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Eva Rey, la sabelotodo

Eva Rey, la sabelotodo

REVISTA JET-SET

Eva lo sabe, así se llama la nueva sección que la periodista española tiene en Noticias RCN, en la que con su picante estilo habla de política y desnuda la realidad nacional. Eva sabe de todo: de la actualidad nacional, de farándula y sobre todo de sexo. Siempre está bien informada.
Debido a la extrovertida personalidad de Eva los políticos la buscan para contarles sus secretos. “Ellos me ven como una mujer complicada que no va con maldad”, dice. Tiene amigos uribistas y santistas y apoya el proceso de paz.
Por: Resvita Jet-Set10/8/2016 00:00:00

“Aquí la política es muy acartonada y cuadriculada, en otros países no es así. A los políticos colombianos les hace falta relajarse y mostrar otras facetas de su vida. Ellos creen que esto les resta credibilidad y es mentira, lo que les da son votos”. Con esa filosofía Eva Rey logró que en el magazín que presentaba junto a Alejandra Azcárate, Descárate sin evadir, David Barguil, presidente del Partido Conservador, les describiera la ropa íntima que iba a usar su futura esposa María Paz Gaviria en la luna de miel, y que el ministro del Posconflicto Rafael Pardo les contara de la vez que probó la marihuana.

El programa salió del aire y a Eva le propusieron tener una sección política en Noticias RCN de las siete de la noche con ese picante que le imprime a lo que hace. En Eva lo sabe, la intrépida periodista habla de la paz, de la polarización que hay entre Santos y Uribe y el ‘detrás de cámaras’ de los partidos políticos. “Soy muy intensa y pesada. Tengo a los congresistas y ministros hartos de mí, todos los días los llamo a preguntarles qué ha pasado”, dice con su irónico humor. Su sección se ha convertido en una piedra en el zapato para algunos padres de la patria que pagan escondederos a peso cuando la ven aparecer. “Una vez Roy Barreras me llamó a reclamarme por una cosa que dije y le contesté que mientras no fuera mentira no tenía por qué enfadarse. Cuando doy una noticia que involucra a dos personas, me pasa mucho que las dos me llaman después a decirme que estaba favoreciendo al otro”.

Es de la escuela de los que no se toman la vida tan en serio y se ríen de quienes lo hacen. Así como hay gente a la que le gusta su estilo hay otra que no le cree. En la calle algunas personas la llaman maleducada por la desfachatez con la que dice las cosas. “Es que lo soy, hablo muy mal. Cuando me enfado me cago en Pepito y se me salen todas las españoladas”, dice, sin asomo de arrepentimiento.

Le gusta la pantalla porque le da visibilidad, pero no se come el cuento de la bomba sexy: “No soy ni Natalia París ni Laura Acuña, no tengo culo ni tetas. No vivo acomplejada con mi cuerpo, claro que si me comparo con las otras que salen en la tele digo: ¡‘Dios mío, madre de Dios’! “Todos los días pienso tengo que hacer ejercicio y adelgazar, pero luego no le doy tanta trascendencia a eso”, dice, mientras el maquillador le pone pestañas postizas. Por las mañanas sale a trotar al parque con su perro Bruno, que es el “macho de su vida”; y dos veces a la semana se ve con una entrenadora personal.

Eva ha hecho todo lo que ha querido en la vida, ha sido periodista de radio y televisión, y escribió un libro que se titula Levantando polvo, un manual de seducción para principiantes del que ahora se avergüenza. “Las mujeres estamos en un momento de la vida en que si queremos tener sexo lo pedimos sin problema. Ya no es el hombre quien manda ni el que nos cachonea, nosotras también podemos hacerlo”. Lleva tres años de novia con un ingeniero colombiano que no tiene nada que ver con el medio. “Soy una mujer de pareja, antes de esta relación duré seis años conviviendo con alguien y cuatro con otra persona. Es decir, que toda mi vida he tenido novio, parezco boba. Obviamente me he pegado mis gustos para el cuerpo de vez en cuando, tampoco voy a decir que no”, cuenta. En ese tema es más conservadora de lo que se ve en televisión, donde aparece con minifaldas y mostrando sus largas piernas. “La gente tiene una imagen mía que no es, soy tierna y sensible, me gusta que me consientan y estén pendientes de mí”. Evade hablar de su intimidad porque cree que no es un tema que le interese a la gente. No tiene hijos ni tampoco está entre sus planes ser mamá.

La libertaria española, de 38 años, aterrizó en Colombia hace diez y dice que por ahora aquí se queda. “Me gusta mucho este país, el sentido del humor que tenéis, le hayan un doble sentido a todo, a las cosas malas siempre terminan encontrándole la gracia. Nos parecemos en que disfrutamos sentándonos a la mesa y pasamos horas comiendo y bebiendo”, dice, con el seseo español. Para ella no hay nada más rico que salir a tomarse unos vinos con sus amigos, oír música electrónica y hablar de política.

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