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Félix de Bedout y Gustavo Gómez, duelo de titanes en la radio

Félix de Bedout y Gustavo Gómez, duelo de titanes en la radio

REVISTA JETSET

El año 2015 empezó con un gran revolcón en la radio. Félix de Bedout regresó a su antigua casa, W Radio, donde dirige y presenta Feliz Regreso. Con este movimiento quedó enfrentado a Gustavo Gómez, quien reemplazó a Hernán Peláez en La Luciérnaga. Así hablaron.
Felix de Bedout todavía no ha hecho cambios en el equipo de colaboradores de Feliz Regreso, de la cadena W Radio. Dentro de poco llegaría una persona que sugirió Julio Sánchez Cristo. El nuevo director de La Luciérnaga, Gustavo Gómez, prescindió de Gustavo Álvarez Gardeazábal. En pocas semanas, el equipo de humoristas presentará las parodias del 2015.
Por: 12/2/2015 18:00:00
La renuncia de Hernán Peláez y la salida intempestiva de Gustavo Álvarez Gardeazábal de La Luciérnaga coincide con un movimiento de fichas y estrategias de las cadenas radiales en la aspiración de conquistar nuevas audiencias en la franja de la tarde. De esta manera Gustavo Gómez se sentó en la poltrona de la dirección que dejó libre Peláez, después de 20 años de timonear el espacio de humor político. Pero no fue fácil para el nuevo director. Antes de asumir el cargo se enfrentó al ‘niño travieso’ de la literatura, Gustavo Álvarez Gardeazábal, considerado una de la cuotas del director saliente del programa.

El autor de Cóndores no entierran todos los días alborotó un avispero mediático porque no fue incluido entre los subalternos de Gustavo Gómez. En una especie de diatriba que publicó en el periódico ADN tildó de homofóbico al nuevo capitán de La Luciérnaga: “Él no acepta la inteligencia de los maricas para trabajar por el bien del país”. El caso aterrizó en las redes sociales, donde algunos cibernautas analizaron la salida de Gardeazábal como “gran pérdida para el periodismo crítico nacional”. Gómez se defendió, pero sin bajarle el volumen a la emoción que sintió por su salto a las tardes de la frecuencia modulada.

Por su lado, W Radio se reinventó en el horario vespertino con la recontratación de Félix de Bedout para el espacio periodístico Feliz Regreso, en un esfuerzo por desprenderse del esquema de La Luciérnaga, que durante dos décadas ha mezclado humor, parodia política y música bohemia.

Gómez y De Bedout, amigos de vieja data, quedaron enfrentados por el dinamismo de la competencia de los medios, sin que esto se haya trasladado al plano personal. La audiencia colombiana afinó el oído para escuchar las nuevas ocurrencias de Félix de Bedout, quien mantiene intacto su estilo cáustico y directo. En Miami siguió vinculado a Univisión, desde donde empezó a emitir los candentes temas de Feliz Regreso. A propósito del duelo radial, los dos titanes del periodismo hablaron con Jet-set.

Félix de Bedout

Director de Feliz Regreso, en W Radio

¿Su reaparición en la radio colombiana con Feliz Regreso coincide con un momento en el que la salida de Peláez y Gardeazábal facilita la competencia? —Para nada. No me siento una competencia de La Luciérnaga. Sería un total atrevimiento de mi parte decir eso. Este espacio, más que un programa, es una institución radial. Más allá de las turbulencias que pueda vivir en estos momentos por unos cambios, sé que va a prevalecer. Está en las mejores manos. Después de la salida de Hernán Peláez, Gustavo Gómez hará un buen trabajo.

Sin Peláez y sin Gardeazábal, ¿cuáles son las debilidades y fortalezas de La Luciérnaga? —Parte del éxito de Peláez fue constituir un programa tan sólido que será capaz de sobrevivir sin él. Las fortalezas son muchas. Solo hay gente talentosa. Muy buena. Sin duda habrá ajustes o acoples propios de un momento de transición. Quisiera trabajar con varias personas de La Luciérnaga, como Gustavo Gómez y Claudia Morales. Les tengo respeto, admiración y cariño.

Para hablar del trancón de Bogotá hay que vivirlo y eso mismo pasa con el país. ¿No cree que la lejanía debilita la mirada que se pueda tener de Colombia? —Colombia no es el centro del mundo y como tal el mundo no está preocupado por nosotros. No somos una obsesión mundial. Nuestros temas debemos resolverlos nosotros. Voy a viajar con frecuencia a Colombia para no perder esa cercanía. Desde que sean interesantes, no importa de dónde sean los temas de nuestro contenido.

¿La falta del componente humorístico de su nuevo programa lo pone en desventaja frente a la competencia? —Si algo tenía claro es que no podía salir con otra Luciérnaga. Mi programa, para bien o para mal, tenía que ser diferente. La clave de humor me encanta, pero no será la línea argumental de Feliz Regreso. En Estados Unidos muchos programas apelan a este ingrediente con tal éxito que se vuelven líderes de opinión. No obstante, Feliz Regreso procurará ser diferente.

