Suscríbase

Reciba en su correo nuestras noticias y entérese de lo último de los famosos.

Fernando Corredor, el hombre que le reía a la muerte

Fernando Corredor, el hombre que le reía a la muerte

Revista Jet-Set

El 25 de agosto murió en Bogotá el relacionista público y combatiente aguerrido del cáncer. Su paso al “oriente eterno”, como llamaba a la muerte, le llegó después de cuatro años de lucha, despedidas, reflexiones, conferencias y grandes dosis de humor.
Fernando siempre se caracterizó por su elegancia y buen humor. Sus amigos recalcaban su parecido con el actor Jack Nicholson. Foto: ©Imagen Reina/13
Por: Edición 2664/9/2013 00:00:00
Fernando Corredor Gaitán era tal vez la única persona a quien no le importaba hacer chistes sobre su propia muerte. Desde que le diagnosticaron un cáncer linfático hace cuatro años, lo asumió con el mismo realismo y sentido del humor con los que manejó toda su vida. No tenía ningún inconveniente en dar entrevistas sobre su inminente desaparición y hasta el último día no dejó de hacer bromas sobre el tema. “Cuando entro a un restaurante hay gente que me mira asustada, como si fuera un fantasma. Y aunque no dicen nada, con su cara me preguntan: ‘¿luego usted no estaba al otro lado hace rato’”, bromeaba antes de la recaída que lo tuvo los dos últimos meses de entrada y salida en la Clínica del Country.

Sin embargo, también enfrentó su problema con seriedad. Escribió Mi vida con el cangrejo, un libro sobre cómo manejar con optimismo una enfermedad de esa naturaleza, y se convirtió en un respetado conferencista. Uno de los asistentes a sus charlas le dijo: “eres el relacionista público de un tipo muy importante: Dios”.

Aunque su vida estuvo marcada por altibajos como el alcoholismo, adversidades económicas y diversos fracasos sentimentales, nunca se vio en su cara tristeza ni depresión. Irradiaba alegría y tenía el culto a la amistad, era buen amigo de sus amigos, y ellos siempre le correspondieron. Hasta su fallecimiento la semana pasada, cuando su salud ya no le daba y tenía los días contados, la llegada de un amigo a visitarlo lo animaba como en las mejores épocas. “Ahora entiendo mejor el ciclo de la vida y la muerte. Conozco la importancia de perdonar, y de aprovechar cada instante”, confesó en su última entrevista para Jet-set.

Se acostumbró a reflexionar. Haciendo honor a su vocación de relacionista público, con tiempo y fino humor dejó esto escrito: “Fernando Corredor Gaitán tiene el gusto de invitarlo a la reunión que hace para sus grandes amigos, al haber pasado al oriente eterno. Solo pueden asistir aquellas personas que sientan que yo les tuve aprecio y cariño. Los demás, por favor no aparecerse porque serán mirados con desprecio”.

A la misa de su despedida en la Capilla de los Santos Apóstoles del Gimnasio Moderno, lo acompañaron sus más queridos allegados y familiares. Sus hijos le escribieron una carta en la que le agradecieron por ser un gran papá y un verdadero amigo: “gracias por guiarnos con respeto y cariño. Gracias por hacernos reír. La guerra, como nos enseñaste, no se trataba de vencer al cangrejo, sino de darle la importancia al ciclo de la vida con valor, entereza, dignidad y de forma extraordinaria”.
LO MÁS VISTO