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Elsa Lucía Arango, conectada con el más allá

Elsa Lucía Arango, conectada con el más allá

REVISTA JETSET

Desde hace más de 30 años la médica alternativa Elsa Lucía Arango recibe en su consultorio a presidentes, ministros, empresarios y otras importantes personalidades del país. Encontrar un espacio en su agenda es complicado, pero con su libro Experiencias con el cielo espera que más colombianos se acerquen a su especialidad: la comprensión de la muerte, el duelo y la vida en el más allá.
El prólogo del libro fue escrito por el reconocido médico Santiago Rojas, quien además es su paciente. Elsa Lucia Arango empezo a darle vida a su libro el día de su cumpleaños. El 26 de febrero de 2014 accedió a la propuesta de la editorial Random House.
Por: 12/2/2015 18:00:00
Su madre, quien falleció un poco antes de cumplir 80 años, fue la inspiración de Experiencias con el cielo, el libro de 250 páginas que escribió con el amor y la tranquilidad ante la muerte que ella le inculcó desde la infancia.
“Mi mamá quedó huérfana a los 12 años y esa situación le dio otra perspectiva. Nos enseñó que las personas que se han ido nos siguen cuidando y se pueden comunicar con nosotros. En mi familia era normal oír que mi abuelo, quien fue un médico muy respetado en Manizales, curaba a través de espíritus. Mi tío Tomás también hablaba con las personas fallecidas y traía mensajes clarísimos de ayuda”, recuerda.

Elsa Lucía nunca sintió miedo del contacto de sus familiares con personas muertas ni pensó que ella tuviera esas facultades de comunicación. “En mi niñez me decían que el cielo existía y que los seres queridos que estaban allá nos ayudaban. Pero de ahí a verlos en mi consultorio había todo un proceso”. Hace unos años, por motivos que ni ella misma tiene claros, comenzó a ver a familiares de sus pacientes que habían fallecido. Estas apariciones esporádicas empezaron a formar parte de su terapia y se dio cuenta de que realmente alivian a la persona en consulta.

La primera “experiencia con el cielo” la tuvo con su paciente Patricia Orozco de Goldstuecker, una madre que vivía un duelo por la muerte accidental de su hijo Mauricio. “Ella lloraba mucho y yo sentía una compasión muy fuerte. Me preguntaba cómo sanar a esta mujer que tenía el corazón desbaratado. Entonces decidí orar. Al rato, detrás de ella se empezó a formar la imagen de un joven luminoso y alegre, que tenía en la mano un globo de fiesta. Le dije a la paciente que su hijo estaba en la sala y que me decía que venía por un cumpleaños. La señora dejó de llorar y me contó que al otro día cumplía años su otra hija”, recuerda Elsa. Aclara que lo que ve no es el resultado de ningún tipo de alucinógeno. “Mi peor exageración es un amaretto”, bromea.

Con el tono de voz suave que la caracteriza, cuenta que sus pacientes no van siempre en búsqueda de alivio por un duelo. Muchos llegan por un fuerte dolor de espalda, una afección en el colon o un problema de asma. Pero muchas veces, después de la terapia, se evidencia que sus enfermedades tienen que ver con un trauma antiguo por la muerte de algún ser querido. En el libro también resalta que casi nadie sabe morirse bien. Con estas experiencias ha aprendido que los muertos necesitan que los acompañemos porque a ellos también les costó abandonar a su familia y ver que fueron la causa del desastre y la fractura familiar. Según ella, hay mucha gente que se desprende y que no puede pasar al cielo. Se quedan en los planos intermedios, como en el que algunos llaman purgatorio. “Si se murió una tía es bueno decirle: ‘Muchas gracias, te queremos mucho y esperamos que los seres de luz, ángeles o guías espirituales’ —como se les quiera decir— te ayuden en tu viaje’. Es como si alguien te acompañara al aeropuerto y cargara las maletas. Además, allá no hay inmigración complicada, al contrario, es un ingreso fácil”, recalca.

Su idea de la muerte es celebrar que se llega de nuevo al hogar, al cielo. Reconoce que obviamente es doloroso no volver a ver a la persona en su cuerpo físico, pero enfatiza que si las personas aprendieran que simplemente con cerrar los ojos se pueden conectar con su amor, estarían más tranquilas. Elsa dice que los seres queridos que están en el cielo inspiran a los que se quedan en la tierra a hacer cosas. “Por ejemplo, te entran unas ganas de ir a cine y ves exactamente la película sobre el tema que tú necesitas. O vas a una librería y encuentras el libro que ellos saben que te puede servir en alguna situación que estés viviendo. Lo importante es tener el corazón abierto, porque si no es así, ellos pueden enviar mil mensajes y no van a ser escuchados”.

Antes de irse a su próxima consulta, Elsa asegura que este es un momento especial en la vida de la humanidad. Dice que hay muchas personas que han regresado de la muerte con la instrucción de que escriban sobre la existencia del cielo. “De la lista de The New York Times, fácilmente seis libros que han sido best sellers son sobre este tema. Se están abriendo cabinas telefónicas para hablar con Dios, para hablar con el cielo y con nuestros seres queridos”, concluye.
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