El nombre de Feliz Regreso hace referencia a temas más amables. ¿Por qué insistir en contenidos políticos y judiciales que machacan a diario todos los medios? —La idea es hacer un programa de la nada, arrancar desde cero, pero sin temas vetados. Hemos hecho el intento de abrir un espacio a esa hora de la tarde con actualidad e investigaciones. Mi interés es contar historias interesantes que sean útiles para la gente. Los contenidos estarán abiertos a todas las posibilidades: casas de pique, Miss Universo… Lo político no nos será ajeno, pero con otro enfoque. El primer día hablamos de la salud de Antanas Mockus y su Parkinson.

Los jóvenes están dispersos en otras plataformas noticiosas, en las redes sociales… ¿Cómo hará para cautivarlos y que escuchen su programa? —Encontrar sintonía con ese público es uno de los grandes retos de todos los medios de comunicación. Quiero ser muy activo en las redes sociales. Soy un convencido de que este es el fenómeno comunicativo del momento. Hay que aprovecharlo para hallar lazos.

¿Cree en el Proceso de Paz? —Tengo un optimismo desconfiado. Es un camino en el que hay que andar. Se debe buscar esa posibilidad de manera seria. El equipo de parte del Gobierno es responsable. La verdadera negociación se dará este año. Me preocupa el tiempo. El Gobierno lo tiene claro, pero las Farc no. 

¿A qué personas le gustaría ver en el sonajero de la Alcaldía de Bogotá? —No tengo preferencia especial. En una entrevista con Mockus surgió la posibilidad de que él se lance, pero tiene un impedimento legal por el trabajo de su esposa. Hubiera sido interesante verlo en el sonajero, pero no puede.


Gustavo Gómez

Director de La Luciérnaga, de Caracol Radio

¿Cuál fue el gran temor que lo asaltó cuando le dijeron que debía suceder a Hernán Peláez? —La Luciérnaga es un programa de Caracol Radio con un formato impecable. En los espacios radiales cada director imprime un tono vinculado a su manera de ser y, para ser sincero, la intranquilidad tenía que ver con la manera de entenderme con el equipo. Este no es un programa de una gran estrella y veinte actores secundarios. Esta es una All Stars con periodistas, artistas y creativos como nadie ha tenido en la radio colombiana. 

¿Cuáles son las debilidades y fortalezas de Feliz Regreso? —Estoy feliz con el regreso de Félix. Durante años he mantenido con él una relación de mutuo aprecio y admiración. W Radio es parte de Caracol S. A., y Félix es parte de mi corazón. 

¿Le preocupa un Félix de Bedout cáustico y atrevido? —Me encanta un Félix de Bedout cáustico y atrevido.

Por las tardes, Voz Populi, de Blu Radio, tiene un formato similar al de La Luciérnaga. ¿Qué opina de ese espacio? —En la radio todos cabemos. Ellos no me pueden oír y yo no los puedo oír, por evidentes razones, pero creo que un país se beneficia mucho de tener opciones radiales y canales de expresión como Blu o RCN. No es la primera vez que me enfrento con Jorge Alfredo Vargas. Hemos mantenido una relación de cariño y respeto.

Usted dijo lo siguiente: “La verdad, lejana del cotilleo, es que no comulgo con la manera en que Gardeazábal accede a sus fuentes, ni en el tratamiento que le da a la información al aire”. ¿Puede ser un poco más concreto? —No le veo el misterio: cada quien escoge con quién se sienta en una mesa de trabajo donde hay información sensible para el país. Y elegí no estar con Gardeazábal. Cada director escoge a su equipo y mete las manos al fuego por quienes considera tienen las calidades éticas y profesionales para trabajar a su lado. El que quiera meter las manos al fuego por Gardeazábal, adelante. Yo, ni de fundas.

Gardeazábal interpreta su propia salida de La Luciérnaga “como un acto de homofobia”. —No hace mucho escribí una columna en El País de Cali, ciudad que, entiendo, queda muy cerca de Tuluá, defendiendo los derechos de la comunidad LGBTI, porque hasta en la adopción los apoyo. Y siempre he sido así al aire, y los oyentes me conocen. Pero hay gente que no oye los programas de los demás y solo lee sus propias columnas.

¿Le trasnocha mantener los índices de audiencia?—Nuestra propuesta está ahí para que el oyente la disfrute. Y sé que la audiencia tradicional del programa seguirá acompañando a Alexandra, Claudia, Chaparro, Polilla, Lokillo, Alerta, Laserna, Don Jediondo, Pascual, Daza, Risaloca, Revolcón, Machado, el Muelón, Liss… ¡Es que son tantos y todos tan berracos!

¿La audiencia de La Luciérnaga envejeció con el programa o se ha ido renovando? —La Luciérnaga le va midiendo el pulso al país y va marchando a un paso en el que el equipo responde a las noticias y el público también va evolucionando y creciendo.

¿La línea editorial promete ser gobiernista? —La Luciérnaga está para entretener, informar y defender a los colombianos. El día en que La Luciérnaga sea gobiernista o antigobiernista, no será La Luciérnaga sino El Grajo.

¿Cuáles son esos personajes de la vida pública nacional que son intocables en La Luciérnaga? —No han nacido.


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