Suscríbase

Reciba en su correo nuestras noticias y entérese de lo último de los famosos.

Elsa Lucía Arango tiene contacto directo con el cielo

Elsa Lucía Arango tiene contacto directo con el cielo

REVISTA JET-SET

El entonces presidente Uribe fue su paciente y la puso de moda, ahora sorprende con su libro Mundos invisibles, en el que enseña a sobrellevar el duelo y a ver la muerte con otros ojos. A pocas semanas de su lanzamiento, el texto de esta médica alternativa ya está en la lista de los más vendidos.
La médica alternativa tiene su consultorio en La Calera, pero a su agenda ya no le cabe una cita más. Por eso decidió compartir su experiencia a través de sus dos libros, Experiencias con el cielo y Mundos invisibles.
Por: Revista Jet-set.8/3/2017 11:38:00

Hace diez años, Elsa Lucía estaba en un áshram en India, entró a un templo de la Madre Divina y mientras rezaba una oración sintió cómo su espíritu se desprendía del cuerpo y viajaba al cielo. “Nunca había experimentado algo así, tenía los pies en la tierra, pero mi ser estaba en un jardín luminoso, con muchos árboles, y tuve una sensación de ser amada que nunca voy a olvidar. Me impactó mucho ver que ese lugar tiene una estructura: hay paisajes, bibliotecas, templos, casas, carros, la diferencia es que allá todo es bellísimo”, cuenta. Ese día comprobó la existencia de ese Mundo invisible como bautizó su segundo libro que ya está en los primeros lugares de venta en las librerías de Colombia.

Foto: revista impresa.

Desde muy niña en su casa le enseñaron que el cielo existe y que no hay que tenerles miedo a los muertos sino a los vivos. Su tío Tomás Escobar –un reconocido sanador del viejo Caldas– y su hermana María Isabel veían espíritus; y para ella, lo raro, era no poder hacer lo mismo.

Su primera visión ocurrió después de los 30 años mientras estaba en consulta con una paciente, quien había perdido a su hijo en un accidente y empezó a ver cómo se formaba la imagen de un muchacho, dentro de una nube blanquecina, que tenía un globo de fiesta en la mano. “Le dije que su hijo estaba en la sala y que decía que venía por un cumpleaños. Ella dejó de llorar y me contó que al día siguiente cumplía años su otra hija”. Ese muchacho le abrió una puerta muy especial para seguir viendo seres sutiles. “Recibo mensajes que yo llamaría telepáticos. A veces escucho frases, las cuales pueden estar acompañadas de imágenes visuales que me explican la idea”.

Lea también: "No me enamoré del hombre del teléfono", Margarita Rosa de Francisco

Al comienzo solo podía ver los seres luminosos hasta que un día su hermano, escéptico en estos temas, la llamó a contarle que había tenido un sueño con su mamá en el que le decía que ella iba a tener que ayudar a mucha gente a pasar al cielo. En ese momento no entendió el mensaje, pero luego empezó a ver personas en colores negros o grises, que estaban en el limbo o en el purgatorio, y necesitaban un empujón para llegar al otro lado. “A veces se quedan ahí porque la gente no los deja ir; pero ojo, dejarlos ir no significa cortar la comunicación. A ellos les encanta que les hablen y les cuenten qué hicieron durante el día. Lo que no está bien es decirles: “¿Por qué te moriste?” o “Sin ti no puedo vivir”. Lo apropiado es: “Desde ese lugar donde estás acompáñame, siento tu cariño y quiero abrirme a tus vibraciones”.

Foto: Karen Salamanca. Producción: Carolina Álvarez Tavera. Maquillaje: Daniela Londoño. 

Elsa asegura que tampoco está mal pedirles ayuda, solo que hay que saber cómo hacerlo para no agobiarlos. “Cada vez que nos conectamos con ellos es como si abriéramos un skype, ellos saben qué está pasando pero no son nuestros escoltas ni nuestros espías. Si yo un día estoy peleando con mi marido, mi mamá que ya murió no tiene por qué saber; pero si le digo ayúdame a resolver esta situación, seguramente lo va a hacer”.

Según esta médica alternativa, la clave para comunicarse con estos habitantes invisibles está en aprender a identificar esas señales que envían a través de la letra de una canción, una cita de un libro, olores, o por un animal, como en el caso de Marta, una de sus pacientes: “Desde el mismo día de la muerte de mi marido, un petirrojo ha sido la señal de mi lazo con Ernesto; aparece cada vez que necesito sentir que lo que construimos no se destruyó cuando él se fue, que sigue presente en mi vida y puedo contar con él. A comienzos de la primavera en Washington, en un momento de sensación de soledad, le pedí a Ernesto que se manifestara. Era una mañana gris y lloviznaba; estaba en mi cama y decidí olvidarme de Ernesto y leer un poco. Cuando me levanté abrí la cortina del cuarto y ahí, en una rama, al frente, estaba el petirrojo”, cuenta en el libro.

Lea también: Ricardo silva estrena libro infantil

Historias como estas han llevado a pensar a Elsa Lucía que no es la única que tiene el don de comunicarse con los muertos. “Hacerlo es fácil, la meditación es básica y hay que tener hábitos de vida saludables”. Ella practica dos veces al día ‘chi kung’ y es vegana. Aclara que no es médium, sino alguien que ayuda a las personas en sus procesos de vida o a superar sus duelos en su consultorio en La Calera, que vive lleno, o a través de sus libros.

Foto: Karen Salamanca. Producción: Carolina Álvarez Tavera. Maquillaje: Daniela Londoño. 

Cuenta que escribió el primero, Experiencias con el cielo (2015), pensando en que nadie lo iba a leer y en menos de dos semanas ya era best-seller. Después de eso muchas personas empezaron a hacerle preguntas y por eso decidió publicar el segundo. “Es un tema que interesa y que no hay que dejarlo oculto, porque mantenerlo así ha hecho que mucha gente sufra”, asegura con esa misma voz dulce con la que les habla a sus pacientes que la buscan para que les ayude a manejar sus emociones y, de paso, a conectarse con sus seres queridos. “Ellos solo aparecen cuando tienen algo importante que decir, no están jugando ni yo tampoco, esto es algo por lo que siento un enorme respeto”.

No le importa que la tilden de loca o de charlatana, es consciente de que este tipo de experiencias no son fáciles de asimilar y que por eso generan reacciones. Al principio intentó quedarse callada pero al ver el gran alivio que sentían sus pacientes cuando ella les contaba lo que estaba viendo, no pudo cerrar el canal. Ahora, sin importar si el mensaje es positivo o negativo, siempre lo da.

LO MÁS VISTO