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En el Parque de la 93 los murales de Andrés Molina

En el Parque de la 93 los murales de Andrés Molina

Revista Jet-set

El artista es el encargado de cambiarle la cara a la fachada de La Puerta Grande. Sus obras en otros bares y restaurantes como Lipstick, Habana 93 y La Gallerie, han hecho de este pintor empírico uno de los muralistas más reconocidos entre los amantes de la rumba y la buena mesa en Bogotá.
Andrés Molina tardó un mes en pintar este mural, que reproduce El cuarto estado, obra del italiano Giuseppe Pellizza. Permanecerá en la fachada de La Puerta Grande hasta septiembre. Fotos: ©Gerardo Gómez/13
Por: Edición 26429/7/2013 00:00:00
Los murales del restaurante español La Puerta Grande son parte del colorido paisaje que rodea el Parque de la 93 en Bogotá. Cada dos meses, Andrés Molina presenta ante los ojos de los transeúntes una obra de arte que se va completando poco a poco. El bogotano se jacta, sin aspavientos, de ser el pintor más afortunado. “El encanto de pintar en la calle es que la gente que pasa se queda mirando, me pregunta y hasta me critica. Todo el tiempo se relacionan conmigo y eso es invaluable”, cuenta.

El artista, quien estudió un par de semestres en la Facultad de Artes de la Universidad Nacional, trabaja de la mano de Juan Pedro San Segundo, uno de los dueños de La Puerta Grande. Él lo buscó después de ver un dibujo pintado a mano que hizo en la camisa de Silvestre Saiz Cortazar, chef de su restaurante.

Andrés ya tenía en su hoja de vida clientes como la banda de salsa La 33 o de música electrónica como Diva Gash. Pero su carta de presentación fue el primer mural que hizo en Bogotá en el restaurante Habana 93.

Su entrada a La Puerta Grande fue con el mural de Halloween de 2010, después dibujó un elefante con un moño rosa en la cabeza para celebrar la Navidad del mismo año. El concepto y las ideas vienen de Juan Pedro, este alemán criado en España que desde hace tres años es su jefe, “él siempre se preocupa porque los mensajes sean positivos. Cuando se rumoraba que el mundo se iba a acabar en diciembre de 2012, me pidió que hiciera una fachada alegre, con un letrero que dijera: ‘Bienvenido 2013, ¡Te estábamos esperando!’”, recuerda.

Dice que ya perdió la cuenta de cuántos murales ha hecho. Para él cada propuesta es un reto, y la que llega se convierte en la competencia de su antecesora. Hace una semana terminó la reproducción de la obra de Giuseppe Pellizza, El cuarto estado, el mural más grande que ha pintado, en el que se tardó un mes. El plan es dejar que los rumberos y amantes de la buena comida lo disfruten hasta septiembre.

Mientras pasa este tiempo, el artista de 32 años viajará a Santa Marta. Se va a crear el concepto y a dibujar las paredes del nuevo hostal de Juana Roa, dueña de Bonnie & Clyde, uno de los restaurantes más exclusivos del centro histórico de la bahía más linda de América.
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