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El diario de Fito Páez

El diario de Fito Páez

REVISTA JET-SET

En Diario de viaje, el libro que el músico argentino acaba de lanzar en Filbo, se ve al roquero que llena estadios con su Mariposa tecknicolor; pero también al cariñoso padre que se divierte haciendo tareas con sus dos hijos Martín y Margarita. La moraleja que deja es que hay amor, después del amor.
En la rueda de prensa que dio en Bogotá contó que había leído a Fernando Vallejo y a Gabriel García Márquez y que el libro que más le gustaba del nobel colombiano era El amor en los tiempos del cólera.
Por: Revista Jet-set.11/5/2017 13:57:00

Pareciera que el Nobel de Literatura que la academia sueca le otorgó al roquero Bob Dylan, inspiró a otros viejos cantantes que decidieron apostarles a las letras y a desnudar sus almas en libros que ahora lanzan al tiempo con sus discos.

Lo hicieron Piero, Carlos Vives, Andrés Cepeda y Fito Paez en la recién terminada Feria del Libro de Bogotá, donde todos en lugar de cantar presentaron sus obras.

Fito Paez hizo viaje de su natal Argentina hasta Colombia para contar detalles de su Diario de viaje, “un reality salvaje y casi sin filtro” de las experiencias que vivió en 2015, durante la gira de aniversario de los 30 años de su álbum Giros.

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El músico anotaba lo que le pasaba día a día y en noviembre, cuando lo leyó completo, se dio cuenta de que quería publicarlo. Escribirlo le sirvió de ejercicio de autoanálisis. “Uno no es muchas veces quien cree que es, y un diario te ayuda a ver eso”, dijo en la rueda de prensa que dio en la capital colombiana.

En la rueda de prensa que dio en Bogotá contó que había leído a Fernando Vallejo y a Gabriel García Márquez y que el libro que más le gustaba del nobel colombiano era El amor en los tiempos del cólera. Foto: Alexandra Ruiz.

En las páginas se revela poco a poco la faceta íntima del solista, con pasajes dedicados a sus encuentros con sus amigos de bohemia y a su vida familiar junto a sus hijos Martín y Margarita, quien toca el piano como Fito y su abuela paterna. “En el concierto del Luna Park mis hijos sacaban fotos, bailaban, y cantaban con todas las canciones que le escucharon hacer a su padre en la casa antes o después de las pastas del domingo o la borrachera del jueves… Nada más fuerte en esta vida que los hijos”, dice en el libro.

También habla de su novia Eugenia, a quien dobla en edad y dice que es “una mezcla perfecta de carmelita descalza y femme fatale”. Además, describe con detalles un sueño erótico que tuvo con una azafata pelirroja con “pechos erectos y una boca grande y húmeda” en un vuelo entre Estados Unidos y Puerto Rico. Y hace un recorrido por sus desenfrenadas rumbas hasta el amanecer. “Es divertido ver cómo la gente va perdiendo la cabeza en una fiesta y los alcoholes van relajando el espíritu y los músculos en algunos y afilando la inteligencia y la lengua en otros… Es inevitable sentir un cocktail de emociones”.

Fito Páez dio una rueda de prensa en Bogotá y firmó autógrafos en Filbo. En dos semanas empezará a grabar un nuevo álbum y dice que para mantenerse vigente hizo un pacto con el diablo.

Relata los acontecimientos de una noche que terminó en el cuarto de un hotel de Ciudad Juárez con dos jóvenes desconocidos bebiendo whisky y cerveza. En medio del festín llegó el ‘Duque’, vestido de tejano con botas negras y una camisa con bordados blancos, escarlatas y dorados. “Él se recostó sobre el sillón frente mío y preguntó: ‘¿y tú quién eres, de dónde vienes y cuánto quieres?’... Tiró una bolsa con un montón de cocaína sobre la mesa. ‘¡Pues arma y convida!’, me dice con tono imperativo. ‘No sé si estamos hablando del mismo negocio don Duque’, le digo algo desconcertado.

