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En el Día del Padre Jet Set presenta abuelos, padres e hijos cortados por la misma tijera

En el Día del Padre Jet Set presenta abuelos, padres e hijos cortados por la misma tijera

REVISTA JET-SET

La vena política, artística, empresarial y periodística de cinco destacados patriarcas del país estará a salvo por cuenta de sus hijos y nietos. Jet-set los reunió para hablar de sus legados que son parte de la conexión de tres generaciones de colombianos talentosos y emprendedores.
Los De la Calle son especialmente unidos, viven cerca y cuando Humberto no está en el Gobierno trabaja en el bufete de abogados de José Miguel. Con los nietos –Lucas de 12 años, Felipe de 7 y Pedro de 4–, se ve los fines de semana y suele explicarles asuntos de política y del proceso de paz.
Por: 12/6/2015 00:00:00
Los De la Calle
Dinastía de abogados
En casa de los De la Calle, cualquiera podría ser el Día del Padre. Son tan unidos y viven tan cerca que se ven casi todos los días, cuando al jefe del equipo negociador de la paz está en Bogotá. Y así ha sido siempre: en una época, Humberto y José Miguel se iban juntos por las mañanas a la Universidad del Rosario, porque uno era profesor y el otro estudiante. En otro feliz giro del destino coincidieron en Londres cuando el padre era embajador y el hijo fue contratado y trasladado por la reaseguradora Willis a Inglaterra.
Por aquella época aún no había llegado a este mundo la prole de descendientes que promete continuar con esta dinastía de estirpe liberal, originaria de Caldas. Pero fue por ese entonces que José Miguel se casó con Patricia Aparicio y después nacieron Lucas, Felipe y Pedro, con quienes el abuelo tiene didácticas conversaciones sobre la paz en Colombia, tema que también a ellos les inquieta y sobre el que le preguntan constantemente, sobre todo Felipe, de los tres, el que quizás haya heredado con más certeza la vena jurista de esta familia de abogados. Pero como eso no es algo que por lo pronto le preocupe al padre, se dedican a jugar fútbol, algo en lo que sí coinciden desde ya, sin tener que pensarlo. Ya vendrán otros tiempos cuando los De la Calle Aparicio se sienten a discutir sobre política, como lo hacen Humberto y José Miguel, con toda tranquilidad y respeto para expresar acuerdos y desacuerdos. Pero todavía falta.
Los Santos
El buen tiempo en familia
Rafael, hijo de Hernando Santos Castillo y Helena Calderón, define la relación con su hijo Diego como “de altibajos”. La llegada de sus primeras nietas, Raquel y Carlota Santos de la Torre, han sido la excusa perfecta para afianzar los lazos familiares. “Tengo el pretexto para verlas y, de paso, encontrarme con mi hijo”, cuenta con franqueza. Los periodistas se tratan como un par de viejos amigos, comparten su afición por la lectura y un particular gusto por las hormigas santandereanas. Pero lo que más los une son las películas de Woody Allen, que les dan material para largas e interesantes charlas. No siempre están de acuerdo y eso no ha sido problema. Por fortuna nunca coincidieron como jefe y subalterno en el periódico El Tiempo, en donde Rafael fue director de publicaciones los últimos tres años, antes de la venta del periódico familiar a la organización Luis Carlos Sarmiento Angulo, y Diego hoy se desempeña como gerente de contenidos digitales. El único trabajo que los une es malcriar y dejarse consentir de las niñas, quienes bautizaron a Rafael “como el abuelo Nonó”. “Ser abuelo no me ha deprimido, al contrario, es un pretexto más para envejecer bien”, comenta Rafael quien está lejos de sentirse viejo. “La paternidad nos ha acercado más que nunca”, concluye Diego.
Los Triana
Su detrás de cámaras familiar
Como buenos directores, los Triana tienen perfectamente planeado cada Día del Padre. “Por lo general nos juntamos y, como somos tolimenses, mandamos a hacer una gran lechona con insulso para el almuerzo, y por la tarde nos gusta el chocolate con quesillo y achiras”, cuenta Rodrigo. Este año no saben cómo van a celebrar, porque la mitad de los hijos y nietos de Jorge Alí están fuera del país. 
