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José Francisco Arata escala las cimas del mundo

José Francisco Arata escala las cimas del mundo

REVISTA JET-SET

El presidente de Pacific Rubiales combina su profesión de geólogo con la pasión por escalar montañas. Luego de hacerle el quite más de una vez a la muerte, escalar los picos más altos del mundo y editar el libro Planeta Antártida, se prepara para conquistar en octubre los 4.884 metros del Carstensz, el monte más elevado de Oceanía.
En junio de 2013, José Francisco llegaba al campo base en la sierra nevada del Cocuy a 4.840 metros. Esta escalada hacía parte del entrenamiento para la Expedición Elbrus, el monte más alto de Europa.
Por: 9/7/2015 00:00:00
Su historia hacia las alturas empezó en Turín, Italia, al pie de los Alpes. El pequeño José Francisco Arata, entonces de 11 años, soñaba con escalar los picos nevados que veía a través de la ventana de su habitación, en la ciudad natal de su padre, a donde emigraron desde Venezuela. Después de lograr su primera cima, el Castore (4.228 metros) en el monte Rosa, se inscribió en la Escuela Nacional de Alpinismo Giusto Gervasutti y durante tres años aprendió con los mejores. Pero fiel a su carácter incansable, no se conformó, y al mismo tiempo hizo el curso para instructor de backcountry, una modalidad de coronar montañas para luego bajarlas en esquí sobre nieves vírgenes.
A los 17 años ya había liderado varias expediciones como primero de cordada, y tenía un parche de amigos: Marcelo, Flavio y Ugo, con quienes escalaba todos los fines de semana. Flavio murió en una ruta de hielo en el Rocciamelone, y Ugo, su “parcero” en bajadas de esquí extremo, también perdió la vida en el Mont Blanc du Tacul, cuando un bloque de hielo se desprendió repentinamente del glacial. “Dejé de escalar por unos meses. Estaba enojado con la montaña por haberse llevado a mis amigos, pero la pasión regresó y hoy sigo buscando retos nuevos, aunque menos extremos”.
José Francisco ha experimentado dos encuentros cercanos con “la Pelona”, como él llama a la muerte: la primera vez tenía 17 años, y escalaba la Barre des Écrins en el sur de Francia; la segunda hacía rafting en los raudales del Alto Orinoco en Venezuela. “Obviamente no era mi hora. Con los años he aprendido que cuando uno escala en alta montaña o está en expediciones en lugares remotos, sin posibilidad de rescate inmediato, es muy importante leer el terreno y las condiciones meteorológicas para evitar quedar atrapado en una tormenta o en una avalancha”. 
Cada vez que corona una cumbre siente que se le abren nuevos horizontes y se plantea nuevas metas. A su inventario de desafíos se sumó la Expedición Vinson 2013, la cima más elevada del Polo Sur (4.892 metros). De esta experiencia de 15 días en el centro del continente antártico, en donde no existe ningún tipo de vida, y el sol resplandece 24 horas con temperaturas entre 35 y 45 grados bajo cero, nació la idea de editar un libro: Planeta Antártida. En la cumbre del fin del mundo. La publicación fue producida en un formato extragrande para que los paisajes compuestos únicamente por roca y hielo se vieran en todo su esplendor. José Francisco escribió la introducción y un capítulo especial acerca de la geología del lugar enigmático. Este recorrido de 343 páginas a través de 1300 fotografías y 15 videos –que se pueden descargar mediante un código QR–, también narra las emociones del equipo 7Cumbres (@7cumbrescol) conformado por Arata, Marcelo Arbeláez, Carlos Gómez, Juan Pablo Montejo, Sergio Vargas, Juan Pablo Ruiz y Nelson Cardona, quien perdió parte de su pierna derecha mientras escalaba el nevado del Ruiz. “Tomar fotografías escalando y con temperaturas tan bajas requiere de ciertos trucos. Por un lado, no hay que exponer la cámara al frío, porque las baterías se descargan muy rápido. Hay que llevarla todo el tiempo dentro de la chaqueta y en la carpa dentro del saco de dormir. Muchas veces se tiene una toma espectacular en frente, pero estás en condiciones precarias de equilibrio y no puedes parar a sacar la cámara y disparar. A pesar del frío y del viento, logramos imágenes extraordinarias durante la expedición”.
A esta odisea le siguió la de Denali, Alaska, donde escalaron el McKinley, el monte más alto de Norteamérica (6.194 metros). “Mi bucket list sigue creciendo. En agosto tengo programado escalar el Kilimanjaro, la cima más alta de África (5.895 metros), como parte del entrenamiento para conquistar el Carstensz”. El venezolano partirá en octubre a la provincia de Papua, en Indonesia, con sus compañeros colombianos, a cumplir el reto de alcanzar los 4.884 metros del monte más alto de Oceanía. 
Para llegar con éxito a la cima de sus siete expediciones (monte McKinley, Aconcagua, Kilimanjaro, Everest, Vinson, Elbrus y el monte Carstensz), Arata y sus compañeros se entrenan en cumbres por encima de los 5.000 metros. La sierra nevada del Cocuy es su “patio de entrenamiento”. Allí repasan todas las técnicas de rescate en grietas y acostumbran el organismo a vivir con menos oxígeno. “No pierdo la oportunidad para esquiar sobre los glaciales del Ritacuba Blanco (5.330 metros) que es la cima más alta de la cordillera Oriental”. El grupo 7Cumbres tiene planeado publicar un nuevo libro que resumirá la experiencia de todas las expediciones que se hicieron para completar el proyecto Epopeya 7 Cumbres Sin Límites.

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