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Nicolás Santos, un financiero  con alma de atleta

Nicolás Santos, un financiero con alma de atleta

REVISTA JET-SET

El hijo de Hernando Santos Calderón quedó en el puesto 35 en la Maratón de Nueva York, entre 50.229 atletas que corrieron este año. Es la primera vez que un colombiano ocupa este puesto en la carrera. Quedó a 22 minutos, 4 segundos del ganador, Stanley Biwott, de Kenya.
Este atleta amateur ha corrido en dos oportunidades la Maratón de Nueva York. La primera en 2006, cuando hizo el peor tiempo de su carrera, y este año, en el que rompió su propio récord y fue el primer colombiano en llegar a la meta.
Por: 19/11/2015 00:00:00
Cuando a Martina, la hija de Nicolás, le preguntan en el jardín infantil a qué se dedica su papá, contesta: “A correr”, pues es lo que lo ve hacer todos los días. Aunque eso no es del todo cierto, pues Nicolás Santos se gana la vida como asesor financiero, sí tiene un hobby desde hace diez años: el atletismo. Acaba de participar en la Maratón de Nueva York, una de las más exigentes del mundo, donde ocupó el puesto número 35 entre 50.229 atletas, con un tiempo de 2 horas, 32 minutos y 38 segundos, un registro sorprendente para un aficionado. Llegó a 22 minutos y 4 segundos del campeón, fue el ganador entre los colombianos y el segundo mejor latinoamericano, solo superado por el mexicano Juan Barrios, que llegó en el puesto 12.
La primera vez que Nicolás, de 36 años, corrió una maratón fue precisamente la de Nueva York en 2006, donde hizo un tiempo de 3 horas y 38 minutos, el peor de toda su carrera deportiva. Este año fue su segunda vez y la expectativa era bajar de 2 horas y 34 minutos. Durante la carrera siempre se dio cuenta de que lo iba a lograr, pero jamás se le cruzó por la cabeza que llegaría de 35. Solo se enteró en la meta cuando vio su celular y encontró un WhatsApp en el que le contaban que había llegado en esa posición y leyó los mensajes de felicitación de su entrenador, Santiago Rodríguez, con quien diseñó el plan con una exactitud casi milimétrica. En medio de la entrevista, Nicolás muestra en su celular los tiempos que presupuestaron juntos y un cuadro con las rutinas de ejercicios que él le mandó antes de la competencia. “Yo hago todo lo que Santiago me dice. Los atletas, por lo general, cometen el error de oír a varias personas, yo solo le hago caso a él”.
Santos cuenta que mientras corría el trayecto de 42 kilómetros y 195 metros –la misma distancia que hay entre Bogotá y la plaza de Sopó, por la Autonorte–, pensaba en los sacrificios que ha tenido que hacer: las levantadas a las 5:00 de la mañana a entrenar todos los días. Así llueva, truene o relampaguee, los lunes, miércoles y viernes hace dos horas de ejercicio en el gimnasio de su casa; los martes y jueves entrena en el club El Nogal; y los domingos corre por montañas, donde ha ganado la mayoría de competencias. 
Esta ocasión tuvo una motivación especial: corrió por primera vez ante la mirada de sus dos hijas: Martina, de 3 años, y Emilia, de 18 meses. Su esposa, Ana Isabel Ardila, y las niñas se ubicaron en el kilómetro 26 para verlo pasar con una pancarta que decía: “Ánimo papito, eres nuestro campeón”, que fue una sorpresa para él. Confiesa que estaba tan entusiasmado con la compañía de su familia que un día antes de la carrera no se quedó descansando en el hotel, como lo hace siempre, sino que se fue a ver el show del Rey León. 
Su esposa es ingeniera industrial de la Universidad de Miami y tenista por hobbie, por eso entiende y respeta la pasión de su marido por el deporte. “Nico es la persona más disciplinada que conozco. Una vez estábamos de vacaciones en Bocas del Toro, en un hotel que queda sobre el agua, y él se iba todos los días en la lancha de los empleados al pueblo, corría y se devolvía”, cuenta Ana Isabel. “Ella es la más partner, me cocina y cuando tengo competencias me empaca la maleta con los menús y los batidos que me tengo que tomar”, recalca Nicolás, quien le atribuye gran parte de su éxito a una alimentación sana: “Como muy pocos dulces y no consumo harinas de noche. Desayuno con suplementos de Herbalife que me ayudan a no sentirme cansado. Tampoco tomo gaseosas ni trago. Como verán, soy superaburrido”, dice. 
Nicolás es hijo de Hernando Santos Calderón y nieto de Hernando Santos Castillo, uno de los fundadores de El Tiempo. “Yo antes era dueño de restaurantes, pero a raíz de la venta del periódico los vendí, pues mis prioridades cambiaron. La familia empezó a pedirme que le ayudara a manejar sus finanzas”. Con su socio abrió Ikalon, una oficina con la que asesoran a nueve familias, entre ellas algunos de los Santos, en la administración de su patrimonio. Su profesión y su hobby tienen un común denominador: dejar buenos números, tanto en el papel como en el cronómetro. “Mi papá sabe que corro bien, pero todavía no ha dimensionado lo de Nueva York. Que yo haya quedado de 35, entre más de 50 mil, lo ayuda a ponerse en contexto, pues eso es un ‘jurgo’ de gente”.
Ahora el foco de Nicolás está puesto en la Maratón de Londres, que será en abril del próximo año, en la que espera bajar de las 2 horas y 30 minutos. Para lograrlo, debe entrenar muy duro y pedirles a los santos que le hagan el milagrito.

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