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El soldado Esteban Santos

El soldado Esteban Santos

Revista Jet-Set

El menor de los hijos de Juan Manuel Santos recibe entrenamiento castrense en la base de Tolemaida, Tolima, donde se forman los batallones antiguerrilla. Como todos los soldados rasos, el joven madruga y se somete sin privilegios a entrenamientos rigurososo de hasta ocho horas.
El domingo que recibió la primera visita familiar en el fuerte de Tolemaida, el soldado Esteban Santos, muy firme, le rindió honores militares a su propio padre, el jefe máximo del Estado. Foto: Cortesía Presidencia de la República.
Por: 6/9/2012 00:00:00
Desde finales de agosto, Esteban Santos, el hijo menor del presidente Juan Manuel Santos, es parte de un contingente de 85 bachilleres de todos los estratos sociales que ingresaron a la base de Tolemaida, donde se forman los escuadrones contrainsurgentes de la nación.

Se sabe que el mandatario dio la orden de que su hijo no tuviera ningún privilegio y que fuera tratado como otro recluta. Esteban Santos Rodríguez, de 18 años, se levanta a las cinco de la mañana y se acuesta después de las diez de la noche, al igual que todo el batallón. El desayuno es abundante, pero el mismo que el de cualquier uniformado raso, para soportar las largas jornadas de entrenamiento de hasta ocho horas bajo el sol inclemente del departamento del Tolima.

Entre las durísimas pruebas físicas de la Escuela de Lanceros se encuentran los saltos desde poleas por peñascos empinados, las largas marchas con cargas personales de hasta 50 kilogramos, paracaidismo, manejo de armas, nado en ríos turbulentos y ofensiva militar. Dentro de las normas también se le exige rendirle honores a su propio padre, como un soldado más, atendiendo que el máximo gobernante también es el jefe de las Fuerzas Armadas del país.

Con esta nueva experiencia, el joven empezó a vivir la gran aventura militar que promovió con anterioridad desde su Twitter. En los primeros meses del año, se dedicó a publicar imágenes de soldados y policías en las carreteras y otras con los nuevos buques que ingresaron a la flota de la Base Naval de Cartagena. Santos Rodríguez, quien en esa época estaba a punto de graduarse de bachiller, también subió sus fotos junto a varios miembros de la Guardia Presidencial de la Casa de Nariño e incluso unas en las que posó con el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón.

Ha despertado admiración que un muchacho que podría estar aplicando a cualquier universidad del mundo haya decidido ingresar al Ejército Nacional, con todos los riesgos y privaciones que este entraña. Pero era lo que él quería. Desde el primer día, sus compañeros de pelotón se sorprendieron por la sencillez, amabilidad y disciplina del que consideraban un delfín. Rápidamente se ha convertido en un soldado popular en Tolemaida. “Esteban Santos es disciplinado. Es de admirar la resistencia física que tiene durante los ejercicios”, dijo uno de los testigos de las rutinas diarias del hijo del jefe de Estado en este fuerte militar.

Cuando era niño, el menor de la familia presidencial concentraba sus juegos en la vida castrense, hasta el punto que la habitación de su casa en Bogotá parece un templo dedicado a los souvenirs del Ejército como banderas, cascos, aviones militares a escala, gorras y muñecos inspirados en combatientes de los escuadrones de la contrainsurgencia.

Con esta pasión, no es de extrañar lo que escribió hace poco en las redes sociales: “Empiezo una gran experiencia que voy a recordar por el resto de mi vida. Me siento muy orgulloso de pertenecer al glorioso Ejército”.

En la época en que su padre fue ministro de Defensa, Esteban Santos estuvo atento a cada una de las noticias de la Fuerza Pública, incluyendo las de la cinematográfica ‘Operación Jaque’. Ese día se le aguaron los ojos y pidió prestado un celular para llamar a su padre y felicitarlo por la liberación de Íngrid Betancourt, tres norteamericanos y once uniformados colombianos.

Así como el presidente Santos fue uno de los pocos “niños bien” que voluntariamente decidió ingresar a la Armada, donde se graduó como uno de los mejores de su promoción, ahora su hijo le sigue los pasos en una rama militar más exigente.
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