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El hotel Ritz Paris, el renacer de una leyenda

El hotel Ritz Paris, el renacer de una leyenda

REVISTA JET-SET

El centenario hotel insignia de la Ciudad Luz, favorito de Coco Chanel, los duques de Windsor, Ernest Hemingway y Diana de Gales, recobra su esplendor luego de cuatro años de remodelaciones a un costo de 450 millones de dólares.
El hotel tiene sede en uno de los edificios clásicos que enmarcan la elegante Place Vendôme, en París. El antiguo palacio de nobles, que data del siglo XVIII, ahora cuenta con nuevas redes eléctricas y de acueducto, además de los últimos avances de la tecnología.
Por: 30/6/2016 00:00:00

Cuando el Ritz cerró sus puertas en 2012 para emprender la renovación, su acaudalada clientela temió que los trabajos lo despojaran para siempre de los rasgos que han hecho de él la quintaesencia del máximo refinamiento en sus casi 120 años de existencia. Por eso, la gran sorpresa de la reapertura del emblemático palacete de la Place Vendôme es que está prácticamente en el mismo estado en que lo admiraron huéspedes tan famosos como Chopin, Marcel Proust, el rey Edward VII, la reina María de Rumania, Eva Perón, la condesa Maxime de la Falaise o Tom Cruise.La alfombra roja que ha visto entrar tantas veces a Sharon Stone, Madonna y muchos otros nombres de la élite del mundo por décadas, sigue allí. Los corredores azul y amarillo de su gran hall, por el que se paseó Marlene Dietrich, también permanecen, amueblados con sus inconfundibles mesitas color dorado y crema, sillones de maderas y textiles opulentos, junto a tantas otras muestras excelsas de las artes decorativas. “La única diferencia con lo que se veía antes del cierre es que todo luce más luminoso y brillante, gracias a la decisión de descorrer los pesados cortinajes para revelar los ventanales que ocultaban”, relató Adam Thompson, cronista del Financial Times, de Londres, quien dio un tour por el lugar.“El nuevo Ritz es el mismo de siempre pero en mejor forma”, afirmó Mohamed Al-Fayed, propietario de esta joya de la hotelería desde 1979. El empresario, vástago de la vieja aristocracia egipcia, es el padre de Dodi Al-Fayed, el amante junto a quien Diana, princesa de Gales, perdió la vida hace 19 años en París, minutos después de atravesar la puerta giratoria del Ritz, donde se hospedaban. Las obras del hotel son el más reciente reflejo de que el empresario no ha perdido su ímpetu para los negocios, pese a la tragedia, pues invirtió en ellas la friolera de 450 millones de dólares.La cifra causó revuelo porque el presupuesto inicial era de 150 millones de dólares. Como se lo reveló Christian Boyens, gerente general del Ritz, al Financial Times, el sobrecosto se debió a la antigüedad del edificio, pues data de los albores del siglo XVIII. Buena parte de los fondos, por ejemplo, se utilizó en remover las viejas redes eléctricas, de acueducto y aire acondicionado e instalar unas nuevas, además de mejoras con la última tecnología.La ubicación del Ritz, en pleno centro de una ciudad como París, cerca del Jardín de las Tullerías y la sede de ‘le Garde de Sceaux’ o ministro de Justicia, demoró la ejecución del proyecto dos años más de lo planeado. Por citar un caso, según Boyens, la restauración de piezas como las molduras de yeso que adornan el recinto requirió un trabajo muy minucioso y múltiples inspecciones de las autoridades de la Ciudad Luz, ya que hacen parte de su patrimonio cultural. En enero pasado, los trabajos se retrasaron más, debido al incendio que consumió parte del palacio, morada de varias familias nobles antes de que el suizo César Ritz lo convirtiera en hospedaje de alcurnia en 1898.Pero también es cierto que hay novedades. Una de las más comentadas es el restaurante en uno de sus patios, cubierto por un dosel de cristal removible y climatizado, lo que permitirá a sus comensales degustar, bajo la luz del sol o las estrellas, de las delicias de Nicolas Sale, chef exclusivo del Ritz, sin importar las inclemencias del clima.Los más hedonistas han recibido con beneplácito la noticia del nuevo Ritz Club Paris, spa regentado por Chanel, marca orgullo del gusto francés y cuya fundadora, Coco Chanel, residió por 34 años y hasta su muerte en una suite del palacete, incluso durante la ocupación alemana en la Segunda Guerra Mundial, cuando era la amante de un oficial nazi. El club, de dos pisos, se mueve alrededor de la célebre piscina, cuyo piso también fue renovado con un mosaico de 800.000 azulejos.Otro de los nuevos encantos del Ritz Paris es el jardín de 1.600 metros cuadrados, plantado en su patio central con tilos recortados, parterres de rosas blancas y quioscos dispuestos para reuniones de negocios o comidas románticas.De resto, dicen sus representantes, los salones y habitaciones del hotel, que ya no son 159 sino 142, se mantienen apegados a la vieja escuela francesa, con sus sofás tapizados con derroche, grifos de oro en forma de cisnes, camas con doseles, muros ornados con fino papel de colgadura y tapetes con caprichosos diseños. Todo para sacudirle al Ritz el polvo de su anacronismo y hacerles frente a rivales tan fuertes como el Shangri-La y el Peninsula, nuevos refugios de los archimillonarios que hacen escala en la capital francesa.

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