La relación de Jorge Alí y Rodrigo es de camaradas. Cuando hablan, se miran y reflejan la complicidad que empezó cuando Rodrigo era un niño y acompañaba a su padre a las giras de teatro y los rodajes de sus películas. “Es una situación natural en nosotros”, dice Jorge Alí, “y profesional”, completa Rodrigo: “Trabajar con mi padre siempre ha sido un placer, nos gustan las mismas cosas, compartimos la misma estética y además nos divertimos”. Pero ese es su sello. Cuentan que quienes trabajan con ellos en Dramax, la productora de cine, teatro y televisión, se sorprenden porque dicen que se mueven de la misma manera, que tienen la misma voz, y hasta las mismas muletillas al hablar. Lorenza los oye con atención y después de un rato comenta que les gusta cantar y pintar juntos. Su orgulloso padre revela que ella, que tiene la vena artística de los Triana, resultó buena compositora. 
Los Calle
Pasión masculina por la moda
Si Arturo Calle hubiera querido entregar la gerencia de sus almacenes de moda masculina en los años 80, el menos indicado para asumir este cargo habría sido Carlos Arturo, su primogénito. Acababa de graduarse en la Facultad de Medicina en la Javeriana y recién había abierto un consultorio en Bogotá. Sin embargo, el galeno no se divertía en las cuatro paredes de aquel trabajo que, con el tiempo, empezó a combinar con el de vendedor en las primeras tiendas que abrió su papá.
Así, poco a poco se metió en los asuntos empresariales y decisivos que lo condujeron a la gerencia de esta empresa, que hoy cuenta con 81 tiendas en todo el país, Panamá, Costa Rica y Salvador. Hace unos meses diversificaron sus productos con el lanzamiento de Arturo Calle Kids, con una inversión que llegó a los 1.300 millones de pesos. En este escenario entró la nueva generación de los Calle, con el pequeño Lorenzo, hijo de Carlos Arturo. El niño, de 7 años, posó para el catálogo y afiches publicitarios de esta nueva línea.
Arturo Calle y su hijo mayor viajan por el mundo en busca de las nuevas tendencias masculinas y las dinámicas de este negocio que conocen por ferias como las de Nueva York, Shanghái, Milán y París. “Mi padre es incansable. Me acostumbré a sus llamadas en la madrugada o los domingos cuando se le ocurre un proyecto. No lo visualizo pensionado o retirado en la finca”, dijo el gerente de la marca Arturo Calle. 
La celebración del Día del Padre entre ellos siempre es alrededor del patriarca que empezó su imperio en el almacén La Camisita, en el populoso sector de San Victorino, en Bogotá. Aquella tienda que tenía cuatro metros cuadrados la compró por 10 mil pesos.
Los Cabrera
Una familia como de película
Sergio Cabrera es un papá sui géneris. A sus 65 años se ha casado tres veces y tiene cuatro hijos: Lilí y Valentina, fruto de su relación con la actriz Florina Lemaitre; luego tuvo a Raúl con la española Ruth García; y, hace tres años y medio, a Amalia, con la portuguesa Silva Jardim, con quien vive. Lo mejor es que todos se la llevan superbién y celebran juntos las fechas especiales, como el Día del Padre. Tratan de reunirse por lo menos una vez al mes en la casa de Sergio para hablar de lo divino y lo humano, ver películas y cocinar en familia. “Mi papá es muy buen chef, nos prepara una sopa china deliciosa”, cuenta Valentina, de 31 años, quien se acaba de graduar de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Jorge Tadeo Lozano. El cineasta disfruta mucho del tiempo que pasa con sus hijos, de quienes todos los días aprende algo. “No he tenido más porque es difícil económicamente y eso le cambia a uno mucho la vida, pero si por mí fuera tendría por lo menos 12”, dice.
Por otro lado, Sergio se siente muy afortunado por tener a su papá todavía vivo. Fausto tiene 91 años y es un abuelo amoroso. “De él aprendí todo lo que sé de cine. Ahora me siento muy feliz de que haya podido ver mi más reciente película, Todos se van”. Su relación siempre ha trascendido de lo personal a lo profesional. Fausto dirigió a Sergio, cuando este apenas era un niño, en varias obras de teatro y programas de televisión; y años más tarde se invirtieron los papeles. Fausto ya se retiró pero Sergio dice que le gustaría darle trabajo de nuevo porque es muy buen actor.

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