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Los Bessudo y sus vacaciones con las tribus de Papúa

Los Bessudo y sus vacaciones con las tribus de Papúa

REVISTA JET-SET

El empresario Jean Claude Bessudo les regaló de Navidad a sus hijos y a sus nietos unas vacaciones a Papúa Nueva Guinea para ir a conocer las diferentes tribus de caníbales y hacer avistamiento de aves.
La familia Bessudo se divirtió viendo el baile de los hulis, en el que imitan los movimientos de las aves del Paraíso.
Por: 24/7/2015 00:00:00
Los Bessudo son una familia de aventureros como lo demostraron en sus recientes vacaciones a Papúa en Nueva Guinea, la segunda isla más grande del mundo. Martín, hijo de Ann, le dijo a su abuelo Jean Claude que quería ir a conocer a los caníbales, y el presidente de Aviatur planeó el exótico paseo con su esposa, Danielle; sus tres hijos, Sandra, Ann y Samy; sus nietos Suani, Abril, Martin, Shenoa y Alana; y sus yernos Felipe Escobar y Martina Hakim. 
La familia viajó el 28 de junio a Frankfurt, Alemania, donde hicieron una escala de cinco horas en las que aprovecharon para visitar el Dialog im Dunkeln, un museo en el que los guías conducen a sus visitantes por habitaciones completamente oscuras para que experimenten qué se siente ser ciego. Luego tomaron un vuelo a Singapur, donde permanecieron una noche. “Es una ciudad alucinante, llena de verde. El aeropuerto tiene jardines con orquídeas, fuentes con Kois y un mariposario. Nos subimos a un edificio que tiene arriba la forma de un barco con una piscina gigante, con una vista espectacular de la ciudad”, cuenta Ann.
Finalmente después de cuatro días conquistaron Papúa, uno de los países más diversos del planeta donde habitan más de 800 tribus de caníbales que se diferencian por sus bailes, el lenguaje, la fisionomía y el maquillaje. “Al principio teníamos mucho miedo, pero la verdad es que se portaron muy queridos con nosotros, aunque a veces uno sí los veía con cara como de ‘te quiero comer’. Mi papá nos dijo después que si hubiera sabido que era tan peligroso no nos habría invitado, allá todos tienen el gen caníbal”, bromea Ann. Aunque no es claro si siguen practicándolo. “En todas partes a donde llegábamos preguntábamos y unos nos decían que sí y otros que no, para mí, sí lo siguen haciendo”, cuenta Martina.
En la provincia de Tari conocieron al colorido clan de los hulis. “Allí los hombres viven en una casa y las mujeres en otra, pero es por un tema de vanidad, a ellos nos les gusta que los vean feos. Si una mujer llega a pasar por la casa de un hombre y lo ve cuando todavía no está arreglado, ella le tiene que pagar una multa en marranos”, cuenta Ann. En ese exótico lugar hicieron caminatas ecológicas por cascadas y avistaron diferentes especies de pájaros, como el rey de Saxony y las aves del Paraíso. 
Luego viajaron en avioneta a Karawari, pasearon en un planchón por el río y visitaron algunas de las tribus que habitan en sus orillas. “Ese fue el lugar que más me gustó porque no ha sido contaminado por la civilización”, cuenta Martina.
Su travesía terminó en Mount Hagen donde vieron otras tribus como los asaros, que usan máscaras de barro; o los simbus, que se pintan la piel como un esqueleto para espantar a sus enemigos.

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