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Estábamos pasando el rato... Golpeando la mesa y haciendo temblar todo lo que había en ella, el Duque arremete: ‘Pero para qué coño me llamaron estos dos pendejos de su puta madre’. Me dice que son 200 dólares y sin decir una sola palabra se saca detrás del pantalón una Smith and Wesson y la golpea sobre la mesa. Me dice: ‘¿Has recorrido Ciudad Juárez de noche? ¿Has visto cuerpos colgando de un puente? ¿Quieres que cuelgue uno para ti para ver cómo se siente? ¿Te han hundido la cabeza en un balde de estiércol de buey por haber intentado hacerte el listo?’”. Fito le pidió el dinero a su mánager Belén y se lo entregó al ‘Duque’ que salió de la habitación con los otros jóvenes. “Soy un gato, una vida menos”, escribe Páez al final de esta historia. Dice que ya se las gastó todas. “Estoy en menos, lo que pasa es que soy un gato afortunado”, bromea.

Él tiene 54 años y su novia, Eugenia, 27. Le dedicó el libro a ella. “Es una persona que no me merezco, siempre está pendiente de mi y además tiene buen humor”. Foto: Guido Adler.

En Diario de viaje, el rosarino hace lo mismo que cuando compone sus canciones: cuenta historias de amor, desamor, éxito y fracaso con las que muchos se sienten identificados. Antes de lanzar el álbum El amor después del amor (1992), el disco más vendido de la historia del rock en Argentina, Fito no tenía ni con qué pagar el arriendo. “Solo había plata para comprar cervezas y ensayar todos los días. No necesitábamos más que eso”, dijo en una entrevista en Rolling Stone. El dinero que ganó con ese álbum, que le compuso a su exesposa, la chica Almodóvar Cecilia Roth, lo invirtió en el estudio Circo Beat y en la película Vidas privadas, que dirigió y fue un desastre en las taquillas.

Su vida ha estado marcada por las dificultades, que ha sabido convertir en fortalezas a la hora de crear. Lleva 28 discos a sus espaldas, entre ellos Circo Beat que incluye su éxito Mariposa Tecknicolor, que nació en el verano del 94 cuando estaba descansando en una quinta junto a Cecilia y en la piscina vio revolotear una de mil colores. “¡Gracias, preciosa mariposa! Nada en mi vida volvió a ser lo mismo después de vos”, dice en Diario de un viaje.

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Fito decidió que quería ser músico cuando vio cantar en vivo a Charly García, quien ha sido su maestro y a quien se refiere con frecuencia en el libro: “Charly es como un niño envuelto en un cuerpo de hombre”. Cuenta cuando fue a visitarlo al hospital en noviembre de 2015 y en la habitación tenía una botella de Johnnie Walker negro a medio llenar y un paquete de Malboro también por la mitad. “Nos reímos, nos abrazamos, contando chistes”.

Con su hijo Martín y su exesposa, la actriz Cecilia Roth, protagonista de Vidas privadas, la película que Fito dirigió. Cecilia y el músico ahora tienen una bonita relación. Foto: Guido Adler.

En su experimento literato igualmente menciona su cercana relación con los fallecidos músicos Luis Alberto Spinetta y Mercedes Sossa, a quien recuerda como una mamá que le pegaba jalones de oreja de vez en cuando.

Así mismo relata su pelea con Joaquín Sabina, con quien grabó el álbum Enemigos íntimos, que resultó siendo premonitorio. “Nos reconciliábamos y nos volvíamos a pelear. Parecíamos Liz Taylor y Burton. Por supuesto yo era sir Burton. Él me tiró un plato lleno de sustancias por la cabeza. Con mis manos en su cuello lo levanté del piso contra una pared del Circo Beat para quitarle la vida”. Como era lógico, en ese momento el proyecto de hacer una gira juntos se fue al traste, pero años más tarde se volvieron a encontrar, ‘estallaron’ de la risa y se dieron un abrazo.

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Ese pelilargo enclenque a sus 54 años todavía tiene la energía de un adolescente para pararse durante horas en un escenario a cantar y tocar el piano. Sigue buscando su propio sonido. “No se trata de ser genial o más o menos virtuoso sino de encontrar tu manera de contar quién sos con todas tus rarezas”. Para eso se vale, no solo de la música, sino de la literatura.

Durante un concierto con su amigo Charly García. El roquero rosarino asegura que siente bronca cada vez que alguien dice que Charly ya no pega canciones. “Su obra es majestuosa”. Foto: Guido Adler.

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