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Juan Esteban Constaín y María Virginia Turbay, una boda con sabor literario

Juan Esteban Constaín y María Virginia Turbay, una boda con sabor literario

REVISTA JET-SET

El reconocido escritor y columnista de El Tiempo contrajo matrimonio con María Virginia Turbay. A su boda, que se celebró en la casa colonial de la familia Turbay, en Popayán, asistió un selecto grupo de amigos y familiares. Los padrinos fueron Juanita Santos y Roberto Pombo.
Juan Esteban le dedicó a su esposa, María Virginia, su más reciente novela El hombre que no fue jueves. “Virgi se me apareció en un momento en el que necesitaba un milagro”, dijo.
Por: 17/12/2015 00:00:00
Su matrimonio no podía ser en un lugar diferente a Popayán. Juan Esteban Constaín y María Virginia Turbay nacieron en esa ciudad y allí se conocieron a los 16 años. Mucho tiempo después, en noviembre de 2010, el escritor, columnista y profesor llevó a caminar a la tímida administradora de empresas por las calles patojas. Él, un intelectual amante de The Beatles y The Rolling Stones, se cansó de ser simplemente su amigo y la conquistó con la canción de Vicentico, Algo contigo. El pasado 21 de noviembre, después de cinco años de un romance de novela, se casaron frente a la notaria María del Rosario Cuéllar. Al finalizar la ceremonia civil, en la casa de los padres de la novia, Francisco José Turbay y Clotilde Varona, los enamorados abrieron la fiesta para 40 invitados, entre los que no podían faltar, además de la familia, Juanita Santos y Roberto Pombo, quienes fueron los padrinos. En lugar del trillado vals, bailaron y cantaron la canción con la que Juan Esteban logró que Virgi le “parara bolas”: “Ya me quedan tan pocos caminos y, aunque pueda parecerte un desatino, no quisiera yo morirme sin tener algo contigo”.
Cada momento de la celebración fue tan especial como la pasión que los une. En el brindis, Juan, ávido lector y dueño de una biblioteca de más de tres mil ejemplares, asemejó a su esposa con La pequeña Dorrit, del novelista inglés Charles Dickens: “Era una niña que reflejaba pura nobleza, corazón y amor... Eso es Virginia”, dijo. Sus padres, Alfredo Constaín Aragón y Gloria Croce Di Pettra, levantaron orgullosos sus copas de champaña y brindaron por la pareja. 
La casa colonial de la familia Turbay Varona estaba vestida de romanticismo. Igual que en el buqué de la novia, las hortensias y orquídeas androvios azules, verdes y blancas, se imponían en cada rincón. Sobre la larga mesa, los platos dorados resplandecían con la luz tenue de las velas y de las lámparas de araña. 
Como si hiciera falta confirmar su idilio y su pasión por la literatura, juntos pronunciaron el poema “Las causas”, de Jorge Luis Borges: “Las formas de la nube en el desierto. Cada arabesco del calidoscopio. Cada remordimiento y cada lágrima. Se precisaron todas esas cosas para que nuestras manos se encontraran”. Sus manos ahora llevan las alianzas de oro blanco en las que están grabadas los nombres de los dos.
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