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Ellen DeGeneres poder gay

Ellen DeGeneres poder gay

Revista Jet-Set

La personalidad más querida de la televisión gringa es abiertamente lesbiana, una señal de los vientos de cambio que parecen soplar en la sociedad estadounidense.
Ellen, de 55 años, con su esposa, la actriz australiana Portia De Rossi, de 40. Se casaron en 2008 y hoy son una de las parejas más perseguidas por la prensa en la alfombra roja. Ambas practican el “veganismo” y viven en Beverly Hills. Foto: Look Press Agency.
Por: Edición 27416/12/2013 00:00:00
Hace 16 años, Ellen DeGeneres reconoció en el talk show de Oprah Winfrey que era gay. Por esos días era la protagonista de Ellen, una de las comedias de televisión más exitosas de los años 90, de modo que la confesión se volvió un asunto de trascendencia nacional en Estados Unidos. Si bien se deshizo de la carga de ocultar su verdadera identidad, la actriz y comediante tuvo que lidiar entonces con las represalias a raíz de su decisión, calificada de valiente por unos, mientras que voces conservadoras o retrógradas la bautizaron “Ellen Degenerada”. Cuando el personaje de su comedia también salió del clóset, los ratings bajaron y los directivos del canal ABC, al parecer incómodos con el lesbianismo del personaje, cancelaron el programa. La presentadora no volvió a encontrar trabajo en tres años, lo cual la llevó a una profunda depresión.

Hoy, la historia es bien distinta. De gay rechazada ha pasado a ser uno de los personajes más queridos por los gringos, a quienes les fascina el humor que ella derrocha en The Ellen

DeGeneres Show, estrenado hace diez años. Con 3,5 millones de televidentes diarios, es uno de los cinco programas más vistos de Estados Unidos en horario diurno. A las graciosas salidas de la artista, se les suma el hecho de que por su set pasan las caras más conocidas de Hollywood, como Jennifer López, Sofía Vergara o Ashton Kutcher, así como cantantes de la talla de Madonna,

Lady Gaga o Justin Bieber. La primera dama Michelle Obama ha sido varias veces su invitada.

El cariño que despierta Ellen se hace palpable en el fenómeno que es en las redes sociales. Su canal en YouTube ha llegado a las 1700 millones de vistas, mientras que en Twitter tiene 18 millones de seguidores, que admiran su confianza en sí misma. Según Forbes, es la novena personalidad más influyente del mundo en Internet.

Cuando no están pegados al televisor viéndola cantar, bailar y hacer toda suerte de gracias con sus invitados, los admiradores de Ellen siguen con mucha atención su vida sentimental. Desde que salió del clóset, han sido muy publicitados sus romances con la actriz Anne Heche, quien luego se casó con un camarógrafo, y Alexandra Hedison. En 2008, su boda con la actriz australiana Portia De Rossi también suscitó grandes titulares y hoy la pareja es una de las más asediadas por los fotógrafos en la alfombra roja, cuando salen a la calle o de vacaciones. La humorista es tan prestigiosa que es la única mujer que ha presentado los Premios Óscar, además de Whoopi Goldberg, y repetirá en 2014.

La popularidad de Ellen, además, ha sobrepasado las fronteras de la televisión. Su interpretación de Dory en la taquillera cinta animada Buscando a Nemo le ha valido premios y va camino de convertirse en un imperio que produce libros, música y todo tipo de mercancías bajo la marca Ellen DeGeneres.

Hace unos años, que una lesbiana fuera el centro del tal fenómeno era impensable en el puritano Estados Unidos, que nunca ha ocultado sus resquemores hacia la homosexualidad. Oprah Winfrey, la mujer más rica e influyente de la televisión gringa, no se atrevió a salir del clóset en el culmen de su carrera, a lo mejor porque temía que la intolerancia que ello pudiera despertar derrumbara su imperio. Hoy se dice que DeGeneres es su sucesora en la pantalla chica y resulta curioso que también sea lesbiana.

Ellen no solo es alabada por su humor “limpio”, desprovisto de malicia sexual, sino que la gente la siente cercana porque es auténtica y nunca habla mal de nadie. Su “veganismo” y defensa de los animales también le merecen puntos entre el público estadounidense, en el cual debe estarse operando un vuelco, según lo respalda el hecho de que organizaciones como Common Sense Media, que trabaja por los niños y los valores familiares, la hayan nombrado uno de los diez mejores modelos para los menores, entre las personalidades de la televisión. La elogian instituciones religiosas y laicas por igual, es calificada de heroína por haber vencido la discriminación y hasta corre en las redes sociales una campaña para postularla a la presidencia de Estados Unidos.
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