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Floribeth Mora Díaz el milagro de Juan Pablo II

Floribeth Mora Díaz el milagro de Juan Pablo II

Revista Jet-Set

El papa Juan Pablo II sanó a la costarricense Floribeth Mora Díaz de un aneurisma cerebral. El milagro abrió el camino de su canonización que se oficializará el 27 de abril.
"El papa Juan Pablo II me dijo: ‘levántate, no tengas miedo’. Hoy estoy sana”, dice Floribeth Mora quien tiene frente a su casa en Costa Rica un altar en honor al pontífice quien la curó de un aneurisma. Foto: AFP.
Por: Edición 27926/3/2014 00:00:00
El próximo 27 de abril católicos de todo el mundo celebrarán la canonización de Juan Pablo II. La sanación de la costarricense, de 50 años, de un aneurisma fue confirmada por el papa Francisco como el milagro que hacía falta para coronar el proceso de santidad del papa polaco, fallecido el 2 de abril de 2005 y beatificado el 1 de mayo de 2011, en un tiempo récord en la historia del catolicismo.

El milagro de Floribeth comenzó en abril de 2011, cuando sintió un fuerte dolor de cabeza y fue al médico, quien le diagnosticó un aneurisma en el lado izquierdo del cerebro. Le practicaron una cirugía pero clínicamente no pudieron hacer nada para erradicar el derrame. En ese momento le dieron la noticia de que le quedaba un mes de vida, le aplicaron la extremaunción, le recetaron sedantes y analgésicos, y la enviaron de nuevo a su casa. “Sentía horror de morir y de dejar solo a mi esposo y a mis cuatro hijos. Me aferré a Juan Pablo II y le dije: ‘tú que estás tan cerca de Dios, por favor ayúdame. Dile que escuche mis súplicas’”, contó llorando en una conferencia de prensa que dio en la curia de Costa Rica y que se volvió viral en la redes sociales.

El 1 de mayo de 2011, Floribeth se despertó a las 3:00 de la mañana para ver por televisión la transmisión de la beatificación del papa polaco, del que siempre ha sido devota. A la mañana siguiente observó una imagen de Karol Wojtyla en un suplemento del diario local que tenía en su cuarto y vio que las manos del pontífice empezaron a moverse. “Fijé mis ojos en él y oí una voz que me decía: ‘levántate, no tengas miedo’. Yo contesté: ‘sí, señor’. Tuve temor de contarle a mi esposo porque iba a pensar que estaba loca o aún medicada. Pero me levanté de la cama y poco a poco empecé a sentirme mejor, mis dolores de cabeza desaparecieron. Floribeth cuenta que cuando visitó seis meses después a su médico, Alejandro Vargas, este le dijo: “es inexplicable, no hay manchas en su cabeza o en las arterias que muestren que algún día tuvo un aneurisma. Como católico creo que es un milagro, pero esto tendrá que confirmarlo la Iglesia”.

En febrero de 2012 Floribeth publicó su testimonio en la página de Karol Wojtyla sin saber la magnitud que iba a tomar su historia. La Congregación para las Causas, el organismo del Vaticano que evalúa a los candidatos a la santidad, la buscó para que fuera a Roma a contar su milagro y a repetirse los exámenes médicos. Los análisis confirmaron su sanación total. Sin embargo, durante el viaje empezó a sentirse nuevamente enferma. Regresó a Costa Rica y la volvieron a internar en el hospital. “Esta vez me dijeron que durante los exámenes que me practicaron en Roma se me había alojado una bacteria en el corazón, por lo cual estaba bastante delicada de salud. Ese día uno de los especialistas me preguntó: ‘¿tú eres la que anda diciendo que Juan Pablo II te hizo un milagro? Mujer, ¿acaso no te ves enferma de nuevo en esta cama?, ¿dónde está entonces Juan Pablo II?’. Yo me asusté, lo miré y le dije: ‘si usted quiere creerme, créame y si no me quiere creer, no me crea’. Y después pensé: ‘Señor, confirmo que sigo de tu lado porque si yo me alejo de ti me pierdo’. Él me volvió a hacer el milagro y me sanó”, contó en el testimonio que dio en la curia. Al día siguiente le dieron la salida del hospital.

Floribeth es hija de un zapatero y de una costurera que todas las noches le hacía rezar el rosario. Durante este proceso su familia fue un gran apoyo, en especial su esposo, Edwin Arce, con quien se casó hace 26 años tras enamorarse en el trabajo. Él era policía en el Ministerio de Seguridad y ella secretaria. Desde que anunció su milagro, la vida de esta estudiante de derecho cambió por completo pues ahora gran parte de su tiempo lo emplea en difundir la sanación y en darle aliento a los enfermos.

Floribeth espera ir a Roma para la ceremonia del 27 de abril, mientras tanto le reza a Juan Pablo II en un altar que instaló al frente de su casa, ubicada en el humilde barrio de Dulce Nombre de Tres Ríos, en los cerros que rodean la capital de Costa Rica.
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