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Caremonja el mejor amigo de Faustino Asprilla

Caremonja el mejor amigo de Faustino Asprilla

Revista Jet-set

Víctor Manuel Osorio y el Tino son amigos hace 30 años. El éxito de la serie La Selección, renueva la fama de este par de gocetas que le han metido varios goles a la vida. Caremonja dice que su amigo tiene un corazón gigante pero que las mujeres le ven algo más grande que las enamora.
amigo Faustino Asprilla. “Si hubiera sido futbolista sí, pero menos mal estudié publicidad”, bromea. Foto: ©Imagen Reina/13.
Por: Edición 26716/9/2013 00:00:00
Casi nadie conoce a Víctor Manuel Osorio, pero todo el mundo sabe quién es Caremonja. El publicista, ganador de seis premios en Cannes, es el mejor amigo de Faustino Asprilla y gracias a eso se hizo famoso en las rumbas del Parque de la 93 en Bogotá, donde a él y al Tino siempre se les veía rodeados de bellas y reconocidas mujeres. Igual pasaba en Parma, Italia, lugar en el que este par de compinches hicieron de las suyas en las fiestas y cenas del jet set europeo, cuando Faustino jugaba para el equipo local.

Víctor es el mejor imitador del Tino y le patrocina que cante Llorarás, de Óscar de León en todas las fiestas. Sus chistes inventados en las tardes de ocio en la esquina de los perros calientes Diony´s en Tuluá, le abrieron las puertas de Sábados Felices. Y sus dichos y coplas se popularizaron en el reality de televisión Nómadas en el 2005, donde compitió con Carlos ‘El Pibe’ Valderrama, Paula Andrea Betancur e Isabel Estrada.

Se conocieron en 1982 en los partidos de fútbol entre los barrios Alvernia y Popular de Tuluá, que siempre ganaban gracias a Faustino. Fue frente al Colegio Nazareth de Tuluá, en donde una novicia despeinada por el viento y el afán, sirvió de inspiración para ponerle el apodo de Caremonja. ?Este par de tulueños, que también comparten el año de nacimiento, son modelo 69, no se han separado desde que tenían 13 años. “Nuestra amistad ha perdurado porque nunca nos hemos condicionado, ni exigido. Tampoco nos hemos devuelto, ni cobrado lo prestado”, cuenta Víctor.

¿Han compartido novias? –En asunto de mujeres Fausto es la biblia. Una vez llamó a una exnovia mía a ‘caerle’ en mi nombre. Hoy estoy casado con ella: Carolina Gálvez. ¡Y a él todavía lo considero mi amigo!

¿Qué los ha hecho tan compatibles? –Nos gusta alegrar a la gente, generar encuentros con los amigos y la familia. Tal vez en lo único que no somos compatibles es en la talla de los preservativos: a él los míos le quedan descaderados, y a mí los de él largos de tiro.

¿Cuál ha sido el mejor viaje que han hecho juntos? –Dos semanas en Parma. Allí le pedí al dueño de un Sex Shop un vibrador triple XL. Aclaro que soy heterosexual, simplemente era un encargo que tenía que llevarle a mi abuelita.

¿Cuál es el momento más difícil que han vivido? —Cuando Fausto salió expulsado del mundial de Francia 98. Él llegó de París a Bogotá y nos embarcamos en un chárter rumbo a Cali. No sabía de qué hablar, hasta que me dio por decirle al piloto: “Ve, ¿este avión tiene caja negra?” Me contestó: “Si claro”. Le dije: “entonces de traquetear ni hablar”. Todos estallamos de risa. Trataba de hacerle olvidar al Tino ese momento doblemente aburridor. En ese entonces él jugaba en Newcastle y le preocupaba que podría pasar con el Parma, que acababa de comprar nuevamente su pase. Otro momento supremamente difícil fue una vez que decretaron Ley Seca por unas elecciones presidenciales, que casualmente nos cogió en Tuluá. Era fin de semana y en ningún lado nos vendían trago, fuimos a estanquillos, supermercados, tiendas, tienditas y cuchitriles, hasta que en un sitio accedieron. A la hora de pagar nos dimos cuenta que ninguno de los dos tenía efectivo, finalmente nos fiaron la botella. Luego nos preguntamos: “¿y qué, nos la vamos a tomar solos? Falta al menos un peluche” y fuimos a tocarle a una amiga de Fausto a la que más de uno le tenía ganas, pero no quiso salir. En cambio se nos pegó el marido y se nos chupó toda la bendita botella, ¡ah!, momento difícil, oiga.

¿El Tino lo ha hecho quedar mal alguna vez? —Estábamos en Génova Italia con Luigi Apoloni y otros jugadores del Parma disfrutando de unos deliciosos mejillones. Motor, otro amigo de Tuluá me pregunta: “Caremonja cómo se llama esto tan rico”. Lo volteé a mirar y procurando que no me oyeran le dije: “Vos si sos ñuco, pues ostras”. El chismoso de Fausto que estaba parando oreja les ha contado a todos los italianos y, claro, fui el chiste de la tarde.

¿Por qué cree que ha perdurado su amistad? —Nuestra amistad ha funcionado como un matrimonio, cuando el Tino y yo nos ‘casamos’, lo hicimos también con las familia de cada uno. Con Diego, el papá de Fausto, nos íbamos para una discoteca en Tuluá, él con una novia que tenía y yo con una enamorada de turno, nos reíamos y nos prendíamos, hasta que comenzábamos a hablar en ‘lengua pegada’, ahí sabíamos que ya era el momento de irnos.

¿Cómo define el humor de los dos? —Repentista, espontaneo, fresco y relevante al momento. Al ver una mujer obesa Fausto me comenta: “Caremonja, mirá el cuerpazo de esa pelada”; yo le digo: “Pero si está regorda”; y él me contesta: “Por eso, mirá el cuerpazo que tiene”.

¿Cómo se ven en la serie, La Selección? —Impecablemente representados, Ómar Murillo tiene gestos muy calcados de Fausto, además físicamente se parecen. Julián Caicedo con sus apuntes repentistas y dichos oportunos es igual a mí.

¿Se reactivó su popularidad? —Se reactivaron amigos de los que hacia rato no sabía. También aparecieron Datacrédito y la DIAN. Pero lo más valioso es que en Colombia se reactivó un lindo valor, la amistad.

¿Qué planes tienen para la vejez? —De viejos nos imaginamos pescando, no sé si bebiéndonos unos tragos, porque de pronto a esa edad lo único que podremos tomar será “caltrate”.
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