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Fernando Corredor “Qué pena, pero no me morí”

Fernando Corredor “Qué pena, pero no me morí”

Revista Jet-set

El relacionista público y expresidente del Club de Solteros de Bogotá fue desahuciado hace cuatro años por un cáncer en el colon. Sin embargo, para sorpresa de muchos, sigue vivito y coleando. Él lo atribuye a un triángulo formado por su buen sentido del humor, una conexión espiritual y la labor de su oncólogo.
Fernando tiene pensado escribir un libro que dicte las normas de comportamiento frente al cáncer. “Algo así como la Urbanidad de Carreño, pero que sirva para darles dignidad a los pacientes y sus familias”. Foto: ©Imagen Reina.
Por: 14/3/2013 00:00:00
A Fernando Corredor Gaitán hoy casi que le toca pedir disculpas por no estar muerto. Después de cuatro años de lucha contra un linfoma en el manto del colon, en los que ha pasado por quimioterapias, radiaciones, algunas lágrimas y muchas risas, hoy dice que se siente perfecto. “Cuando entro a un restaurante hay gente que me mira asustada, como si fuera un fantasma. Y aunque no dicen nada, con su cara me preguntan: ¿luego usted no estaba al otro lado hace rato? A veces pienso que debería cojear un poco o andar medio encorvado para verme aunque sea un poquito enfermo”, bromea. Así de irónica es su vida. Así de sarcástico y ácido es su humor.

El reconocido relacionista público y periodista, que fue director de su propio programa en Radio Santa Fe, dueño de Errepe Relaciones Públicas y asesor del ministro Germán Vargas Lleras, sigue vivo a pesar de los pronósticos médicos y de su propio afán por dejar listo los detalles de su funeral, del que empezó a hablar en enero del año pasado en una entrevista. Su historia ha formado parte de titulares de revistas y periódicos, además de las páginas de su exitoso libro Mi vida con el cangrejo, publicado en el 2010. Esta experiencia que lo ha acercado a la muerte también ha sido el tema de sus conferencias dirigidas a los empleados de grandes empresas como Cemex, Cine Colombia o el Banco Pichincha, en Quito.

A Fernando le han organizado tantas despedidas en Anapoima y en Cartagena, y le han enviado tantos regalos, que ya le da pena. Pero, ¿a quién se le puede culpar por estar vivo? Luego de resistir 40 quimioterapias y 32 radioterapias, Fernando hace cuentas de los últimos meses que lleva sano, desde que se volvió a poner en manos de su primo, el reconocido oncólogo Armando Gaitán Gaitán. “Después de una recaída, en septiembre del año pasado me sometí a una segunda terapia de radiación. Y aunque sé que cada vez es más delicado, porque se van agotando las posibilidades, hoy me siento regio”, afirma, y agrega que fue muy difícil tomar la decisión de hacerse otro tratamiento. “No hay alternativa, mi cáncer no es operable. Además, preferiría irme de este mundo a someterme a una operación que me deje con complicaciones que me ?amarguen la vida”.

Pero la amargura definitivamente no es una característica de su personalidad. Al contrario, a pesar de que hay días en los que su ánimo decae un poco, está convencido de que su actitud positiva frente a la enfermedad es la que lo mantiene vivo. “Ahora entiendo mejor el ciclo de la vida y la muerte. Conozco la importancia de perdonar y de aprovechar cada instante. Pero nunca me pidan que me coma no se qué hierbas, me tome la sangre de un animal raro y que me vaya por un mundo diferente”, asegura. Su último descubrimiento fue hace un par de semanas: “Leí un artículo en Jet-set sobre los ángeles. El testimonio de Cristina Echavarría, quien dice que se curó del cáncer gracias a su terapia, me impresionó a tal punto que pude decir: ‘Yo creo en esto’. Siento una energía que me acompaña y me da fuerza. Porque yo debería estar bajo tierra hace mucho tiempo y Dios me mandó un ángel”, concluye.
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