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Carlota Casiraghi tiene un nuevo novio

Carlota Casiraghi tiene un nuevo novio

REVISTA JET-SET

La equitadora y filósofa de la casa principesca de Mónaco reemplaza al comediante marroquí Gad Elmaleh por Lamberto Sanfelice, un promisorio director de cine italiano.
Carlota, de 29 años, y Lamberto, de 40, fueron captados por un paparazzi en Roma, donde él reside. Se conocieron a través de Beatrice Borromeo, cuñada de ella.
Por: 19/11/2015 00:00:00
Tan rauda como lo es en la equitación, la hija de Carolina de Hanover y Stefano Casiraghi no ha tardado mucho en darle un viraje radical a su corazón, hasta la coronilla quizá de las lágrimas y disgustos que pasó con Gad Elmaleh, el padre de su bebé Raphaël. La modelo exclusiva de la casa Gucci, no solo se sacudió de esta relación que al parecer se tornó tóxica, sino que pronto volvió a entregarse a la ilusión de amor que hoy ilumina su divino rostro. 
Así se revela en las imágenes captadas recientemente por un paparazzi, que la muestran en un alegre paseo por las calles de Roma con el nuevo objeto de su deseo, un guapo joven llamado Lamberto Sanfelice. Días antes, varias publicaciones europeas habían destapado el romance con otras fotos de la pareja en París. “Desde hace algún tiempo, es este director de cine italiano quien se esmera por hacerla reír y que se sienta única”, comentó la revista francesa Voici, que continuaba: “Porque había que verlos paseando por el jardín de las Tullerías para comprender que Carlota ha sucumbido a su encanto cautivador. A decir verdad, Lamberto sabe lo que hace. Tiene una mirada dulce y maliciosa, capaz de hacerla tambalear con un guiño de ojo, la cabeza llena de rizos y ese ligero acento italiano mientras le habla en francés”. La cámara indiscreta también los captó dándose besos en la casa de ella, como sucedió en Roma. 
Sanfelice, de 40 años, 11 más que Casiraghi, acaba de estrenar su primer largometraje, Chlorine, que ha merecido el aplauso de la crítica en festivales prestigiosos como los de Sundance y la Berlinale, y estuvo en cartelera en su patria a comienzos del año. Fue justamente en los más recientes encuentros del séptimo arte que se topó con Carlota, de acuerdo con el diario La Repubblica, de Roma. Otros medios europeos afirman que se conocieron a través de Beatrice Borromeo, la esposa de Pierre Casiraghi, hermano menor de Carlota. Todo se debió a que una hermana de Beatrice, Lavinia, está casada con John Elkann, nieto del magnate de la Fiat, Gianni Agnelli, y cuya hermana Ginevra Elkann es una de las productoras de Chlorine.
La noticia de la nueva relación de la nieta de Grace Kelly destapó el fin de sus amores con Elmaleh, un espinoso asunto del que no se había vuelto a tener noticia desde el verano. Fue, todo el tiempo, un noviazgo complicado, por la inicial oposición de la familia de ella, en especial de su madre. Surgieron también conflictos alrededor de la religión, ya que si ella lleva un apellido obligado por la Constitución de Mónaco a ser católico, él es vástago de judíos marroquíes muy fieles a su tradición, que pusieron el grito en el cielo cuando se enteraron de que Raphaël iba a ser bautizado por el culto de ella. 
En junio pasado, se volvió a oír que el romance no iba más, pero de inmediato reaparecieron juntos en un evento ecuestre en el que ella participaba, lo que disipó los rumores, y asistieron a la boda por lo católico de Pierre y Beatrice en las islas Borromeas, Italia. En busca de recomponer su relación, asegura la prensa europea, la pareja pasó el resto del verano con su hijo y los padres de él en Capri, después de lo cual cada uno regresó a sus no pocos compromisos. Gad, el humorista más exitoso de Francia, siguió viajando por el mundo con su stand-up comedy, mientras que la nieta de Grace Kelly retomó su carrera multifacética de modelo, equitadora y empresaria. Es precisamente esa vida tan agitada y por separado la que se cita como el mayor obstáculo para su relación, que había comenzado en 2011.
Carlota, graduada en filosofía de la Universidad de la Sorbona de París, también ha vuelto por esos fueros, con el lanzamiento de una serie de encuentros sobre la materia en Mónaco, organizados por ella misma. A raíz de eso escribió un ensayo en el que calificaba la cuestión del amor como “capital”. El título de la pieza, L’impossible rencontre (El encuentro imposible), notó Paris Match, dada su circunstancia con Gad, parecía una confidencia velada, y el tiempo le dio la razón.
En esa misma edición de comienzos de octubre, el semanario parisiense le dedicó su portada a la sobrina del príncipe soberano de Mónaco, Albert II, bajo un encabezado igualmente insinuante: “Carlota decide su destino”. Por esos mismos días, informaron otros medios del Viejo Mundo, ella regresó a París y se instaló con su hijo en un apartamento situado en la Rive Gauche, uno de los sectores más elegantes de la urbe. Diez días más tarde, llegaba allí Lamberto, a lo que siguió el viaje de los dos a la Ciudad Eterna, donde además departieron con amigos en una terraza del barrio Trastevere. En fin, se han vuelto inseparables, según fuentes allegadas a la joven monegasca, quien parece ser consecuente con las reflexiones que escribió en Madame Figaro: “Dejemos lugar al azar, a la pasión, al secreto, a lo incierto, al hallazgo, a la capacidad de ser otro, a eso que abre la vida a oportunidades y posibilidades nuevas”.

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