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El secreto encanto de Juan Esteban Constaín

El secreto encanto de Juan Esteban Constaín

Revista Jet-set

El leído columnista de El Tiempo acaba de publicar su tercera novela, El hombre que no fue Jueves, en la que deja ver mucho de su personalidad: católico, apasionado por la historia, fanático de los Rolling Stones y los Beatles, devoto lector de Chesterton y firme creyente de que el amor es un milagro.
Constaín es un apasionado por la música y en su última novela toca tangencialmente algunas historias de Paul McCartney y los Beatles. Foto: ©Camila Reina/14.
Por: Edición 28123/4/2014 00:00:00
Un día antes de emprender el viaje de Semana Santa a su natal Popayán, Juan Esteban Constaín se pone la chaqueta de los Rolling Stones, una de sus bandas favoritas, y saca la guitarra eléctrica que hace años le regaló su tío. Mientras improvisa un blues, dice que detesta la pose de intelectual que adoptan algunos de sus colegas escritores quienes se niegan a dar entrevistas. Luego se deja guiar para las fotos. Primero posa solo y después sale sonriente con su novia, María Virginia Turbay, a quien dedicó su más reciente novela, El hombre que no fue Jueves. Él está muy lejos del estereotipo del joven genio y medio “divo” en el que podía haberse trasformado a raíz de reconocimientos internacionales como el premio Espartaco en el Festival de la Semana Negra, de Gijón, España, y de las generosas críticas que han hecho de sus novelas.

Para él no tiene ningún mérito hacer lo que le gusta. Desde muy niño se interesó por la historia y la literatura. “Mis pasiones me hacen muy feliz y da la casualidad que tienen que ver con temas que pudieran ser acartonados y pesados. La verdad es que muchos de los que se dedican a la cultura la vuelven así”. Pero este hombre de 33 años que tiene una Maestría en Historia de la Universidad de Venecia y dictó clases en la Facultad de Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario, es un gocetas de la vida. Se da lujos grandes y pequeños. Así como disfruta de un concierto de los Stones en Nueva York, al lado de Sarah Jessica Parker y Martin Scorsese, se solla su guitarra con una nueva técnica que está aprendiendo: slide guitar. Cuando puede juega fútbol, pero siempre saca tiempo para ver los partidos del Boca, eso sí acompañados de una Coca-Cola en lata.

Es dueño de una biblioteca de más de tres mil ejemplares y cada semana se reúne a tertuliar con diferentes grupos de amigos. Un día sale con Daniel Samper Ospina y Ricardo Silva Romero. Otro se encuentra con Enrique Serrano al que considera un escritor magistral y profundo. “Pero al mismo tiempo soy íntimo de Poncho Rentería. Voy a las reuniones en su casa por lo menos dos veces a la semana y me encanta. Es un tipo muy inteligente y un gran ser humano, ese es un talento más importante que todos los demás”. Allí se encuentra con Enrique Santos, María Fernanda Valencia, Roberto Pombo y Juanita Santos o con Darío Vargas. También se ve seguido con Mauricio Vargas a quien considera un gran amigo, igual que Alberto Casas, María Isabel Rueda o Eduardo Barajas. “El encanto de relacionarme con gente mayor es algo que descubrí desde muy niño con mis abuelas, y así seguí. Por eso disfruto de mi amistad con Margarita Escobar, la viuda de Álvaro Gómez, que tiene 92 años”.

Como dirían las señoras payanesas muy pendientes de la hidalguía y los abolengos: el hijo de Alfredo Constaín Aragón y Gloria Croce Di Pettra es un excelente partido: culto, exitoso y de buenas costumbres. Es políglota y no se ufana de ser traductor de griego y latín, dice que una buena forma de acercarse a las culturas es aprendiendo sus idiomas. Escribe una columna en El Tiempo, desde donde critica a Pelé por echarle la sal a la Selección Colombia cada vez que nos da como favoritos para la final mundialista: “No es sino que él nos dé el beso de la muerte para salir eliminados en primera ronda”, dice.

Publica un libro cada cuatro años: “Cuando hay mundial de fútbol”, bromea. Después de El naufragio del Imperio y Calcio, Constaín llega con El hombre que no fue Jueves, una novela que él describe como un ajuste de cuentas con su propia fe y un homenaje al escritor británico Gilbert Keith Chesterton, uno de los católicos a los que más admira. Cuenta que toda la novela está atravesada por cuestiones teológicas, que tiene que ver con los milagros y con la inteligencia de un maestro que descubrió que la fe y la risa no tenían por qué divorciarse. El buen humor siempre acompaña a Juan Esteban. Con la canción de los Beatles, Getting better, como banda sonora, seguirá disfrutando de lo que más le gusta y que escribe en su novela: “La trivia, las curiosidades, las noticias asombrosas, los prodigios, los chismes, en fin: la vida en su mejor versión, la vida como lo que es, un cuento de fantasía”.
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