinatos de su exesposa Nicole Brown y Ronald Goldman. Para entonces, Kris ya estaba divorciada de él y se había casado con Bruce Jenner, gloria del atletismo, campeón de decatlón en las Olimpiadas de Montreal. Con él, Kris tuvo otras dos hijas, Kendall y Kylie Jenner, protagonistas también del programa. 
Hay una obsesión alrededor de la familia, pero especialmente de Kim, cuyo estatus de ícono de la moda ha sido promovido por Anna Wintour, la influyente editora de Vogue. Sus anchas caderas, sus vestidos (que la dejan semidesnuda) y, en particular, sus matrimonios, siempre le suben el rating a la serie. Así sucedió con el primero, con Chris Humphries, que costó 10 millones de dólares y duró solo 72 días. 
Se sospecha que situaciones de este tipo son premeditadas para mantener cautiva a la audiencia, pero hay otros eventos que definitivamente no pueden ser planeados y avivan el carácter tan extraño del reality. Por ejemplo, Kim, quien comenzó como estilista personal de Lindsay Lohan, pudo ver perdida su carrera a causa de la publicación, en 2007, de un video de ella teniendo sexo con su novio, el rapero Ray J. Pero en últimas, la grabación ha recogido ganancias por más de 50 millones de dólares y a los pocos meses de su aparición ella iniciaba su camino como reina de los programas de realidad. 
Este año, por otra parte, Bruce Jenner, el padrastro de Kim, se transformó en mujer ante el mundo entero, luego de ser el epítome de la masculinidad gringa por cuatro décadas. Nadie hace eso por subir el rating de una serie. 
Hace poco, las Kardashian enmudecieron por dos días en las redes sociales, algo insólito en ellas, debido al susto que les pegó Lamar Odom, estrella del baloncesto y esposo de Khloé. Él estuvo de rumba por cuatro días en el burdel Love Sound Ranch, de Pahrump, cerca de Las Vegas, donde despilfarró 75.000 dólares (más de 210 millones de pesos) y consumió Viagra a base de hierbas, más una sobredosis de cocaína, lo que le provocó cerca de 35 derrames cerebrales leves y lo dejó en coma, tal como se vio en la imagen publicada por el tabloide New York Post. Ya despertó, pero puede quedar lisiado para el resto de su vida.
El programa se ha permitido extravagancias como salir al aire en directo cuando se ventiló si Robert Kardashian era el padre biológico de Khloé. Su madre ha reconocido que le fue infiel varias veces y su propia hija se vive preguntando por qué su físico es tan diferente al de sus hermanas. El asunto subió de tono cuando Jan Ashley y Ellen Pierson, exesposas de Kardashian, sostuvieron ante los medios que él les reveló que la joven era de otro hombre.
El show de las Kardashian es tildado de grosero porque ellas airean sus trapos sucios y hasta cómo hacen el amor con sus hombres. Es más, se comenta que hay un fuerte contenido erótico en el hecho de que todas sus parejas son afrodescendientes, lo que deja el orgullo sexual de la raza en la cima.
El reality, del que se han derivado otros programas, como Khloé & Lamar, experimenta además el ascenso de las nuevas estrellas de la familia, Kendall y Kylie Jenner, quienes tenían 12 y 10 años, respectivamente, cuando empezó la producción. Ahora son famosas modelos y comienzan a suscitar el morbo que despierta Kim. 
En febrero pasado, las Kardashian-Jenner firmaron un nuevo contrato para otras tres temporadas de semejante show de odios, amores, moda y excesos, captado sin ningún pudor directo de la vida real.

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