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Fernando Botero Quintana debuta como escritor

Fernando Botero Quintana debuta como escritor

Revista Jet-set

El nieto del maestro Fernando Botero no pinta; escribe. En diciembre publicará el libro Explicando lo inexpicable, en el que recopila 17 entrevistas a reconocidos personajes, entre ellos al mandatario Juan Manuel Santos, sobre la pobreza en Colombia y sus posibles soluciones.
Fernando es bogotano, estudia administración de empresas en la Javeriana y con su libro Explicando lo inexplicable quiere aportar al debate sobre la solución de la pobreza en el país. Foto: Imagen reina/14
Por: Edición 29518/11/2014 00:00:00
Es la primera vez que el nieto del maestro Fernando Botero le da una entrevista a un medio de comunicación. Al principio se ve tenso pero cuando empieza a hablar de su libro, que lanzará en diciembre, su timidez desaparece y las palabras fluyen. Fernando es hijo de María Elvira Quintana, gerente de Relacionamiento Institucional en la Cámara de Comercio de Bogotá, y del exministro Fernando Botero Zea, de quien sin duda heredó su vena literaria.

Explicando lo inexplicable es una recopilación de 17 entrevistas sobre la pobreza, que Fernando le hizo a líderes del país, como a los expresidentes Álvaro Uribe, César Gaviria y Andrés Pastrana; al mandatario Juan Manuel Santos; a Pedro Gómez; Juan Lozano; Samuel Azout, y al presidente del BID, Luis Alberto Moreno, entre otros. Oyéndolos a todos llegó a la conclusión de que en el país no hay un consenso sobre las causas ni las soluciones para combatir la pobreza, las opiniones están muy divididas. “No hay un culpable, todos somos responsables de las diferencias sociales”, dice.

Fernando, de 25 años, forma parte de esa generación de jóvenes hastiados de la política pero con un gran espíritu social. “He tenido muchas oportunidades en la vida y quisiera que los demás también las tuvieran. Es mi principal motivación con este libro”. Durante su investigación visitó el barrio Monteblanco en Usme y quedó tan impactado con la situación de pobreza extrema, que ya tiene el proyecto de crear una fundación autosostenible para ayudar a la gente de esa localidad. Aunque es consciente de que antes de hacerlo necesita un poco más de experiencia, pues no quiere improvisar.

Estudia administración de empresas en la Javeriana y tiene claro que no seguirá los pasos de su abuelo. “Soy malísimo para pintar”. Le gusta el arte, más el clásico que el contemporáneo. “Ahora hay mucha obra basura”. En su apartamento en Bogotá guarda como un tesoro un retrato que le pintó el maestro antioqueño cuando él tenía cuatro o cinco años en el que sale vestido de marinero. “Es muy bonito porque de los nietos, él solo nos ha pintado a Andrea –que es hija de Lina Botero– y a mí”. A pesar de que su abuelo vive fuera del país, su relación es muy cercana. “En enero siempre vamos a visitarlo a la casa que tiene en Rionegro, Antioquia, y en julio a Pietrasanta, Italia, donde la pasamos increíble”.

Desmiente la fama de malgeniado que tiene su abuelo y lo describe como un hombre querido y con un sentido del humor increíble. “Hay mucha confianza y se puede hablar con él de todos los temas. No son conversaciones serias sino que siempre nos estamos riendo”. Con él vio varios de los partidos de fútbol del Mundial de Brasil 2014 y gritaron juntos los goles de la Selección Colombia, en especial los de James. Fernando, el nieto, es hincha de Santa Fe y ha tratado de contagiar a su abuelo del amor por Los Cardenales. Ambos son fanáticos de la fiesta brava y se parecen físicamente en que tienen las cejas gruesas. Cuenta que su abuelo aún no ha leído el libro, “va a ser una sorpresa para él”, dice.

A su abuela paterna, Gloria Zea, la ve con más frecuencia pues ambos viven en Bogotá. Ella le ayudó a contactar a algunos personajes que quería entrevistar para el libro. “Es una mujer muy culta. Sentarse a hablar con ella es fascinante; admiro mucho la gestión cultural que ha hecho en el país”. Dice que a veces lo regaña por cosas típicas de los jóvenes pero él lo toma como lecciones de vida. Los fines de semana van a la finca que Gloria tiene en Tabio, Cundinamarca, donde pasea en moto. “Es un ambiente muy tranquilo, ideal para ver películas o leer”. El más reciente libro que leyó fue Conversación en la Catedral del nobel peruano Mario Vargas Llosa. Fernando tiene dos hermanos de sangre: Camila, la mayor, vive en Barcelona, es corista de ópera y está haciendo un MBA en IESE Business School; y Felipe, el menor, estudia filosofía en la Universidad Nacional. Su hermana media, por parte de su mamá, Camila Mendoza, trabaja en Caracol Televisión como productora. Los cuatro se apoyan en lo que pueden. Felipe le ayudó a editar el libro. “Ninguno sabe pintar pero todos tenemos una gran vocación hacia la cultura, esa es la gran herencia que nos han dado nuestros abuelos”. Con estos descendientes, el apellido Botero seguirá vigente por mucho tiempo.
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